GUSTAVO ADOLFO GORDILLO
De: Mario Pachajoa Burbano.

Amigos de la Red:

Guillermo Alberto Constaín nos ha informado sobre la muerte del gran amigo
Gustavo Adolfo Gordillo. Estas son las palabras pronunciadas por Guillermo
Alberto en el entierro de Gustavo Adolfo. Para toda la familia Gordillo les
expresamos nuestro mas sentido pésame.

Cordialmente,

Amalia G. de Salazar Bucheli

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Palabras pronunciadas
por Guillermo Alberto Constaín en el entierro
del Dr. Gustavo Adolfo Gordillo Flórez.
Bogotá, Marzo, 23 de 2007

Gustavo Adolfo:
Bendita la providencia, que nos permitió compartir
Casi sesenta años de tu amistad
Bendito el devenir que trajo a nuestras vidas
La solidaridad sin condiciones, en la dulce rutina de los días

Como olvidar un mono pecoso
Que llegó a Popayán de trece años
Fuerte y vigoroso, vivió intensamente los sueños del verano
El club, el lago, los pájaros, las frutas, las amigas.
Un árbol en la finca
Una fogata en un río
Una canción que se olvida
Con músicos recién paridos
Seguir carretera arriba persiguiendo los sueños
Y los pequeños pecados que la edad permite
Como cazar gallinas y luego corazones.

Bebió la tradición payanesa, los centros literarios
Los primeros artículos en el periódico de provincia
Un gran dibujante, habilidad que no explotó
Así pasaban los días mientras cambiaba las pecas por valores
Y maduraba el coraje y el carisma con que se graduó de caballero.

El viaje a Bogotá, las clases del Rosario, la corbata
La casa de estudiantes con dos en cada cuarto.
La empleada boyacense, que después de tres días de fiesta
Al ver que no íbamos a misa, histérica gritaba:
Comunistas, comunistas, comunistas.
La creciente ansiedad por comprender el mundo
Lecturas e ideas nuevas que obligaban
A leer más rápido y a bailar más lento
A querer más la vida sin temor al reto

Así se formó el gran señor
Con nervios de acero y corazón de algodón
Generoso, obsesivo en querer y proteger
Huérfanas deja la amistad, la responsabilidad, la luz

Otros habrá, que así han sido
Otros vendrán y así serán
Pero este que hoy despedimos
De generoso corazón y colmado de hidalguía
No conoció ni el odio ni la envidia.
Solo la alegría, la responsabilidad y el amor

Sobresalió donde estuvo sin ser orgulloso
Parecía el heredero de místicos sueños
De los valores cósmicos del aire
Del amor que preso
En su noble corazón parece
Un pajarito, una luz, un roble
Responsable y noble

Caballero andante deja al mundo tres Guerreros
Guerreros que parecen dioses de la antigua Grecia
En sus manos queda la bandera.
Gustavo Enrique, su amigo del alma, compañero y cómplice
Gracias júnior por el inmenso amor que le brindaste
Ana Maria, la bella niña de los bellos ojos, la dulce niña del dulce mirar,
esperamos el anuncio del nieto de todos.
Nieto que arrullamos ya en las praderas de la luz
Juan Camilo y Nicolás motivo de sus desvelos.
Estoy seguro que devolverán con éxitos el reto de amor que les dejó
y que seguirán sus valores en pos de la felicidad.
La bella Margarita de sus primeros veinte años
Y Nuestra querida Myriam de sus últimos cien años
Sus hermanos, sus sobrinos, sus amigos. Doña Ena, ¡O! Doña Ena
¿Qué decirles cuando ya es imposible implorar consuelo?

Cómo nos duele el amigo
Como nos duele en el alma
Que este amigo ya no ríe
Ni se burla de las cosas,
Cosas pequeñas que pasan
Como nos duele que pasen
Las cosas que pasan, pasan
Como nos duele el amigo
Como nos duele la vida

Adiós GUSTAVO, Eduardo González y yo
mantendremos siempre la silla vacía de nuestro
mejor amigo. Rompiste nuestra rutina, nuestros
corazones y el compromiso de caminar juntos hasta el final.
Te quedamos debiendo tiempo y esperamos visitarte en tu inmortalidad un día.