POPAYÁN: TERREMOTO 1983
Domingo 30 de marzo, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

El País de Cali hace un recuento detallado del terremoto que en 1983
azotó a Popayán y que dividió en dos la historia de Popayán, sus
costumbres y sus viviendas.

Cordialmente,

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El día que se derrumbó Popayán
El País. Cali, Valle
Marzo 30, 2008


Foto / El País.
Popayán sufrió una destrucción cercana al 40%, siendo el centro la zona más afectada. Hoy quedan pocas huellas físicas de la tragedia, la ciudad renació de las cenizas. La ciudad fue reconstruida en cinco años, apoyada en un préstamo de US$80 millones del Banco Mundial, pero sólo se recibieron US$40 millones.

Bastaron 18 segundos para que Popayán quedara en ruinas. Pero la cicatrización de las heridas demoró una lenta sucesión de años. Algunas sanaron y otras laten aún bajo los muros blanquecinos de la ciudad resucitada.

Volver a vivir no es fácil. Pero este pueblo sacudido hace 25 años lo hizo con un proceso de reconstrucción que fue casi como la reimplantación de los dedos de una mano mutilada. Cada arteria, cada tejido conectados nuevamente. Cada calle, edificación y familia, renaciendo de las cenizas.

Se estima que ‘rearmar’ a la capital del Cauca tardó cinco años. Aunque muchas edificaciones demoraron mucho más en volverse a levantar. De todas formas, el proceso fue rápido si se tienen en cuenta casos de otras ciudades que sufrieron este tipo de desastres. Dos días después de la tragedia, los arquitectos del municipio se reunieron en lo que quedaba del Concejo. Allí decidieron unirse con los ingenieros y pedirle al presidente Belisario Betancur que creara una institución para concentrar los esfuerzos de la reconstrucción. De allí surgió la CRC, que en ese entonces se llamó Corporación para la Reconstrucción y Desarrollo, entidad que empezó a funcionar oficialmente cinco meses después.

Las ayudas para poner en pie a Popayán surgieron paralelamente con el apoyo para atender la emergencia. De países de todo el mundo llegaron donaciones y el Gobierno colombiano activó planes de vivienda y créditos con entidades como el Banco Central Hipotecario y el Instituto de Crédito territorial, ICT. Pero el grueso del dinero vino de fuera. El alcalde del momento, Luis Guillermo Salazar, cuenta que el jueves santo del terremoto se encontraba en la ciudad un alto funcionario del Banco Mundial que quería ver las procesiones. El norteamericano quedó bajo su cama, atrapado por las ruinas del hotel Monasterio.

Entonces, relata Salazar, el sobreviviente acompañó al ex presidente Betancur en la solicitud de un crédito de US$80 millones ante el Banco Mundial. En esa fecha la tasa de cambio era de 66 pesos por dólar. Fue un año y medio de papeleos en los que las obras en la Ciudad Blanca fueron pocas. “Más que todo limpieza, elaboración de los proyectos y mucha tensión porque la gente estaba desesperada….se actuaba con la plata del Estado…pero era insuficiente”.

En junio del 85 llegaron los primeros y únicos US$40 millones de aquel empréstito que quedó a medias.

Ladrillo a ladrillo.

Juan Manuel Caicedo, quien tuvo a su cargo las obras de la manzana del CAM, recuerda que la primera preocupación fue que las construcciones conservaran la unidad del estilo de la ciudad, lo que en gran medida se logró. La manzana estuvo lista en tres años, con un costo de $624 millones de ese entonces.

Mientras eso sucedía, cuenta el presidente de la Sociedad de Ingenieros del Cauca, Luis Orlando Muñoz, numerosos frentes de construcción y reparación se levantaban en la ciudad.

La mayoría de edificaciones de valor histórico y religioso debieron ser reconstruidas partiendo de la memoria fotográfica. Ese fue el caso de la catedral, cuya cúpula de desplomó y mató cerca de 90 personas. Con fotografías, memoria y una tesis de grado, Salazar (el alcalde de la época, luego miembro de la CRC) calculó en 170 toneladas el peso de la cúpula y con 60 trabajadores empleó dos años en volverla a hacer. La obra costó $98 millones.

“Para la reconstrucción el Valle se volcó hacia el Cauca. Ese apoyo aún lo recordamos con gratitud”. Guillermo González, gobernador del Cauca. El Plan de Reconstrucción del Cauca, elaborado por la CRC, da cuenta de que 1985 fue el año de mayores inversiones ($5.180 millones). También señala que la mayor parte de los recursos fue destinada a vivienda, con cerca de $13.000 millones en construcción y adquisición de predios.

Bernardo Salazar, quien era el contacto con de la CRC con el Banco Mundial, destacó la agilidad con la que se dio trámite a las obras y con la que se realizaron los desembolsos. “Fue un proceso limpio, donde se hizo todo lo posible por sacar adelante la ciudad”. Otros, como Martha Cabrera, de 56 años, aún se pregunta porqué ella jamás pudo conseguir un auxilio para vivienda, mientras quien era su vecino obtuvo tres casas gracias a las ayudas. Pese a que corrían comentarios sobre el mal uso de recursos, por el tema jamás hubo un condenado.

En el templo de Santo Domingo se invirtieron durante tres años recursos cercanos a los $16 millones. Su estructura logró conservarse muy similar a la original.

Las donaciones del mundo

El gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González, explica que otras ciudades, países y empresas adoptaron zonas afectadas por el sismo. Cuenta, por ejemplo, que el gobierno alemán reconstruyó la Ermita, Asocaña la Torre del Reloj y la embajada de España, el templo de San Francisco. Japón invirtió en la vereda de Julumito, la firma Rodrigo Llano trabajó en la iglesia Santo Domingo y Antioquia apoyó a Cajibío.

La alcaldía de Bogotá construyó el barrio Santafé; Solidaridad por Colombia, el Bello Horizonte, Suiza el barrio Siuzo y el Minuto de Dios el barrio del mismo nombre. La gobernación del Meta apoyó la reconstrucción de la escuela el Retiro, con otros donantes más.

La Torre sigue marcando las horas

La Torre del Reloj, inmueble pastoral, en aquella época necesitó de más de cinco millones de pesos, provenientes de la empresa privada, para volver a tomar la forma imponente, que la convirtió en hito histórico de Popayán.

La edificación, ubicada en el Parque Caldas, fue construida entre 1673 y 1682, utilizándose para ese propósito 96.000 ladrillos. Ninguno de ellos fue movido para la reparación obligada después del terremoto que partió la historia de la ciudad en dos. El reloj dejó de funcionar y fue enviado a Londres para su reparación. La casa Gillet Jhonston lo fabricó a finales de 1600.

Catedral Nuestra Señora de la Asunción

Sin duda el hito más importante de la capital caucana es la Catedral. Durante el terremoto del 31 de marzo de 1983 cerca de 90 personas, que asistían a la eucaristía de las 8:00 a.m., perdieron la vida cuando la cúpula del templo y los muros se vinieron al piso. Sólo hasta 1990 la iglesia estuvo reparada en su totalidad. Los dineros para la recuperación de la Iglesia también se usaron en la remoción de escombros y estudios, entre otros.

El alcalde de la época, Luis Guillermo Salazar, fue quien se encargó de devolverle al templo la cúpula. Otros $30 millones se invirtieron en la recuperación de más de diez iglesias afectadas durante el terremoto.

Asamblea, sin huellas de la tragedia

La Asamblea Departamental del Cauca fue uno de los sitios más afectados durante el terremoto. En la recuperación de la edificación se invirtieron $25 millones y la Lotería del Cauca fue la entidad que su puso al frente de la reconstrucción total de la Duma. Cinco años después el sector ya había sido reparado en su totalidad por empresarios que compraron los lotes. Sólo algunos propietarios decidieron seguir con sus casas.

Administración local e Iglesia de San Francisco.

Con la construcción del Centro Administrativo Municipal, CAM, se marcó la recuperación del centro histórico de Popayán, basado en arquitectura republicana. La Alcaldía fue levantada nuevamente en cinco etapas y sólo en los terrenos se invirtieron $79 millones, de la época.

La Iglesia San Francisco, erigida frente al CAM, recibió aportes de la comunidad, el Gobierno Nacional y español para su recuperació. La primera vez que el templo resultó semidestruido fue durante el terremoto de 1736.

Vivienda, más que casas

A semanas de la catástrofe, en los diarios de la región salían formularios del ICT y anuncios del BCH ofreciendo créditos blandos y casas sin cuota inicial. La necesidad era apremiante. La tragedia había destapado uno de los problemas críticos de Popayán, oculto hasta el momento: la escasez de vivienda. Quedó al descubierto la existencia de muchos inquilinatos en un municipio que se preciaba de no tener tugurios y ahora eran cientos las familias sin techo, a las que se sumó la explosión de invasiones. La edificación de casas estuvo liderada por el Sena, con su programa de autoconstrucción.

El director regional del Sena de aquel entonces, Gustavo Wilches, afirma que así se levantaron más de tres mil soluciones habitacionales. La metodología, explica, consistía en la conformación de módulos comunitarios de quince familias y un instructor. Todo el Sena, en todas las áreas, se puso en la tarea de capacitarse y a su vez formar a la comunidad en la construcción de sus casas. Incluso se desplazaron profesionales de las otras regionales del país y se contó con asesoría de expertos extranjeros. “Tuvimos módulos sólo de mujeres. Ellas pegaron ladrillo a la par de los hombres, fueron fundamentales en el proceso. No se trataba sólo de construir una vivienda, era todo un proceso de organización comunitaria, de compartir y de identidad”, explica Gustavo Wilches.

En un informe presentado a los tres años de la catástrofe, la CRC indicó que el balance era de 22.943 soluciones de vivienda ejecutadas por valor de $14.066 millones, entendiendo por ello desde las reparaciones leves hasta la construcción.

Cifras

- 250 muertos dejó el terremoto del Jueves Santo del 31 de marzo de 1983.
- 3.000 personas, aproximadamente, resultaron heridas.
- 2.470 casas fueron destruidas y 6.885 con daños mayores al 50%.
- 120 mil personas habitaban Popayán al momento del sismo.
- 100 por ciento del centro, aproximadamente, se destruyó.
- 3.388 hectáreas tenía la ciudad, de las cuales el 16% estaban urbanizadas.
- 400 millones de dólares fue el cálculo de la época sobre los daños totales.
- 60 comisiones participaron en la evaluación de los daños.