¿EN DONDE DESCANSAN LOS RESTOS DE COLON?
Viernes 24 de julio, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Jesús María Henao y Gerardo Arrubla en su colosal Historia de Colombia (1920) informan detalladamente de los traslados que tuvo el cuerpo del Adelantado Cristóbal Colón después de su entierro en el convento de San Francisco de Valladolid, España. Pero .. pero tanto España como la República Dominicana argumentan que el cuerpo verdadero del Almirante Colón descansa en su respectivo país y ambos así lo acreditan en los sendos famosos mausoleos de Sevilla y Santo Domingo.

Fotos mausoleos del Almirante Cristóbal Colón:

            Sevilla, España.
            Mausoleo Santo Domingo, República Dominicana. Inaugurado octubre 6,1992.

Colón fue enterrado en el convento de San Francisco de Valladolid; seis años después se trasladaron sus restos a las cuevas de la Cartuja de Sevilla. Para cumplir una disposición testamentaria del insigne navegante, en el año de 1537, sus despojos mortales pasaron a la isla de Santo Domingo y se depositaron en la catedral de esta ciudad. Allí permanecieron en el silencio hasta 1795, en la cual Francia se hizo al dominio de la isla por el tratado de Basilea. España le reclamó para sí el sagrado depósito y lo trasladó a la Habana, Cuba y, por último, en 1899 las cenizas del Almirante volvieron a la Península para recibir sepultura en la catedral de Sevilla.

Hasta aquí todo parece muy claro y sencillo. Pero respetables autoridades en historia aseveran que en la exhumación efectuada en la catedral de Santo Domingo el 20 de diciembre de 1795, los funcionarios españoles sufrieron un error involuntario, y en vez de exhumar los restos de Cristóbal Colón sacaron los de su hijo don Diego. Las cenizas del último son, conforme a esta teoría, las que se trasladaron a la capital de Cuba y que hoy yacen en Sevilla.

Las opiniones, de los que sostienen que en Santo Domingo se guarda la verdadera tumba de Colón, se resumen así:

Un privilegio real concedió sepultura a todos los miembros de la familia de Colón en la catedral de Santo Domingo, y en virtud de él se depositaron sucesivamente en el altar mayor de ésta los restos del primer Almirante, su hijo Diego y su nieto Luis. Las señales exteriores que designaban cada una de estas tumbas se borraron en 1653, por orden del Arzobispo de la isla, quien temió que los ingleses en la invasión que efectuaban por aquellos tiempos llegaran hasta saquear la ciudad; quedó, pues, confiado únicamente a la tradición el sitio en que reposaban las cenizas del descubridor, como lo comprueba el acta del Sínodo dominicano de 1683. Además, en tres épocas distintas se realizaron obras de reparación en el altar de la iglesia y se refaccionaron las mismas sepulturas.

En 1795 Santo Domingo pasó a poder de Francia y las autoridades resolvieron trasladar los restos de Colón a Cuba, y en su exhumación no se tuvo más guía que la tradición de que ellos estaban sepultados en el altar, del lado del evangelio. El acta de la exhumación dice que se halló una bóveda, con unas planchas de plomo y pedazos de huesos de canillas y otras varias partes de algún difunto.

El 14 de mayo de 1877, durante nuevas investigaciones encontraron en la catedral de Santo Domingo, en el lado izquierdo del altar una caja de plomo que guardaba los restos de Luis Colón, y al proseguir las excavaciones aparecieron dos bóvedas situadas al lado derecho de aquél, separadas entre sí por una pared: una de las bóvedas estaba vacía, y la otra, colocada en el lugar de honor, contenía una caja de plomo. Pero en 1877, al realizarse obras en la catedral de Santo Domingo, apareció una caja de plomo con la inscripción, "Varón ilustre y distinguido, Cristóbal Colón".  La caja encerraba veintiocho fragmentos grandes de esqueleto y trece pequeños, estando las otras partes reducidas a cenizas; y dentro de ella se halló una chapa de plata con esta inscripción: VTM de los restos del primer Almirante Cristóbal Colón.

El gobierno español de entonces designó al historiador Manuel Colmeiro para resolver este problema. Tras estudiar el caso, este concluyó que los verdaderos restos de Colón eran los que se encontraban en la República Dominicana y no los que habían sido llevados a Cuba. Esta tesis fue corroborada por el historiador inglés Thacher y el historiador cubano A. Álvarez Pedroso, así como por Antonio Ballesteros, de la Academia de Madrid, y el cónsul de España en la República Dominicana en esa época. El arzobispo José Echeverry firmó el acta oficial de exhumación.

Por su parte, historiadores españoles insisten en sostener la autenticidad de los restos de Colón depositados al presente en Sevilla, y hablan de falsificación y fraude cometidos en Santo Domingo. Como argumentos de mayor peso invocan el de que el ataúd descubierto en 1877 contenía los despojos de Cristóbal, nieto del descubridor, y afirman que en el tiempo en que fue fabricado aquél (1541) no era usual en España el nombre de América que parece decir la letra A grabada sobre la tapa del féretro. Se aduce que si el problemático ataúd hubiera contenido las cenizas del nieto del ilustre genovés, la inscripción no diría primer Almirante, ni contendría ella la palabra descubridor, puesto que Cristóbal fue el cuarto Almirante. En cuanto al empleo de la letra A para indicar América, explican que en 1541 se había generalizado ese nombre y se consignaba en las cartas geográficas.

Jorge García-Contell, en un articulo sobre el tema, informa que en junio del 2003 se realizaron en España pruebas de ADN en apenas 200 gramos de huesos de los restos del sepulcro sevillano, de los que se concluyó que los huesos estudiados tienen una antigüedad de 6.002 meses (aproximadamente 500 años) y al comparar con la secuencia de su ADN con la de los restos de Diego Colón, hermano del Almirante, se comprueba que los huesos son de la misma madre.

Europa Press informa en su cable del 23 de enero de 2005, que investigadores españoles solicitaron al gobierno dominicano su autorización para examinar la tumba de Cristóbal Colón en la ciudad de Santo Domingo. Si el material genético estuviera intacto y el Gobierno dominicano lo aprobara, los investigadores pensaban compulsar las muestras con otras tomadas de parientes de Colón enterrados en Sevilla y también con las de restos en la catedral de Sevilla.

Según Europa Press, Andy Mieses, el encargado del monumento, afirmó que el Gobierno dominicano quiere asegurarse de que no haya malentendidos sobre el propósito de abrir la tumba. No se ha fijado una nueva fecha.

Hay historiadores que afirman que "Al no haber certeza sobre el contenido actual de la urna que alberga los supuestos restos de Cristóbal Colón en Santo Domingo, cabe la posibilidad de que también pertenezcan al Almirante. Si en Sevilla solamente se conserva el 15%, es viable que en la República Dominicana haya otra parte del descubridor de América".

Cordialmente,