EL AMO ECCE HOMO DE BELÉN
Sábado 2 de mayo, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano
 

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Harold Astaíza Velasco se refiere en su artículo a la legendaria subida del Amo Ecce Homo a la iglesia de Belén de Popayán los primeros de mayo de cada año y a la devoción de la familia Santacruz por El Amo y esta costumbre.

Cordialmente,

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Tres generaciones, una sola devoción
Escrito por Harold Astaíza Velasco
sábado, 02 de mayo de 2009
La familia Santacruz lleva más de 40 años alumbrando en la ancestral fiesta de El Amo cada Primero de Mayo.
El Liberal


Son las 5:00 de la mañana del viernes Primero de Mayo, como es su costumbre Manuel Santacruz, un hombre que nació en el municipio de Buesaco, Nariño y que por las casualidades de la vida llegó a Popayán hace 65 años, se levanta desde entonces a cumplirle al patrono de la ciudad, El Amo Jesús.

Foto: El Liberal
Siempre deja su cama al despuntar la madrugada ya que su trabajo de bracero así lo exige pero hoy es un día diferente, porque al igual que don Manuel, cientos de payaneses y caucanos, esperan celebrar el Día del Trabajo haciéndose partícipes de la reconocida y tradicional subida de El Amo al Santuario de Belén por parte de los hombres.

Don Manuel, reza la plegaria que siempre acostumbra luego de levantarse para que todo el año le vaya bien. Se prepara para salir de su casa y confundirse en medio de los miles de devotos del Santo Ecce Homo que participan en la procesión.

Pero esta tradición tiene algo especial, don Manuel no asiste solo a la procesión, está acompañado de sus dos hijos hombres, Manuel Santa Cruz Gómez de 36 años y Juan Fernando de 33, además de Kevin Daniel, el nieto de 4 años de edad, (hijo de éste último); tres generaciones que veneran un mismo santo y conservan la tradición.

Según Manuel, hijo, de sus 36 años de vida lleva alumbrando 28, porque desde muy pequeño su padre lo llevó a participar de la festividad religiosa. “Es una tradición que vivimos con mucha devoción, es un legado que nos ha dejado nuestro padre”, afirma visiblemente convencido de sus palabras y aferrado a su velón verde.

A propósito de los velones que estos tres hombres llevan en sus manos para alumbrar en el recorrido, les dan un significado particular, es una suerte de testimonio que va pasando de manera jerárquica, según el orden de nacimiento de cada hijo. Es decir, el velón que el padre compra cada año, aproximadamente en 40 mil pesos, pasa al hijo mayor y el siguiente año al menor y así sucesivamente.

Otro de los significados que le dan a los velones los Santacruz Gómez, como lo explica Juan Fernando, que lleva alumbrando 27 de sus 33 años de vida “es que la vela grande representa la devoción y la penitencia por su peso y además no se apaga en el camino”, agrega su padre desde un costado suyo.

Al final de esta cadena generacional se encuentra el pequeño Kevin, quien a sus 4 años porta en sus manos una vela que representa la continuidad de una costumbre que inició hace 44 años con su abuelo Manuel.

Con la inocencia propia de los niños, a su edad Kevin ve a esta tradición como “algo divertido y por eso me gusta asistir, además porque veo a papá Dios”, dice en medio de una sonrisa.

Entre tanto, ubicados sobre el atrio de la Catedral Basílica Nuestra Señora de la Asunción, en medio de un fuerte calor, se oyen las notas de las ondas marciales que acompañan la procesión y los Santacruz se aprestan a internarse en medio de la multitud y formar parte de la gran masa de feligreses que veneran al Amo Jesús.

Las plegarias

Al igual que los cientos de devotos de El Amo Jesús en esta ciudad, al asistir a la procesión cada quien eleva un plegaria en señal de súplica o agradecimiento. En el caso de los Santacruz, piden por la salud, el trabajo y que la situación social del país y de Popayán cambie. De igual manera, le oran al patrono de la ciudad con mucha devoción, para que sus familias estén libres de todo mal y peligro. Estas son en resumen las súplicas de esta familia, que son el reflejo de un clamor general de quienes asisten a la procesión.