SERMÓN DE LAS SIETE PALABRAS
Miércoles Santo 8 de abril, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

El Sermón de las Siete Palabras que los representantes de la Iglesia Católica pronuncian el Viernes Santo, es uno de los que han tenido, a través de la historia, una transcendencia muy especial. En los anales de Colombia, se cuenta entre estos, el pronunciado en la Iglesia de la Porciúncula de Bogotá. En Popayán se recuerdan los del Presbítero Redentorista Cecilio Arboleda, Rector del Seminario Conciliar.

Las siete palabras de Cristo en la cruz fueron recopiladas y analizadas en detalle por vez primera por el monje cisterciense Arnaud de Bonneval (+1156) en el siglo XII. A partir de ese momento las consideraciones teológicas o piadosas de esas palabras se multiplican. Pero fue el Cardenal San Roberto Francesco Romolo Berllarmino (1542-1621) quién más impulsó su difusión y práctica al escribir el tratado Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la cruz, "De septem Verbis a Christo in cruce prolatis").. Desde entonces se propagó la costumbre de predicar el tradicional "sermón de las siete palabras" en la mañana o mediodía del Viernes Santo.

Montaje del Sermón de las Siete Palabras
En la actualidad, el Sermón de las Siete Palabras es uno de los actos más singulares y destacados de la Semana Santa de la ciudad española de Valladolid, en el que participa también numeroso turismo religioso.  La ceremonia es organizada por la Cofradía de las Siete Palabras. Cada Viernes Santo a medio día, la plaza Mayor se transforma en un gran escenario, siguiendo las costumbres del siglo XVI y XVII. En este Sermón, el sacerdote reflexiona sobre las siete palabras que Cristo pronunció en la Cruz y ante los respectivos pasos que las ilustran a los presentes. Este Sermón viene precedido de un Pregón a caballo que es proclamado a lo largo de toda la mañana en distintos puntos de Valladolid.

En 1932, la Cofradía de las Siete Palabras, organiza el Sermón en la misma catedral con la asistencia de las primeras autoridades religiosas, civiles y militares, y representantes de las cofradías. El primer predicador fue el canónigo magistral, Juliá y se cuenta que gesticuló con tal fogosidad y ardor que se le cayeron los pantalones en el púlpito.

A partir de 1943 el Sermón se presentó en la plaza Mayor y en 1944 un grupo de hermanos a caballo, con un pregonero, que recorrió diversas calles invitando a oír el Sermón.

Hasta 1989, en el Sermón sólo estaba presente el paso titular, séptima palabra, "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", (Lucas 23,46) y desde entonces están los siete pasos de las siete palabras, con el paso de la séptima palabra presidiendo todo el acto y desfilando en último lugar.

Esta original ceremonia, recuerda los autos de fe que se celebraban en la antigua plaza en el siglo XVI. Las autoridades ocupan diversas tribunas y enfrente se sientan los representantes de todas las cofradías, que con sus hábitos dan colorido al acto, y numerosos fieles, que llenan gran parte de la Plaza.

El Sermón es proclamado cada año por un predicador de prestigio, escogido por la Cofradía, que va desgranando las últimas palabras pronunciadas por Cristo en la cruz e invitando a la reflexión sobre las mismas. Cada palabra se ilustra con el paso que la representa, el cual desfila por delante de la tribuna del predicador, al concluir la palabra correspondiente.

Cordialmente,