PALABRAS DE AMALIA GRUESO DE SALAZAR
Lunes 11 de noviembre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

PALABRAS PRONUNCIADAS POR AMALIA GRUESO DE SALAZAR AL INAUGURAR EL II ENCUENTRO DE PAYANESES EN LOS ESTADOS UNIDOS

Amigos caucanos, payaneses:

Es motivo de alegría inicar el II Encuentro de Payaneses Residentes en los Estados Unidos, con la Misa solemne que uno de los hijos muy dilectos de Popayán Monseñor Henry Otero Diago acaba de celebrar.

Todos unidos elevemos ante el Patrono de nuestra tierra querida el Ecce-Homo una oración para que cese la violencia en nuestro Departamento, en nuestra ciudad y que reine la paz.

Solo así se podrá conseguir la disminución de tantos problemas que han hecho y hacen difícil la vida para todos sus habitantes. Nosotros desde la distancia vivimos día tras día los acontecimientos que afligen a nuestra comarca, a nuestras familias, amigos y parientes y vivimos con ese deseo de poder subsanar, disminuir o encontrar una solución a esas dificultades. Cuántas veces nos sentimos solos, melancólicos y lejos del hogar nativo y cuántas veces hemos querido compartir nuestros pensamientos y sentimientos para lograr mitigar esa angustia.

Recordemos que en la vida del ser humano, sociable por naturaleza, necesita compartir y es importante tener un amigo, un familiar para hacer un paréntesis en la rutina del diario transcurrir. Todas estas consideraciones han estado muy presentes al iniciar estos encuentros. Con mayor razón cuando se pone en juego el valor afectivo y de lealtades con nuestra bella y amada ciudad de Popayán.

Hace dos años iniciamos estas reuniones en la ciudad de Pittsburgh. Gracias a Guillermo Borrero y a María Cristina Aragón de Borrero pudimos realizar con gran éxito El Primer Ecuentro de Payanese residentes en los Estados Unidos.

Hoy día iniciamos este Segundo Encuentro, precisamente en la capital de este gran país, al cual todos queremos inmensamente.

Muchos de nosotros vinimos seguramente con el deseo de regresar y otros con el deseo de establecerse y quedarse definitivamente. Cualquiera hubiera sido el motivo debemos ser gratos, porque son muchas las oportunidades que este Pais nos ha brindado. Pero ello no quiere decir que debemos olvidar nuestras raíces, o que no podamos seguir en contacto con nuestro terruño. Es precisamente importante comentar sobre nuestra patria, sobre nuestras costumbres y señalarles a nuestros hijos y descendientes sobre las cosas buenas que nuestros antepasados nos han legado. Es grande la historia de Popayán y trascendental la contribución de su gente al País a lo largo de la Historia de Colombia. Pero también hay que pensar en el futuro y en qué forma podemos colaborar con nuestra gente.

Los invito a todos los aquí presentes para reflexionar en qué formas concretas podemos colaborar en el desarrollo de nuestra comarca. También pensemos en seguir unidos, robusteciendo nuestros lazos fraternales, conociéndonos más y logrando mayor número de participantes.

Les haré entrega de unas páginas que gentilmente me envió Daniel Vejarano quien contestó la razón que le envié con mamá, solicitándole material para el II Encuentro de Payaneses. Tengo la convicción que serán del agrado de ustedes y motivo para recordar muchas de las anécdotas, dichos e ingenio de la inteligencia payanesa. En este caso de Daniel, a quien le envío mi más cálido reconocimiento y gratitud.

También me he permito hacer entrega del escrito que Eladio De Valdenbro envió a un grupo de profesionales que componen el grupo CAUCA VISION 2020, para definir metas y objetivos a nuestro futuro próximo.

Encontramos también la lista de los payaneses residentes en los Estados Unidos y la gran mayoría con el nombre del Estado en que viven. Seguramente falten muchos más, pero esperamos poco a poco lograr una intengración total. Es nuestro deseo comunicarnos con todos, bien sea a través de la Red de payaneses o por correo.

Para terminar quiero agradecer al Comité Organizador su valiosa colaboración para que este Encuentro pudiera realizarse, como también a las personas que desde otros estados se han hecho presentes en esta noche.

José María y yo les agradecemos su presencia en esta noche y los invito a tomar esta copa de vino y bienvenidos a este II Encuentro.

Muchas gracias,

Amalia Grueso de Salazar Rockville, noviembre 8 del 2002