LOS QUIJANOS
Viernes 4 de diciembre, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano
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Amigos:

La Familia Quijano de Popayán tuvo varios próceres y dirigentes que se distinguieron en los inicios de las luchas para la creación de la República de Colombia que empezó en 1810. Con motivo del Bicentenario del Grito de la Independencia de Colombia, nos referimos a algunos de los Quijanos payaneses.

QUIJANO, JOSÉ ANTONIO. Teniente Coronel.—  Ardoroso republicano tomó servicio en las huestes independientes y en ellas se le vio hacer las campañas del Sur de 1814 a 1823, como más tarde en la de 1830 y 1831. En consecuencia, peleó en las acciones de El Palo, con el General Cabal; Pitayó y Genoi con Valdez; Cariaco o Bomboná con Bolívar,  La Ladera con el General José María Obando. Este Jefe fue perseguido por sus opiniones republicanas en el tiempo de la dominación española. "Activo y celoso por el cumplimiento de sus deberes, honrado y leal a la causa de la libertad y de un valor digno de un militar de honor."

QUIJANO, JOSÉ JOAQUÍN. Capitán.— Ilustre ciudadano, patriota desinteresado y constante en el desafecto a los enemigos de la independencia de su Patria, se armó contra sus opresores y combatió en Palacé I, en donde, fue uno de los que primero ocuparon el puente. En la expedición sobre Pasto con Alexander Macaulay peleando en esta campaña, hasta regresar a Popayán y unirse luego a los que con Nariño pasaron la Cordillera, para vencer en Palacé II y con ellos triunfar en Calibío, Juanambú y Tacines y regresar con los restos de la expedición, después de la desgracia del Ejido de Pasto.

Triunfador en la espléndida batalla de El Palo, en donde él y 8 soldados, sus compañeros, defendieron con heroísmo un puesto avanzado que quisieron tomar más de 50 enemigos, cargándolos y envolviéndolos por su lado, en la derrota general que sufrieron los realistas ese día. Formó Quijano al lado de esos pocos que resolvieron atacar las trincheras de la Cuchilla del Tambo, sin que su asombroso denuedo sirviera sino para cubrir el campo con sus cadáveres, dar la victoria al fin al mayor número y caer prisioneros.

Quintados en Popayán, le tocó al Capitán Quijano sacar, como el primero de la fila, la boleta, y como le saliera blanca, dijo con entereza : "no quiero vivir; propongo el cambio de mi boleta por la del primero a quien le toque la de muerte." El oficial Quijano quedó sirviendo como soldado de los realistas hasta que pudo volver a sus propias filas, yi fue siempre tan amante de la libertad como valeroso patriota, dejando un nombre lleno de honra y una familia digna de sus nobles hechos.

QUIJANO, JOSÉ MARÍA. Mayor General.— Notable por su origen, eminente por su amor a la libertad, distinguido por su abnegación en el servicio de su Patria esclavizada y digno del alto renombre de Prócer de la independencia de Colombia que alcanzó con su sacrificio. El señor Quijano era rico y todo lo suyo lo consagró a la causa que defendía; era noble y gozaba de prerrogativas y olvidó sus títulos para unirse a los revolucionarios de la provincia de su nacimiento, en contra del poder español; era feliz y quiso cambiar su dicha por los sinsabores de los campamentos y las angustias de las contrariedades de la guerra a muerte contra los opresores de su país.

Actor en todos los hechos de la Junta independiente de Popayán, estaba siempre donde quiera que había providencias que sostener con su energía, pueblo a quien entusiasmar con sus vigorosos discursos, y enemigos a los cuales era preciso oponerse con decisión y entereza republicana. El Gobernador Tacón cayó del poder y su aniquilamiento tuvo por adversario poderoso al señor Quijano; como los triunfos de Palacé I,II y III, Calibío Tacines, Pasto, El Palo y la Cuchilla del Tambo, lo enumeran entre los que mucho trabajaron por alcanzarlos con las armas libertadoras, en tan brillantes campos de la gloria colombiana.

Los castellanos, esbirros de Fernando VII, lo odiaron, lo persiguieron, lo capturaron, lo aherrojaron, y el 19 de agosto en 1816, en Popayán, en asocio del General José María Cabal y Mariano Matute, lo pasaron por las armas, en castigo de sus altos merecimientos ante su Patria. La preciosa sangre de estos varones ilustres pidió al cielo justicia, que alcanzaron Bolívar, Sucre, Páez, Mariño y tantos hijos predilectos de las batallas, lanzando, y para siempre, a sus crueles enemigos, del suelo que libertaron con sus talentos, su prestigio, sus espadas y la santidad de su causa.

QUIJANO, MANUEL MARIA—Nació este ilustre ciudadano, en Popayán, en 1782. En el Seminario de esta ciudad recibió una esmerada educación. Médico aventajado, conocía la Química, por lo cual en 1806 se le nombró Ensayador en la Casa de moneda de dicha población, y el Visitador don Francisco Urquinaona, premió sus trabajos de ensaye con el destino de Contador en ella.

Vencido Tacón en Palacé I trasladó a Pasto todo lo amovible del establecimiento; pero Quijano no quiso seguirlo y consiguió por influjo del Magistral, doctor Mariano Urrutia, el que dejara los volantes: en consecuencia, los vencedores del Gobernador en dicha batalla hallaron la Casa en disposición de acuñar moneda, y la Junta de Gobierno revolucionario lo nombró Contador del Establecimiento.

Reunido en Cali el Colegio electoral, lo hizo su Secretario, presentó y fue aprobado el proyecto de amonedación de la platina y firmó el acta de emancipación de las provincias del Sur. Tomados por Sámano estos documentos, poco faltó a Quijano para perder la vida; pero siendo Secretario del Presidente Caicedo, fue reducido a prisión y tuvo que reconocer su firma puesta en dichos documentos, lo que hizo con entereza; por lo cual se le condujo preso de Cali a Popayán y de aquí a Bogotá, a donde llegó a pié, pues su caballo le fue quitado para el servicio de un oficial de la escolta.

En Neiva se le sujetó al Tribunal de Purificación y con ese expediente llegó a la capital en donde Morillo lo sometió al Consejo de guerra y fue condenado a presidio.  Cuando Juan José Francisco  Sámano llegó con la causa principal ya estaba juzgado y le salvó la vida la demora del Virrey. Sus grandes conocimientos en medicina le aliviaron los sufrimientos en el presidio de Santafé, curando a la mujer del Jefe del establecimiento y llegando hasta ser médico de la casa del Virrey, quien lo obligó a examinar un cadáver de un oficial español que hacia tres días estaba enterrado, lo que lo puso a las puertas de la eternidad.

Pasó después a ser médico del hospital, sin renta; pero el doctor Reguera lo trató muy bien y le permitió escoger la sala en donde estaban enfermos los patriotas, a los cuales salvó la vida, con pocas excepciones. En tan penosa ocupación lo halló la victoria de Boyacá, y para no verse obligado a seguir a Sámano en su fuga, se ocultó, presentándose a Bolívar inmediatamente entró en la capital, quien hizo grande aprecio de Quijano.

Tuvo la honra de ser miembro del Congreso de Cúcuta en 1821, como diputado por la provincia del Chocó, y su firma aparece en la primera Constitución del pueblo colombiano. De los años de 1822 a 1827 concurrió a los Congresos de la República, y estando en la Convención de Ocaña fué de los pocos que sostuvieron el esplendor y gloria nacional. Hizo parte del Congreso admirable en 1830; se excusó para serlo en 1833 por carecer, decía, del capital que fijaba la Constitución para el empleo, y concurrió al de 1834, por Bogotá siendo elegido también por Pasto.

Director de la Casa de Moneda de Popayán en 1830, del Crédito público en 1835, del Museo nacional en 1836, mejorando el local arruinado por el terremoto de 1827, Consejero de Estado en 1832. En este año y en el de 1835 renunció las Secretarías de Hacienda y Gobierno, y admitió el encargo de miembro de la Academia nacional y de la facultad médica de Bogotá. A sus esfuerzos por plantear bien la operación de mezclar el oro y el cobre en la acuñación de monedas en 1838, perdió la vista, y así fue Consejero de Estado en 1842.

Escribió el doctor Quijano: sobre química, la elefancía, el cólera asiático, el cultivo del tabaco, la seda, contra-venenos. Hizo el ensayo de las aguas minerales de Quetame, escribió una memoria sobre las gomas y en especial sobre la del dividivi, la pimienta; obras todas que prueban sus conocimientos en medicina, botánica, historia natural y química.  Es digno de mención el itinerario que dio al Coronel Codazzi, sobre física e historia natural en las provincias de Neiva, Popayán y algunos lugares del valle del Cauca. Este hombre que parecía no quedarle tiempo para otras atenciones ajenas de la ciencia y el servicio público, casi ciego y enfermo consagró sus días a su Patria, dedicó también sus profundos conocimientos en consolar a la humanidad doliente.

Como premio de sus servicios y en recompensa de haber perdido su salud y su vista en beneficio de la Nación, el Congreso le asignó una pensión de $ 50 por mes que disfrutó hasta su fallecimiento en Bogotá, en el año de 1853. El busto de Bolívar le fue concedido a este ilustre patriota y sabio colombiano.

Cordialmente,