LA PLAZA MAYOR DE LA CULTURA
Miércoles 18 de febrero, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Rafael Tobar Gómez, notable escritor caucano, ('Cuando florezcan los eucaliptos')
nos ha enviado sus comentarios sobre la propuesta de Jaime Vejarano Varona de
convertir la actual Plaza Mayor de Caldas de Popayán, en la Plaza de la Cultura.
Nuestros agradecimientos a Rafael por sus opiniones.

Cordialmente,

***

COMENTARIOS
PLAZA MAYOR DE LA CULTURA EN POPAYÁN
Por: Rafael Tobar Gómez

Estimado Mario.
He leído con interés los comentarios sobre La Plaza Mayor de Jaime Vejarano a quien me uno en esta campaña para conservarla tal como está y me permito enviarte mi participación.

Había una vez, en Uruguay, una locomotora de carbón, recuerdo viviente de una época grandiosa de ese país, donde el sistema ferroviario fue de vital importancia para su progreso y desarrollo. Los conductores, carboneros, cuidadores de las vías, mecánicos, vendedores de boletos y maleteros que años antes trabajaron para el ferrocarril cuidaban de la estación y de la locomotora sin recibir pago alguno del gobierno que, por indiferente nunca había puesto los ojos en esas reliquias del pasado que gracias a ellos siempre relucían de limpias, pues, cuidaban de ellas como se cuida a unas niñas bonitas y consentidas. Era para ellos un orgullo mantenerlas vivas y las gentes del pueblo iban los fines de semana a visitarlas, como se va a visitar a seres muy queridos.

Un día llegó al pueblo una compañía de cine, interesada por la locomotora; habló con funcionarios del gobierno a quienes les ofreció comprarla para llevarla a Hollywood. El gobierno, feliz de recibir un montón de dólares por lo que consideraba un adefesio, la vendió. El pueblo se enteró cuando los nuevos dueños fueron a tomar posesión de ella para llevarla a su lugar de embarque.

Los exfuncionarios alegaron que esa locomotora era patrimonio de la nación y que ellos no permitirían que se la llevaran. Los nuevos dueños amenazaron regresar con el ejército para obligarlos a entregarla. Esa noche deciden secuestrar la locomotora, comenzando un viaje en donde informan por donde pasan, que se quieren llevar parte de su patrimonio nacional. La prensa y la televisión comienza a dar reportajes de la odisea que están viviendo los patriotas y poco a poco van consiguiendo apoyo de la ciudadanía. Mientras tanto, el gobierno trata por todos los medios de detenerla y encarcelar a sus operarios, hecho que logran al llegar al final de la carrilera. Pero cuando están listos para llevársela, la carrilera se va llenando de gentes de todas las categorías sociales, muchos con azadones, palas y machetes. Ya el problema de la locomotora ha ocupado sitio preferente en la televisión hasta el punto de dejar de trasmitir los programas habituales para dedicarles las 24 horas del día. Un clamor nacionalista se alza por todas partes y más gente llega a ocupar las vías del tren en una protesta general, a la que por fin el gobierno tiene que ceder.

Hoy la locomotora y la estación son dos monumentos nacionales.

¿Será que los habitantes de Popayán tienen que sentarse en la Plaza de Caldas para que no destruyan su patrimonio? ¡Caray! Si sólo con no permitir vehículos en ciertas horas ya la plaza entera se vuelve peatonal, sin necesidad de cambiar nada.

Siempre he dicho que el mundo no se pierde por la astucia de los malos, sino por la indiferencia de los buenos. Esa misma indiferencia hizo que en vez de reconstruir las torres medievales de la Capilla de Belén les construyeran esa capillita que es una vergüenza. No estoy seguro, pero creo que la UNESCO dio dinero para su “reconstrucción”, no para que construyeran eso.

Y esa indiferencia hizo que destruyeran la estación del ferrocarril, que debía haberse conservado para albergar allí hoy un centro de atracción turístico.

Esa misma indiferencia hizo que destruyeran todos los eucaliptos de la avenida del cementerio, con una falta crasa de amor por la naturaleza. Dicen que los eucaliptos estaban enfermos. ¿Han oído decir algo sobre reforestación?

¿No existen audiencias públicas en donde el gobierno ventile sus proyectos y actúe de acuerdo a los intereses de sus ciudadanos? ¿Existe un Departamento de Zonificación que se encargue de supervisar las construcciones que se hagan en la ciudad? Me van a decir que sí, pero son solamente para las nuevas urbanizaciones. Yo hablo de Popayán, que no es sólo el Centro Histórico, sino todo Popayán.

Lo que falta es amor por la ciudad y mientras la gente no se eduque, se una y piense de otra manera ese desamor no hay quien lo ataje.

Rafael Tobar, saludos