CUANDO FLOREZCAN LOS EUCALIPTOS
Viernes 12 de diciembre, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano,

Amigos:

Jaime Vejarano Varona ha escrito el Prólogo del Libro "Cuando Florezcan los Eucaliptos"
del caucano Rafael Tobar Gómez. Rafael es un personaje típico del ambiente payanés: poeta,
compositor, músico, toca varios instrumentos, cantautor, pintor, fotógrafo, conoce casi todos los
poblados y regiones caucanas, ha diseñado, escrito y maneja uno de los mejores, si no el mejor
sitio cibernético "Popayán de mis amores". En su CD (1997): "Deja las penas" ofrece e
interpreta 13 de sus composiciones musicales más admiradas.
Nuestros agradecimientos a Rafael por brindarnos su primer libro.

El libro estará a la venta después del 20 de diciembre, 2008.
Información en el blog:  http://www.rtspecialties.com/. Fax, 305 860 1593
Cel 786 419 9977. Correo electrónico: tobar_r@bellsouth.net


Cordialmente,

***

PROLOGO
RAFAEL TOBAR GÓMEZ
y su reciente libro
“CUANDO FLOREZCAN LOS EUCALIPTOS”
Por Jaime Vejarano Varona


Tambeño de nacimiento, payanés de convicción, colombiano de sentimiento y “gringo” por adopción, tal es la nacionalidad de este personaje que hoy se asoma a la luz pública como escritor, con su libro “Cuando Florezcan los Eucaliptos”, editado en Miami, USA, ciudad en la cual fijó su residencia desde hace más de cuarenta años.

Sorpresivamente recibí el encargo de la revisión de esta obra literaria, en borrador que me llegó a través de los medios electrónicos. Al agradecer la confianza y la distinción que para mi significó el haberme escogido para tan exigente tarea, me di a la lectura de sus 450 páginas y puedo afirmar que antes de llegar a las primeras diez, ya era cautivo de su contenido.

Rafael es conocido y recordado por muchos en nuestra ciudad. Sus primeros años aquí, habiendo llegado de su natal aldea de El Tambo, su juventud y adolescencia y una corta etapa de su madurez, transcurrieron en Popayán donde hizo sus estudios y donde dejó honda huella entre sus relacionados y amigos por la brillantez de su mente y las demostraciones de sus talentos naturales, como artista dibujante y como músico; y por su creatividad en las variadas actividades a que se dedicó.

Sería redundante, por supuesto, entrar a describir esa etapa de su mocedad, cuando está deliciosamente relatada en los primeros capítulos de su obra. Es curioso que tratándose, en síntesis, de la autobiografía de alguien que no ostenta celebridad, logre captar y aprisionar de tal modo la atención de quien acceda a su lectura y que, aun sin conocerlo, empieza a admirarlo.

Bastaría con leer la trascripción que hace el autor de un conjunto de anotaciones de su diario de vida, escrito en hojas arrancadas de su cuaderno escolar, cuando apenas barruntaba la edad del conocimiento y la razón. Son percepciones del entorno en que su mente despertaba al mundo y sus vivencias. Y al leerlas, el libro se apega a nuestras manos de manera que ya no es posible renunciar a recorrer el camino que nos trazan las siguientes páginas, hasta el punto final donde expresa su íntimo deseo de regresar al terruño en algún verano …cuando florezcan los eucaliptos.

No deja de ser curioso que las cuatro décadas vividas en Estados Unidos no marcan para el autor una huella representativa de sus memorias. Parece que su vida se estancó al salir de la patria, de modo que su inspiración arroja sus anclas allí y sus remembranzas limitan con su éxodo.

Partiendo del Barrio Valencia de Popayán al que dedica sus primeras líneas y recuerdos, inicia la travesía de sus evocaciones con una afortunada semblanza del espíritu y del carácter del payanés genuino.

Los eucaliptos de la avenida al cementerio central y sus esporádicas floraciones sembraron en su interior profunda huella, hasta traducirse en el leit motiv que lo ha venido acompañando a través de su existencia, para plasmarse en el espléndido libro que hoy pone generosamente a disposición de los amigos lectores.

Sus tiempos de bohemia, la magia de sus aventuras a través de la geografía caucana desde los riscos andinos hasta el litoral guapireño, las semblanzas de sus tíos sacerdotes, de la tía Bertilde y de toda su familia, anécdotas y peripecias de juventud, el niño del balcón, sus exposiciones artísticas de pintura y fotografía, el embrujo del tango, la percepción de su universo infantil, el encuentro con el Capitán Rayo y la guerrilla, sus enamoramientos, “el prisionero de Usenda”, Grethel y El Mejor regalo de Navidad, dos capítulos cargados de una ternura infinita, la descripción de lugares exóticos como los esteros del río Timbiquí, o las cimas de los Andes, travesuras y picaresca, fotografías e ilustraciones, en fin, temas todos que, si bien pudieran parecer intrascendentes, adquieren por arte de su palabra y su narración fluida y caudalosa de sentimientos, importancia inusitada para el lector.

Recorrer las páginas de “Cuando Florezcan los Eucaliptos” es entrar al país de la fantasía donde todo parece tan real y tan inverosímil al propio tiempo, que nos incitan a morar en los reinos del encantamiento, de la nostalgia y de la ensoñación.