COLUMPIOS VOLADORES: II
Domingo 14 de junio, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Mario Vidal Sarria, desde la ciudad de Lawrenceville, Georgia, USA., evoca sus
fuertes impresiones de niño cuando en Popayán participaba de las diversiones de
antaño, entre ellas, los columpios voladores. Nuestros agradecimientos por su
delicada nota y revivir una serie de palabras del lejano pasado payanés.

Cordialmente,

***
COLUMPIOS VOLADORES.
Por: Mario Vidal Sarria.
Lawrenceville-Georgia-USA-

Tocayo- A principios de enero tuve la oportunidad de bajar hasta el antiguo Parque Infantil del Barrio Ejido, predios por donde yo pasé mis únicos 8 años que viví en Popayán- Este Parque, hoy en día tienes cancha de fútbol y predios para los juegos de los niños colindando con el barrio Alfonso López ( Los Lotes).

Me sedujo la curiosidad de establecer si aún existían los Postes Metálicos (3) en los que, de niños, colgábamos nuestros lazos para los famosos Columbios de Vuelo- Arriba de cada poste, tenía una especie de aro redondo con ganchos para colgar los columpios y para poder llegar a esa altura (calculo unos 15 metros del suelo) había siempre un voluntario que con una "manea" hecha con la correa de cualquiera de nosotros, subía los ocho o diez lazos, los afincaba en cada gancho del ojalete hecho en el lazo y a volar, se dijo.

 Cojíamos fuerza a pedalazo limpio y nos elevábamos unos cinco o seis metros del suelo, circunstancia que nos hacia pensar que estábamos volando.- Es de anotar que nunca sucedió un percance o accidente de lamentar, a pesar de que sólo dependíamos de la resistencia de la cabuya del lazo para hacer estas piruetas aéreas.- Era delicioso y nos turnábamos los tiempos con los amigos, dependiendo de quien fuera el dueño del lazo.

- El Administrador de ese entonces del Parque Infantil era un bonachón señor llamado Dn. Ventura Domínguez a quien el Municipio le proporcionaba los lazos para los niños ( me acuerdo que eran lazos de cabuya teñida-bicolores- entre verde y rojo- pero que Dn. Ventura los guardaba muy bien y sólo se los suministraba a sus hijos y a uno que otro hijo de algún vecino amigo, luego los que no éramos de esa rosca, teníamos que llevar nuestros propios lazos que nuestras madres nos compraban de los campesinos en la Galería de la 5, diagonal a San Agustín-

Es de anotar que yo, con el miedo que siempre le he tenido a la altura, nunca me ofrecí como voluntario para enganchar los lazos ni tampoco nunca participé en una Vara de Premio.-

Resumiendo, obvio, ya no encontré los tres (3) Postes metálicos, pero, repito, encontré una buena cancha de fútbol y jueguitos para los niños que como yo, en mi época, desfrutaba plácidamente con el cuidado de nuestras buenas madres.-

Las cometas, las bolas, el trompo, la lleva, el zumbo, la rueda de aro de camión que se llevaba con un palo, los barquitos cuando llovía, el zumbambico (era una lata de gaseosa aplastada, con un hoyo en la mitad por el cual pasábamos por un hilo y la hacíamos girar a velocidad, dándole vueltas y vueltas) las vistas de cine, los caramelos crack (¿los recuerdas?) los aviones de papel, etc. fueron juegos de nuestra infancia que añoramos por lo sencillos, losanos y lo baratos.- Hoy en día, muchacho sin Nintendo o sin Hipot ese, es muchacho traumatizado y a punto de visitar a un siquiatra, ¿No lo crees?