LEGENDARIO ORIGEN DEL ÁRBOL DE NAVIDAD
Domingo 21 de diciembre, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano.

Amigos:


Foto: Ángela M. López
Hay muchas leyendas europeas sobre el origen del
Árbol de Navidad.  Una ellas cuenta que en una
fría noche de invierno, un niño buscaba refugio.
Lo recibieron un leñador y su esposa y le dieron de
comer. Durante la noche el niño se convirtió en un
ángel vestido de oro: era el Niño Dios.
Para recompensar la bondad de los ancianos, tomó
una rama de pino y les dijo que la sembraran,
prometiéndoles que cada año daría frutos.
Y así fue, aquel árbol dio manzanas de oro y nueces
de plata.


Cordialmente,


LEGENDARIO ORIGEN DEL ÁRBOL DE NAVIDAD
Por: ISABEL MARTÍNEZ PITA
Revista La Guia. Diciembre 2006.


Una de las escasas tradiciones que el cristianismo permitió sobrevivir entre las costumbres paganas es, precisamente, la del Árbol de Navidad, que hoy en día y desde hace muchos años se ha instaurado como un elemento más imprescindible entre los adornos, con los que engalanamos los días navideños. Sin embargo, su origen se remonta a la época de los celtas, donde era considerado un elemento sagrado de la naturaleza.

Se sabe del uso del árbol, adornado y venerado por los druidas de centro Europa, cuyas creencias giraban en torno a la sacralización de todos los elementos de la naturaleza. Estos pueblos celebraban el cumpleaños de uno de sus dioses adornando un árbol perenne, coincidiendo en cercanía con la fecha de la Navidad cristiana.

El árbol tenía el nombre de Divino Idrasil (Árbol del Universo), en cuya copa se hallaba el cielo, Asgard y el Valhalla; mientras que en las raíces profundas se encontraba el infierno.

San Bonifacio, el hombre que quiso quitar el árbol.

San Bonifacio, uno de los grandes misioneros de los primeros tiempos del cristianismo extendió su labor evangelizadora por Europa, donde halló el culto a estos árboles. Entre sus cometidos se encontraba el de eliminar los símbolos paganos, y uno de ellos decidió que debía ser el árbol venerado.

Se cuenta que San Bonifacio, ante la mirada de los germanos tomó un hacha y cortó el árbol y en su lugar plantó un pino, símbolo perenne del amor perenne de Dios, lo adornó con manzanas y con velas; el significado es claro, las manzanas simbolizan las tentaciones y las velas representaban la luz de Cristo que ilumina el mundo. A medida que pasó el tiempo, estos símbolos se fueron transformando en esferas y otros adornos.

Sin embargo, es difícil conocer exactamente cuándo comenzaron a utilizarse los adornos de Navidad, aunque se tiene el dato de que en el año 200 ya fue denunciado el uso de árboles en estas fechas, de forma pagana. Pero la labor de San Bonifacio parece que prosperó y no se vuelve a tener constancia de su uso navideño hasta siglos después.

El dato que más se acerca a la actualidad se registra en la Alemania del siglo XVII. En 1605, un árbol fue decorado para ambientar el frío de la Navidad, costumbre que se difundió por todo el mundo. El Árbol de Navidad llegó a Finlandia en el año 1800; en Inglaterra en 1829, y fue el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria quien ordenó adornar el castillo de Windsor con un árbol navideño en 1841.

De Inglaterra pasó directamente a Estados Unidos en tiempo de la colonización. August Imgrand, un hombre de Ohio, fue quien instaló el primer árbol navideño en 1847, desde entonces es este país el que ha abanderado la instalación de adornos por Navidad.

Aspectos simbólicos del árbol.

Los árboles han tenido a lo largo de la historia un significado muy especial y encontramos que en todas las culturas poseen distintos aspectos simbólicos que pueden ser antropológicos, místicos y poéticos. La idea extendida de los aspectos benéficos de los árboles para el hombre ha dado lugar a distintas leyendas e, incluso, a relacionarlo con sentidos mágicos y rituales.

La principal es la que comparte en varias culturas para las que el árbol representa el medio y la unión del cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hacia el cielo, por ello en ciertas religiones, sobre todo en las orientales, el árbol es signo de encuentro con lo sagrado, el punto de encuentro entre la divinidad y el hombre.

Otros de los significados ampliamente extendidos sobre los atributos mágicos del árbol están concernidos a la fecundidad, el crecimiento, la sabiduría y la longevidad. En culturas americanas existen legendarios árboles sagrados como sagrados eran para los druidas muchos de los árboles de sus bosques, alrededor de los cuales celebraban sus rituales para entrar en contacto con Dios.

En el cristianismo se asocia fundamentalmente para explicar el misterio de la encarnación del hijo de Dios para salvar al hombre.
En primer lugar se asocia el árbol de Navidad con el árbol de la vida, que Dios había dispuesto en medio del jardín del Edén y que después de la caída desaparece; la fruta, los adornos y las luces recuerdan las gracias y dones que el hombre tenía cuando vivía en el Paraíso en completa amistad con Dios.
Por el nacimiento de Cristo, los hombres renacen y tienen acceso a la plenitud de la vida. El Árbol de Navidad simboliza la recuperación por parte del hombre de dichos dones.