POPAYAN CIUDAD VERDE
Domingo 21 de enero, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Willian Abella Herrera nos ha enviado su articulo sobre lo verde que era la
ciudad de Popayán y la gran variedad de árboles frutales que se encontraban
en los solares de las casonas payanesas. Nuestros agradecimientos para
William por remitirnos su notable escrito.

Cordialmente,

***

Popayán, ciudad verde
Por William Abella Herrera
wabella@unicauca.edu.co
Especial para El Liberal


De ser un territorio verde nos convertimos en una ciudad de colores, que desde 1950 decidió pintarse de blanco para negar su vocación y diversidad. Hoy es necesario volvernos a vestir de esperanza. Los académicos señalan que la meseta de Popayán estaba poblada de Robles: hoy sólo pequeños bosques subsisten en espera de convertirse en carbón y desierto. Nos hemos empeñado en desaparecer a los reguladores naturales del principio de la vida: el agua. Reflexionemos... ¡Para qué tierra sin agua, para qué ciudad sin ella!.

En una labor de investigación documental encontré un texto del cronista Juan de Castellanos, quien asistió a la conquista del Nuevo Reino de Granada. Él narra en su libro “Elegías de Varones Ilustres de Indias” que en 1535 al llegar los españoles a la meseta de Popayán, encontraron que los indígenas a modo de Fuerte construían sus viviendas en medio de espesos guaduales, desde donde estratégicamente emboscaban a sus enemigos. Esta referencia histórica con una visita y observación de un guadual, nos permite conocer la gran diversidad de flora y fauna que acoge este ecosistema, y nos da idea del verdor y riqueza de las tierras donde Popayán fue fundada.

Si hablamos con los abuelos, nos cuentan que de niños salían al campo o a los solares de la ciudad a cosechar “piojos, mocos, mortiños, michinches, arrayanes, guayabas, guabas...” en fin una cantidad de frutos que hoy sólo son leyenda. Por eso es contradictorio que los barrios de la ciudad hagan homenaje con sus nombres a los árboles, pero dichas especies no existan en estas urbanizaciones.

Volver a ser el territorio cálido de colores que convivía con la fauna y la flora nativa, fortalecidos con el conocimiento que nos proporciona la ciencia y el desarrollo sostenible, nos permitirá disfrutar del mejor vividero del mundo: la verde y colorida ciudad de Popayán.

Fragmento* de “Elegías de Varones Ilustres de Indias” de Juan De Castellanos

“Crecida población en tierra llana,
Y de grata labor el campo llena:
Tierra de Popayán, de cuyas venas
Dorados granos daban manos llenas.

Era la fuerza deste principado,
Que Popayán tenía por segura,
Un espacio fuerte rodeado
De guadubas nativas y espesura
De cerca, que tenía cada lado
Sobre cincuenta pasos de anchura:
La cual cerca, demás de ser tan gruesa,
Era sobremanera muy espesa.

Son cañas altas, huecas, pero duras
Tanto que no terné con gran esceso
Comparallas en estas escripturas
A la dureza del humano hueso:
Largos cañutos son sus coyunturas,
Como muslo de un hombre lo más grueso;
Allí muy enhetradas y nacidas
De muchos años y de largas vidas.

Pues como viesen ir nuestros soldados
Los que dellos estaban en espera,
Siendo de centinelas avisados,
Del cercado que digo salen fuera
Cuantidad de tres mil hombres armados,
A fin de les tomar una ladera
Con posturas gallarda y lozanas,
Paveses, dardos, lanzas y macanas.”

*Este fragmento escrito en castellano del siglo XVI quizá constituya el primer escrito poético y descriptivo de la meseta donde fue fundada la ciudad de Popayán.