YMA SUMAC
Lunes 3 de noviembre, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Foto: Yma Inc.
Yma  Sumac la soprano peruana admirada en todo el mundo, murió el sábado 1 de noviembre en Los Ángeles, USA, a las once de mañana de un cáncer de cólon. La soprano nació el 10 de septiembre de 1922 en Ichocán, Cajamarca. Hija de Sixto Cháverri y Emilia del Castillo Atahualpa. Yma vino al mundo como Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo. El 23 de mayo de 1946 el cónsul de Perú en USA confirmó que la soprano era un descendiente del Inca Atahualpa.

A los 13 años en su pueblo natal cantó en forma admirable en el Festival del Sol ante 25 mil espectadores por lo que fue llevada al Instituto de Santa Teresa de Lima. Bajo la dirección de Moisés Vivanco integra su conjunto como Imma Sumack y se presenta en radio Belgrano de Buenos Aires, Argentina, iniciando su prodigiosa carrera de soprano que se extendió a todo el mundo. El 6 de junio de 1942 Yma se casó en ceremonia civil con Moisés Vivanco, en la ciudad de Arequipa, Perú. En 1957 se divorcian pero en 1959 y vuelven a casarse. En 1965 se divorcia Yma definitivamente de Moisés Vivanco.

 El crítico musical de USA Virgil Thomsom opinó de la voz de Yma:
“Su voz tiene indudablemente gran belleza y su técnica vocal es impecable. Canta en notas muy graves y cálidas, y muy altas como trinos de pájaros, y sus tonos medios no son menos encantadores que los extremos de su registro. Ninguna de las notas que emitió fue desagradable o desafinada. Sin duda, sus atributos naturales, son tan grandes y su técnica tan sólida que sólo queda lamentar que no se hubiese dedicado al gran repertorio de la música; su lugar está en los grandes teatros de ópera”.

Se puede escuchar la voz de Yma en "Vírgenes del sol": en el enlace:

http://es.youtube.com/watch?v=ehbundqxKQM&feature=related


Cordialmente,

***

Yma Súmac: "Nunca fui una santa" (06/05/2006)
El Comercio. Lima. PerU.
FragmentoS.


 La diva peruana de la música fue entrevistada por El Comercio en mayo del 2006, horas después de recibir en Palacio de Gobierno la Orden El Sol del Perú. Emocionada con tal distinción, ella se confesó en un diálogo salpicado de recuerdo, orgullos y viejas rencillas

Por Enrique Planas

Hoy todos están de acuerdo: el Perú corrige el error histórico de no haber celebrado con Yma Súmac todos sus éxitos internacionales, cuando en los años 50 y 60 causaba furor en Europa y ocupaba los primeros lugares en las listas de los discos más vendidos en Estados Unidos. "Le voy a decir una cosa: El país que me descubrió en verdad fue la Argentina, cuando yo tenía 12 años", explica. "No vaya a creer que yo salí solita del Perú. Como mi mamá no me iba a dejar salir del país así nomás, mi hermano mayor siempre me acompañaba. La gente no lo veía, pero él estaba allí. Ya más tarde me casé con (Moisés) Vivanco. Solo estuvimos dos años juntos, y luego me divorcié", cuenta.

¿Cree que el público peruano de los años 50 y 60 no le perdonó que mezclara el folclor andino con otros géneros populares?

¡No hay que confundir! La música peruana es preciosa, pero no puedes repetirla continuamente, se vuelve monótona. Cuando comencé, pensé que debía ensalzar la canción, porque si usted repite los compases, la gente se cansa, por más linda que sea la pieza. Eso fue lo que hice y eso fue lo que me dio el éxito. Canté por todo el mundo y a todos les encantaba. ¡No sabes cómo gusta la música peruana en Alemania, por eso no sorprende ver a tantos alemanes casados con peruanas.

En 1940 usted partió a Nueva York. Cuentan que fue muy difícil para usted adaptarse...

¡Ay, Dios mío! Usted no sabe lo asustada que estuve cuando llegué. Muerta de miedo estaba al ver esa ciudad tan grande. Felizmente la Capitol Records me descubrió. Cuando me oyeron cantar, pronto ya estaba cantando en Nueva York, con mis vestidos típicos preciosos, unos aretes de filigrana enormes...

¿Quién se los hacía?

Mis amistades y mi familia en Lima. Por entonces Vivanco era un buen compositor, pero bastante ambicioso. Aparentaba y aparecía como si él fuera el gran artista. ¡No te agarres mis composiciones!, me decía. Recuerdo que me pagaban muy bien, firmaba contratos larguísimos...

Usted es la única peruana que tiene una estrella de la fama en Hollywood. ¿Cómo fue actuar al lado de Charton Heston?

Sí, recuerdo que me llamaron para hacer esa película, muy bonita. Charton Heston me respetó mucho. Era un caballero. Mi madre me enseñó desde pequeña a hacerme respetar y respetar a la gente, y al primer atrevido que llegaba, ¡pum! le caía su cachetada. Luego me encontré con él en España y me trató con mucho cariño. Pero, en verdad, yo me apuraba en terminar las películas porque tenía que salir para Europa, donde me esperaban para oírme a cantar. ¡Si no, me enjuiciaban!

Siempre le preguntaron porqué con su extraordinaria voz no se dedicó a la lírica. Usted solía responder que sopranos había muchas y solo había una Yma Súmac...

Eso se lo decía a la prensa. Pero fíjese: una vez, en Italia, me hicieron un gran recibimiento. Y un representante me dijo: "Bienvenida Yma Súmac, usted sabe que viene al país donde están las mejores cantantes del mundo". Mire lo bruto que era. Yo le seguí la corriente, pero dentro mío pensaba que en dos días debutaría y le haría comerse sus palabras. Y dicho y hecho, en el debut, la gente hizo una cola de cinco cuadras. Fue un gran éxito. Pero el público no se interesaba por el clásico. Sabían que lo cantaba, pero querían oír música peruana.

¿Y cómo se siente ser considerada la única verdadera diva peruana?

Nunca me he creído eso. Cuando estaba en el escenario, sólo intentaba hacer grande la música del Perú, aunque un poquito más moderna. En Alemania, donde tienen tan buenas cantantes, decían que no había nadie como Yma Súmac. Decían que solo cada cien años aparece un genio en hombre y en mujer. Y eso lo decían por mí.