ADVERSIDAD EN EL CAUCA
Domingo 10 de febrero, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

El Liberal en su edición del 10 de febrero, en su página editorial, trae el siguiente comentario:

El Liberal 10 de febrero, 2002
Editorial. 
¿Es inevitable la adversidad en el Cauca?

En el orden social y económico, se torna preocupante la evidente postración de la economía local y el empeoramiento de las situaciones de desempleo y acceso de la población a los beneficios de la salud, la educación y la vivienda.

No son pocos los analistas que frente a la situación realmente desfavorable en la que ha vivido este Departamento en los últimos años, se preguntan si no es posible que se modifique, o sencillamente si tenemos que sobrellevarla como un destino que nos tocó en suerte y no podemos evitar.

Primero ensayamos -y nos estamos refiriendo al período de los últimos 50 años, para efectos de facilitar la evaluación- con un sistema de manejo dentro de los cánones tradicionales. El Departamento confió la conducción de sus destinos a dirigentes tradicionales y se recostó en sistemas partidistas que poco o nada pudieron hacer para sacar a esta comunidad de la pobreza y el letargo. Los índices de crecimiento de la región, su participación en el PIB nacional, la intranquilidad pública, el subdesarrollo social, todo en fin de lo que se usa para medir el avance de una zona es desalentador y en rigor debería llamarnos a una profunda reflexión para conocer en qué hemos fallado y qué podemos hacer para enmendarlo.

Hace un año, los caucanos mayoritariamente depositaron su confianza en un sistema completamente distinto, tanto por sus origen político como por la propia personalidad de quienes ganaron el derecho a tomar las riendas del Departamento. Aún puede ser temprano para juzgar si se acertó o no. Pero lo cierto es que estamos frente a una experiencia filosóficamente distinta de la que se traía y es importante que así se la reconozca. Y que vamos observando con detenimiento su trasegar en el tiempo para conocer si se gana el derecho a seguir o si debemos cambiarla por otras opciones.

Hasta el momento, no hay motivos para pensar que estamos en la vía de un cambio fundamental en nuestra situación. Los hechos de violencia han continuado en el Cauca sin cesar y no se ve que exista un apaciguamiento de la situación de orden público.

Como experiencia positiva aparecen las manifestaciones de la sociedad civil en algunos sitios, lo cual ha merecido la atención nacional e internacional, por cuanto se revela que se está fortaleciendo el tejido social y que a las gentes les importa más que antes su destino inmediato. En otras palabras que no quieren seguir indefinidamente presenciando en forma indiferente la destrucción de su entorno. Pero, infortunadamente, esto no está cambiando las cifras de la violencia, ni ha significado que no esté aumentando el número de alzados en armas, ni la extensión de los espacios geográficos que ocupan.

Hasta aquí el análisis podría ser el simplista de la situación del orden público, que tiene preminencia debido a sus consecuencias atroces y a su persistencia. Pero ya en el orden social y económico, se torna preocupante la evidente postración de la economía local y el empeoramiento de las situaciones de desempleo y acceso de la población a los beneficios de la salud, la educación y la vivienda.

Hay sobresalientes ejecutorias individuales que en este Diario procuramos destacar para que sirvan como ejemplo. Pero nuestro desempeño como comunidad sigue siendo lamentable. Y esto es lo realmente preocupante. Que no podamos romperle el espinazo a la insolidaridad, ni emprender un camino que pueda darnos a propios y extraños la sensación de un destino común con mejores condiciones que el triste de hoy.

Cordial saludo,

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