ALLEGRO INCONCLUSO
Sábado 28 de junio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses melómanos:

Gilberto Saa Navia nos envió el interesante artículo que escribió sobre el allegro inconcluso durante el concierto que se realizaba en la embajada de Israel en Cali. Nuestros agradecimientos a Gilberto.

Cordial saludo,

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B E M OL E S
CONCIERTO INTERRUMPIDO
Por: Gilberto Saa Navia

Uno de los incidentes que mas incomoda a los asistentes a una representación musical –casi tanto como el sonido de un teléfono portátil-, es el movimiento de personas en los pasillos. La costumbre obliga a quienes llegan tarde a esperar afuera mientras se termina la primera escena de una ópera o la pieza inicial de un concierto; en los grandes escenarios existen circuitos de televisión para que los incumplidos puedan apreciar y escuchar lo que sucede adentro.

Si usted asiste a un recital y observa que en pleno desarrollo del programa alguien atraviesa la sala hasta la primera fila, se acerca a uno de los espectadores, le dice algo en el oído y éste se retira, debe tratarse de algún imprevisto . Pero, si el receptor del mensaje es el embajador de Israel, si el acto es patrocinado por la embajada de ese país y el sitio es una ciudad de Colombia, el imprevisto puede tener cierta importancia y desconcentrar a mas de un espectador.

Esto sucedió en Cali el sábado pasado en el auditorio de Comfandi, cuando se presentaba la pianista Revital Hachamoff. En el momento narrado, ella interpretaba el Allegro del primer movimiento de la Sonata 23 de Beethoven, conocida como “Apasionatta”, compuesta hace casi doscientos años.

Una obra ideal para el temperamento desbordante de la Hachamoff, quien a pesar de estar a escasos metros del embajador, no se dió cuenta de lo que sucedía en la sala; tal era su concentración . Precisa, fogosa, dueña absoluta del escenario, su interpretación tenía de tal manera cautivado al auditorio, que nadie se movió, a pesar de que el ir y venir de mensajeros se repitió un par de veces. El tiempo lento, sirvió para tranquilizar el ambiente y la tensa trama de la obra y como puente al enérgico final en el que su digitación maravillosa mantuvo como hipnotizados a los espectadores, que tal vez no percibieron sus impetuosos golpes al pedal; tal era su vigor que en el preciso instante del final, la fuerza de su pie corrió el piano unos centímetros. Razón tuvo Beethoven, cuando respondía a quienes le preguntaban sobre esta partitura tan conflictiva y emocional: “leed La Tempestad de Shakespeare”

Los “bravo”de algunos asistentes fueron interrumpidos por el ascenso repentino y casi a gatas al escenario, del cónsul local; en principio parecía que su emoción era tal que había saltado de su asiento para ofrecer una efusiva felicitación a la pianista, pero la ovación se confundió con el anuncio de la suspensión del concierto y su solicitud al público de desocupar ordenadamente el recinto.

La velada se había iniciado con dos piezas cortas de Debussy, que, tocadas con delicadeza, mostraron otra faceta de la artista. Lástima que nos quedamos con las ganas de escuchar a Chopin, aunque lo oído bastó para salir mas que satisfechos de la corta actuación de Revital Hachamoff, quien seguramente no olvidará jamás esta anécdota de su vida artística, que estamos seguros transcurrirá exitosamente por los grandes escenarios del mundo musical.

GILBERTO SAA NAVIA
Cali, junio 23 de 2003