JAVIER CHINCHILLA NIETO
Viernes 18 de diciembre, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/

Amigos:

Juan Andrés Jaramillo Salazar, payanés, curador y crítico de IACA, comenta la
obra del artista Javier Chinchilla Nieto quien expone sus pinturas y esculturas en
el auditorio del Museo Guillermo Valencia de la ciudad de Popayán.

Cordialmente,

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Comentarios
De: Juan Andrés Jaramillo Salazar
Curador y Crítico
IACA


Chinchilla con el trasegar de los años ha experimentado una fuerza creativa que lo pone a la altura incontenible del artista de inusitados paroxismos y en dimensiones como aquel quien con base a sus conocimientos, investigaciones y realidades le amplían cada vez en mayor grado y envergadura sus conceptos ideológicos, que se reflejan en un grado de afirmaciones que conllevan su sello y estampa en sus pinturas y en sus esculturas.

Conocí a este joven valor de las artes en Popayán en Septiembre del 2009, oriundo del Huila y graduado como maestro en artes plásticas en Popayán y ahora exponiendo en la sala magna del auditorio del Museo Guillermo Valencia con sus pinturas de características propias y de una autoría de expresionismo abstracto y de sus esculturas de apoyo es decir que su pinturas y sus esculturas se complementan en armonía dimensional y tridimensional por su despliegue de colores primarios y de formatos que contienen un lenguaje sui generis.

Portal con una selección de sus obras:

http://javierchinchilla.ning.com/

Este valor artístico que por sus aquilatados y sostenidos conocimientos nos hace regresar a épocas tempranas del arte pop y nos hace rememorar y visualizar algunos artistas de aquellas décadas de los cincuentas y sesentas, Franz Klein, Robert Motherwell y Edgar Negret; son exponentes que adhieren color y forma en sus esculturas sin definir un trazo ni en su comienzo ni menos en su final, es como que el trazo infinito no tuviera tiempo ni espacio, pero sin dejar de atraer al observador que se desliza en el mismo como en un tobogán en negro, rojo o blanco y de serpentinas líneas que se agigantan en varios planos y espacios.

Tuve el gusto de ser testigo por parte del artista, como sus esculturas pueden ser convertidas en proyectos públicos de dimensiones monumentales y que agraciarían cualquier espacio citadino en Colombia o en cualquier parte del mundo en donde se le comisione dejar su huella.

Yo afirmaría que un renacentista de proporciones contemporáneas y modernas como es el caso de Javier Chinchilla y por ser un artista inquieto en aras del conocimiento, va transformándose en contrastes, y estos van a proporcionarle grandes satisfacciones en su empeño de hallar y descubrir vericuetos y encrucijadas estéticas que harán de su viaje uno mas creativo, uno de verdades abiertas al esteta, al teórico, al coleccionista y por ende a el mismo.

En el arte no hay profecías, solo imágenes que se asocian sin discusión al poder irrefutable de la palabra sea prosa o rítmica, en eliades de sensaciones y emociones, este artista nos da pautas de mundos irreflejos, solo una cuajada estela de trazos como en la pintura acción es junto al metal, el inicio de vivencias introspectas en cualquier lado del cerebro, sin lógicas formales, solo espeontaneidades, aun que los acervos e intelectos indefinidos por la misma fuerza de una evolución sin detenimientos.

Hay otros artistas que serian parte del suspenso contemplativo al inmerso mundo onírico de un entresueño de Chinchilla que le harían honor a sus viajes y entrelaces cromáticos, junto a Sam Francis y otros que se sumarian a la complejidad simbólica de sus propios lenguajes son Cy Twombly y Jean Michael Basquiat.

Yo, quisiera poder predecir con un sexto sentido y augurarle a este joven valor, ceñidos triunfos en su nativa Colombia y de allí en adelante cualquier frontera, Cuando tuve la oportunidad de dirigir el Museo Ibero Americano de Arte Moderno en Popayán por allá en 1995-1996 propuse y sostuve que un parque y una bienal como Documenta en Kassel, Alemania que celebra cada cuatro años, uno de los mas importantes encuentros del arte mundial también se podría en menor escala coadyuvar en Popayán, invitando a los mas proyectados escultores del mundo entero a que vinieran a los Andes centrales de Colombia y expusieran por tres meses sus obras, creo que cae sobre Javier Chinchilla, ahora la piedra angular o la fuerza del destino como diría Gabriel D’Anunzio; creo que el arte de Chinchilla debe ser el pendón natural de atracción por ser un maestro de evoluciones mágicas y teutónicas, que tienen la fuerza de atracción inigualables en ese epicentro de las artes que es Popayán.

Quiero cerrar este pequeño periplo con el mismo entusiasmo de ayer cuando pasé por la ciudad blanca y compartí con algunos artistas conocidos y ahora este valuarte que tiene mucho camino por recorrer y llevar sobre sus hombros la tradición de ser el primero en decir no solo en sus postulados y teorías sino también en desafiar las leyes estéticas conocidas, en la región; como principio de éticas que logran trascender y afirmarse, creo en la fuerza del artista que asume con vehemente creencia en su arte, como es Javier Chinchilla con el suyo quien expone sus tesis y las sustenta en sus obras de palpables realidades y diferentes como diría el sibarita de abolengo tradicional.

Llegó la hora para este artista de ir y venir, volver y partir; su dinámica es incontenible como son sus desplazamientos en la lona, la madera el metal y cualquier material que cambia la rutina en albricias de su propio arte.

Las Vegas, 11/16/2009

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