ANDENES DE POPAYÁN
Jueves 14 de marzo, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Jaime Vejarano Varona, notable historiador payanés, propone imitar a Ramón
Beriñas
para reconstruir los andenes de la ciudad de Popayán, sobre todo ahora
que la Ciudad Blanca se engalana para recibir los participantes de las actividades
que ha programado la ciudad con motivo de la Semana Santa que se inicia el
próximo 16 de marzo Domingo de Pasión.

Cordialmente,

*** 

¿Andenes? Cuestión de autoridad
Por: Jaime Vejarano Varona
El Liberal. Marzo 2008

En mi libro Popayán en su anécdota (páginas 18 y 19) se narra cómo ocurrió el origen de los andenes de nuestra ciudad, suceso que en apretada síntesis quiero repetir para lo que “potes contingere”.

El gobernador don Ramón Beriñas, hombre de carácter irascible y autoritario ordenó enladrillar el frente de las casas en un plazo perentorio de 30 días, que vencía el 29 de agosto de 1840. Como los habitantes de Popayán se hallaban en precaria situación económica, enfermedad crónica que aún subsiste, se desentendieron de la orden. Entonces el señor Beriñas resolvió hacer escarmiento en algún notable de la ciudad; escogió al bondadoso y muy estimado Canónigo Rada y fue a su casa con un piquete de soldados para exigirle acatamiento a su autoridad.

El Clérigo le alegó que no tenía con qué hacer el embaldosado y Beriñas replicó ordenando a su escolta que procedieran a retirar los ladrillos de la sala y a colocarlos en el andén, sin que valieran las protestas del Dr. Rada.
Ante tan drástica y ejemplarizante actitud los vecinos procedieron a cumplir el mandato embaldosando los frentes de sus casas. Este fue el origen de los andenes de nuestra ciudad.

Pues bien, hoy 168 años después, vemos que Popayán presenta un aspecto desolador en sus andenes del centro histórico. No pasa un día sin que algún transeúnte “meta la pata” en los innumerables huecos que exhiben e, igualmente, las señoras pierdan allí sus tacones junto a su garboso caminar. Y por lo tanto nos obligan a transitar siempre cabecibajos escudriñando el riesgo de un esguince.

Por ello, creo que ahora el señor Alcalde debería imitar al famoso Beriñas, aunque sin ponerse furioso, por supuesto, y dicte el respectivo Decreto ordenando a los propietarios, arreglar esas vías peatonales. Y sin piquete de soldados ni desenladrillando salas, simplemente determine que en caso de desobediencia, el Municipio procederá a su refacción mediante contratos con Ingenieros y Maestros de Obra, a quienes por cierto les caerían muy bien esos ingresos, cuyo costo se liquidará y recuperará por Valorización con su respectivo sobrecosto administrativo.

Es simplemente cuestión de autoridad e iniciativa, ¿no les parece?

jaimevejarano@yahoo.es