GUSTAVO WILCHES-CHAUX
... de ... febrero, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano

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Escrito por Administrador
Domingo, 08 de febrero de 2009
Un abogado ambientalista que analiza la naturaleza y los saberes culturales para evitar desastres.
BOGOTÁ, COLPRENSA


Foto: El Liberal
En una reciente visita a Nueva Orleans, para ver los trabajos de reconstrucción de la ciudad, tras el paso en el 2005 del devastador huracán Katrina, al payanés Gustavo Wilches-Chaux le quedó claro que "los pobres del Primer Mundo no saben ser pobres".

El abogado, quien durante 13 años fue director del Sena Cauca y ha dedicado más de 30 años de su vida a la labor de la prevención de desastres, pudo ver cómo allí, en esa ciudad estadounidense, desapareció el Estado y la gente quedó maniatada.

Esa experiencia, la cual considera que fue todo un postgrado en su labor ambiental de desarrollar procesos de prevención de desastres en Colombia, la comparó con las emergencias y tragedias de las cuales ha sido testigo en el país, aprendiendo de unas para prevenir otras.

Dicha labor la comenzó desde la academia, cuando en 1997, para graduarse en Derecho en la Universidad del Cauca, dedicó su tesis al Derecho Ambiental, una de las primeras de este tema en Colombia. Desde ahí inició su interés por el tema ambiental.

Su primer gran reto lo tuvo en su ciudad natal, Popayán, cuando esta, en 1983, fue azotada por un terremoto. En aquella época, Gustavo Wilches era director regional del Sena y tuvo la responsabilidad de ayudar en la reconstrucción de la ciudad.

"Fue el escenario donde se inició el proceso ambiental de prevención de desastres. Ya con la tragedia consumada, decidimos que la mejor forma de ayudar era poner en práctica la experiencia del Sena en trabajo comunitario y autoconstrucción", dice.

Así, decidieron crear el programa piloto a través del cual se generó un proceso para que las personas reconstruyeran sus propias casas.

"Lo que más nos incentivó para desarrollarlo fue ver a las personas, con recursos propios, reconstruyendo sus casas sólo tres días después del terremoto. Nosotros los apoyamos, implementando por primera vez las normas sismo resistentes".

Y agrega: "Nos dimos cuenta que la casa física, que era la razón por la cual comenzamos a trabajar, se convertía en un subproducto del proceso, porque el producto real era la transformación humana, el cambio de la gente".

Fue así como se empezaron a construir formas para prevenir un desastre y cómo actuar cuando dicho desastre ya se ha generado.

Arqueología del desastre

Su mayor interés ha sido lo que él ha denominado "la arqueología del desastre", que es dejar una clara documentación de lo que sucedió, cómo sucedió, las medidas implementadas y lo que se pudo hacer antes de la emergencia, para que los efectos no sean devastadores, como lo ocurrido en Popayán y años más tarde en Armero.

En la tragedia de Armero, Gustavo Wilches, como director del Sena en el Cauca, había realizado un evento nacional anunciando lo que podría pasar en el municipio tolimense si no se tomaban las medidas del caso, como nunca se hizo.

"Dudo mucho que vuelva a ocurrir un desastre anunciado como el de Armero. Es doloroso aprender de esa forma, pero luego de ello, se creó el Sistema Nacional para la Prevención de Desastres, el cual, a mi parecer, ha tenido logros importantes".

Según el abogado, el éxito de este sistema ha sido el entender que la prevención es un encuentro de saberes, con alianzas entre comunidades indígenas y científicas.

Y asegura, "Gracias a esto se logró que la última erupción del Nevado del Huila, la más grande del último siglo, sólo causara seis muertos, cuando en 1994 generó mil muertos. Vamos aprendiendo, el problema es cuando se nos olvidan todas estas lecciones".

Por eso ha dedicado su vida a entender las señales de la naturaleza y luego intentar ayudar a que otros las entiendan.

En libros, conferencias y hasta comics, busca enseñar a alguien lo que ya sabe, pero que no es consciente de que lo sabe.