ANTONIO JOSÉ LEMOS GUZMÁN
1900 - 1967
Por: Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano
Julio 30, 2003

En muchos sentidos, la historia de Popayán es la historia de la Universidad del Cauca. A la manera de Salamanca en España, Heilderberg en Alemania u Oxford en Inglaterra, existe una simbiosis entre universidad y ciudad de tal manera intensa y permanente, que solo Popayán puede reclamar en Colombia el título de "ciudad universitaria". Alguna vez, con motivo del sesquicentenario de fundación del glorioso claustro, el excanciller Fernando Londoño y Londoño, que para la época ocupaba la presidencia de la Asociación de Exalumnos, manifestaba que en el mundo podían existir ciudades con universidad y hasta universidades con ciudad, pero que la verdadera ciudad universitaria únicamente se daba en casos excepcionales, uno de los cuales era el de la capital del Cauca. Y esa condición escasa se acrecienta en toda su dimensión cuando el Rector posee determinadas calidades personales y profesionales que le permiten ejercer un liderazgo simultáneo, casi imposible de diferenciar, sobre la comunidad cívica y la comunidad universitaria. Eso fue precisamente lo que sucedió con Antonio José Lemos Guzmán, el Rector de más dilatada influencia y mayor prestigio en la historia del Alma Mater Caucana.

En opinión de su hijo Carlos Lemos Simmonds, su vida fue una pasión conjunta por Popayán y su Universidad. Para entender la dimensión de esta devoción compartida, pero siempre unificada, bastaría decir que ocupó la Rectoría en cuatro ocasiones distintas y que fue también Alcalde de Popayán una vez. No sería aventurado afirmar, que muy seguramente en el desempeño de cada posición, los actos del Alcalde como los del Rector tendrían similares objetivos, idéntica inspiración y en sus resultados un beneficio compartido para las dos entidades. Se cumpliría en este caso lo que ha sido la aspiración de la universidad en todas partes del mundo: conseguir que su tarea tenga una inmediata repercusión sobre el medio que la circunda. Utopía para muchos, realidad raramente lograda para unos pocos.

Muchos fueron los logros de Lemos Guzmán en su tarea rectoral: nuevos programas académicos; mejora de la calidad educativa trayendo profesores nacionales y extranjeros de reconocida trayectoria; ampliación de planta física; investigación y extensión cultural al medio. Pero él especialmente se enorgullecía de haber establecido la afamada Escuela de Artes y Oficios, que significó un nuevo modelo de formación a nivel intermedio y que bien puede considerarse como precursora del Sistema Nacional de Aprendizaje, SENA. Allí se formaron cientos de personas en áreas de utilidad para salir al mercado de trabajo, en el momento en que el país iniciaba su cambio de una sociedad pastoril a una industrial. Y en la rama de las artes, maestros europeos ofrecieron todo su conocimiento y creatividad para formar artistas que luego tuvieron renombre. Bastaría citar los casos del gran escultor Edgar Negret o del pintor Efraín Martínez, ambos alumnos aventajados de la Escuela.

Lemos Guzmán empezó en Bogotá su carrera de médico. Pero su vocación política y su activa participación en manifestaciones y mítines contra los gobiernos de la hegemonía conservadora de los años veinte, determinaron su exclusión de la Universidad y lo obligaron a terminar sus estudios en Chile, en donde obtuvo su título profesional. Volvería posteriormente a ese país como Embajador de Colombia, durante el gobierno de Guillermo León Valencia.

Militante fervoroso del liberalismo desde sus años de estudiante, el partido lo contó como uno de sus máximos dirigentes, no únicamente en el Cauca, sino a nivel nacional. En nombre de su colectividad política ocupó curules en la Cámara de Representantes y en el Senado de la República, y en esta última corporación fue presidente en el año 48 cuando se acercaba la deplorable fecha en que el gobierno de Ospina cerraría el Congreso.

En un viaje parlamentario al Chocó, el avión en que viajaba junto con colegas suyos del Congreso tuvo un serio accidente que lo precipitó a tierra, obligándolo a arborizar en la tupida selva chocoana. Se salvó de milagro, pues el piloto y varios de sus compañeros de viaje murieron, pudiendo los demás ser rescatados al cabo de varias horas. Lemos Guzmán militó en el ala turbayista en la división liberal de los cuarenta y luego de la unificación del partido a raíz de las elecciones del 46, consolidada ya la jefatura única de Gaitán, fue uno de los cuatro miembros de la denominada Junta Asesora del Liberalismo, que en funciones equivaldría a una Dirección Nacional del partido. Participó así mismo en forma activa en la lucha contra la dictadura de Rojas y el 10 de mayo de 1957, fue el encargado de llevar la palabra desde los balcones del Palacio Arzobispal de Popayán, para informar al pueblo sobre la caída del gobierno de facto y su sustitución por la Junta Militar de Gobierno. Triunfaba el Frente Civil que Lemos había ayudado a construir con figuras como Guillermo León Valencia y Francisco José Chaux.

Intelectual y hombre de letras, tenía especial afición por la historia. Su figura predilecta fue Obando, cuya vida investigó detalladamente para demostrar que se lo había difamado señalándolo como el asesino de Sucre. Se documentó al máximo, recogió evidencias y puso a prueba tesis diferentes. De su paciente trabajo salió la obra: "Obando, de Cruz Verde a Cruz Verde", en la cual no solo probó al máximo la inocencia del prócer payanés, sino que biografió una de las épocas más intensas de la vida republicana.

Lemos murió en Bogotá en el año de 1967 y su corazón fue trasladado al Panteón de los Rectores de la Universidad del Cauca, en donde ocupa el sitio de honor. Su hijo Carlos Lemos Simmonds, ocuparía la Presidencia de la República en calidad de Vicepresidente en el año de 1998.