ALBORES DE POPAYAN 
Domingo 30 de julio, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Jaime Vejarano Varona, con su magistral pluma, nos describe los albores de Popayán. El texto lo hemos tomado de El Liberal, julio 30 del 2000.

""" ... Del Poblado de Puben y La Villa de Ampudia hasta la ciudad de Popayán.
Por: Jaime Vejarano Varona

Tras su penosa travesía desde los gélidos y desolados riscos de la Provincia de los Pastos y el ardiente e inhóspito valle del Patía, siempre perturbado su reposo por la indómita resistencia de los naturales, y tras su sangriento sometimiento, llegan los españoles a las apacibles lomas de Timbío; restauran allí sus decaídas fuerzas y prosiguen hacia el norte guiados siempre por el ambicioso sueño del encuentro de la leyenda de El Dorado.

Dos leguas más adelante, se les presenta de improviso un idílico panorama: desde las alturas de las lomas que otean por el sur al valle de Pubén, se embelesa la vista en la contemplación de un hermoso sitio, llano, enmarcado por suaves contornos de "plácidas colinas", claras fuentes, verdes pastos y numerosas siembras, todo abrigado por el más suave clima de la tierra y el más azul de los cielos.

Entre esta dócil topografía se destaca un ramal de cordillera con silueta en forma de letra M, al que secunda el cerro de Tulcán y la Loma de El Azafate. Entre ellas descansa plácidamente el valle de Pubén y en medio de él, con palabras del poeta, "como en medio de un cuento está la aldea".

Eran los dominios del Cacique Pubén. Sobre "El Azafate", en forma de canastilla, última de esas eminencias, campea un enorme tambo de techo pajizo, habitación del Yazgüen (o cacique mayor), en el cual se sucedían ruidosas y embravecidas reuniones de los aborígenes, borrachos de chicha, en celebración de su culto a la divinidad.

Y en las proximidades moraban habitaciones circulares esparcidas a lo alto de las laderas, de modo que pudiesen otear estratégicamente el lugar, para prevenirse del ataque de sus enemigos. La parte plana la ocupa el área donde hoy se asientan el barrio La Pamba (que en quechua significa prado o campo abierto), el Altozano, La Carnicería y El Empedrado.

Y hacia la parte baja estaban los terrenos ocupados hoy por El Callejón, ahora Barrio Bolívar, San Francisco y San Camilo, sembrado éste último de enormes guaduales. Por el sureste, El Ejido, Amolanga y Fucha, en tierras cenagosas. Allí, pues, vino a tomar asiento la Villa de Ampudia, el 24 de diciembre de 1536.

Notificado Belalcázar de los logros de sus tenientes en la pacificación de estos lugares, avanzó desde Quito, prosiguió al Valle del Lilí, para fundar a Cali y regresó al valle de Pubén a fundar a Popayán, el 13 de enero de 1537.

Diseñó el fundador la nueva población en el perímetro fijado, disponiendo su trazo en manzanas y calles tiradas a cordel de modo que semejasen un tablero de ajedrez. Destinó una de las manzanas centrales para la plaza principal, ordenando se edificase allí, un templo (en realidad una modesta capilla de techo pajizo). Amojonó las restantes manzanas en solares para que se dieran a quienes viniesen aquí a morar como colonizadores.

Y desde luego, designó a las primeras autoridades y Cabildo, nombrando a don Juan de Ampudia, como su Teniente, a don Pedro de Añasco como su primer Alcalde y a don Antón de Oliva como Escribano de la Ciudad y Cabildo. Como primer Cura parroquial actuó el Presbítero García Sánchez, generalmente mencionado como Garcisánchez.

Era prerrogativa de las ciudades fundadas la de tener Cabildo o Ayuntamiento, para ejercer las funciones públicas; y así, para el mes de abril, conformaron la nómina de autoridades, el capitán don Juan de Ampudia y don Francisco García de Tobar, como Alcaldes ordinarios y los señores Francisco de Ciessa y Luis Vejarano, Bartolomé Alvarez y Martín Alonso de Angulo, como Regidores y don Juan de Sepúlveda como Escribano Público, quienes se reunieron para señalar los solares donde habrían de construir sus primeras casas los españoles que habitaban, hasta entonces, en chozas de los pubenenses.

Era costumbre de los Conquistadores de américa solemnizar la fundación de las ciudades con pomposas ceremonias religiosas y civiles. Y así, lo dispuso Belalcázar señalando el 15 de agosto de 1537, día de la Asunción, para realizarlas.

En efecto, en la humilde capilla pajiza que servia de templo, se ofició la Primera Misa, por el Presbítero Garcisánchez, y enseguida Belalcázar con toda ostentación paseó el estandarte real por la plaza y calles adyacentes, pregonando en alta voz que como Teniente del Gobernador del Perú tomaba posesión de esta comarca en nombre de su Majestad el emperador Carlos V, declarando fundada desde ese momento la Ciudad de La Asunción de Popayá, que gozaría de todas las preeminencias y prerrogativas como cabecera de sus provincias, mientras su rey y señor no dispusieran cosa distinta.

Así se hizo la transición del poblamiento del cacique Pubén, a la Villa de Ampudia y finalmente a la Ciudad de Popayán. ... """

Cordial saludo,