LA MUJER EN LA CELEBRACIÓN DEL RITUAL
Jueves 25 de abril, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano

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Hortensia Alaix de Valencia, poeta, escritora, profesora, presentó, el 22 de marzo, 2006, durante el Programa 450 Años de Procesiones de Popayán, una inolvidable e histórica conferencia sobre "La mujer en la celebración del ritual".

Esta conferencia tuvo como motivo, como ella misma lo dice al inicio de su presentación, "expresar mi interés por la visibilidad de la mujer en las celebraciones de Semana Santa en Popayán, y para llevar a feliz término mi propósito he revisado y estudiado valiosos documentos escritos por historiadores y estudiosos sobre el tema; me he introducido en la búsqueda de archivos, con el objetivo de acercarme a la historiografía de la mujer dentro y fuera de la celebración del ritual.. Considero necesario que se ubique a la mujer como sujeto histórico y este hecho implica necesariamente revivir el pasado a partir de la tradición oral.

La historia que sitúa en los años cuarenta "las mujeres van ataviadas según la edad con vestido oscuro, trajes de sede, faldas de paño o bayeta, jercey, matnilla o pañolón con hermosos flecos de macrame. Estas imagines están relacionadas con las celebraciones de Semana Santa, época de ritual y de fiesta." Para esta misma época la conferencista observa que " la mujer en nuestra sociedad ha comenzado a dar cambios significativos, desde los inicios del siglo XX comienza a notarse el interés de algunas familias por la educación y la preparación de la mujer para la vida, esto hace que la estructura familiar rompiera con ciertos esquemas tradicionales, así fue como algunas madres solteras quisieran cambiar la existencia de sus hijas y decidieran enviarlas a las escuelas de los conventos ya establecidos en la ciudad, o fuera de ella, para que aprendieran a leer y escribir, música y teatro y algunos oficios." Es asi que la mujer logra, al decir de Hortensia que:

- En 1.938 se gradúa la primer bachiller en Popayán, Julia Martínez, quien deseaba continuar estudios profesionales; además se graduaron como instructoras en la Normal Rural trece mujeres y otras tantas recibieron el diploma que las acreditaba como taquígrafas, mecanógrafas, contadoras u “obstetrices” . Por esta época algunas mujeres ilustres e ilustradas iniciaron su incursión en el periodismo

- Para 1.940 la primera mujer bachiller del Liceo de la Universidad del Cauca fue la Señorita Carola Garcés Olano, casada con el Doctor Albert Hartmann, era una mujer de reconocido valor moral y social, que para su época era muy moderna.

A lo largo de su documentada historia, Hortensia relata el arte culinario durante la Semana Santa, elaborado por expertas y delicadas manos femeninas. El menú era:

Viernes Santo abril de 1.748: se comía bizcochuelos, dulce, aguardiente y tabaco para los cargadores.
Viernes Santo de 1.764: bizcochuelos, vino, mistelas, cacao y dulce.
Martes Santo abril de 1.781: rosquetes, bizcochuelos, dulce, aguardiente y tabaco
Martes Santo de 1.794: Bizcochos y bebidas para antes y después de la procesión.
Semana Santa marzo de 1.799: Cena para los Padres Santo Domingo y los cargueros de nuestra Señora.
Para el ayuno indistintamente se comía empanadas de santo, buñuelos, pandebono, tamales, torrijas de viernes santo, ollucos, garbanzos.

En 1.937 se establece la Junta Organizadora de Semana Santa que mantiene como miembros activos a distinguidas damas de la ciudad, quienes le dieron brillo a la celebración de la Semana Mayor por su piedad, inteligencia y civismo. Las mujeres participaron activamente, desde los cargos representativos, también estaban presentes en toda actividad programada para la recolección de fondos en pro de los gastos de la Semana Santa. Ellas como representantes de la Junta; colaboraban en la venta de las boletas para las funciones de teatro, cine; partidos de fútbol; o becerradas, o eran madrinas de los festejos, como era la costumbre.

La ceremonia del Domingo de Ramos se caracterizó por estar cargada de gran ritual religioso y festivo por la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén. Era costumbre muy arraigada que las mujeres en sus casas con las hojas doradas de las palmas tejieran: delantales, coronas, mitras, sombreros, anillos y pulseras esteras, canastos y carteras, para ataviar a los niños y niñas que participarían en la procesión; de esta manera se comenzaba la catequización de los pequeños, que años después, participaran en el ritual religioso, como herederos de una tradición religiosa.

Hortensia menciona que según los datos históricos, desde 1.681 la participación de la mujer en el culto fue importante. “La efigie del Santo Ecce Homo fue traída de Pasto por el acaudalado artesano Juan Antonio Velasco, y perfeccionada y encarnada en esta ciudad a expensas de don José Morales Frávega. Su mujer doña Gerónima de Velasco y Noguera, le rindió culto privado en su propia casa, prestando la imagen para que desfilara en la Procesión de la Catedral de 1.681, a instancias del mismo Juan Antonio, En 1.717 fue cedida a Belén y colocada en el camarín que actualmente ocupa.”

Doña Gerónima se convierte en la primera mujer síndica en la historia de las procesiones, durante treinta y tres años guardó y veneró la imagen en su casa, y posteriormente la entrega a la iglesia para que sea venerada por el pueblo creyente.

Hortensia en su conferencia enriquece la historia de la importancia de la mujer en la Semana Santa y sus procesiones mencionando los nombres de las damas que han participado hasta nuestros dias, en las actividades de: peticiones y recolección de fondos especiales al gobierno central, empresas privadas y comercio; actividades de organización de la Semana Mayor en la Junta de la Semana Santa; escogencia y financiación de personal experto en las labores de bordados y tejidos para las imágenes, los sitiales , preparación de pasos y veleras; el Club de la Jardinería y su primera exposición.

Sobre las sahumadoras, "uno de los personajes mas visibles de la Semana Santa" registra sus orígenes y las primeras en vincularse a las procesiones.

Al final de su conferencia, Hortensia Alaix de Valencia dice que: " Es mi deseo manifestar que mientras nos identifiquemos y amemos lo nuestro, y trabajemos por hacer conocer, valorar y respetar nuestras raíces, nuestras tradiciones, alcanzaremos para la posteridad lo que han hecho y hacen nuestras mujeres, mantener la ceremonia y el ritual."

"Es una realidad que la presencia de la mujer en la conmemoración de los Cuatrocientos Cincuenta años de las Procesiones ha sido visible, fue una acertada decisión de la Junta Permanente de Semana Santa, celebro su actitud pero considero que la participación de la mujer en la celebración del ritual ha sido valiosa desde antaño, por lo tanto su presencia no debe ser ocasional sino, permanente como miembro de la Junta"..

"Otrora ella fue baluarte visible, en la toma de decisiones y hasta la mitad del siglo XX su presencia, repito, no fue ocasional sino indispensable".

HORTENSIA ALAIX DE VALENCIA.

Nota: Las personas que deseen el texto completo de la Conferencia, 27 páginas, por favor solicitarlo por este medio mariop@erols.com