STELLA MOSQUERA DE CHAUX
Domingo 16 de septiembre, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Guillermo Alberto González Mosquera en los cien más notables personajes
del Cauca, incluye a la distinguida dama Stella Mosquera de Cháux Villamil
definiendo su carrera en círculos políticos y sociales. Fueron sus padres Manuel
Mosquera Vidal y Rosa Elvira Cháux Navas.

Cordialmente,

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STELLA MOSQUERA DE CHAUX
(1925 - 1998)
Por: Guillermo Alberto González Mosquera


A partir de la segunda mitad del siglo, la figuración de Stella Mosquera en la vida social y política de Popayán, hace que se convierta en el centro de una sociedad que admiró sin reservas, su carácter imbatible y su devoción sin limites por las gentes humildes. Desde su misma juventud había logrado penetrar muy hondo en el corazón del pueblo, cuando desafiando cualquier prejuicio social y con valor temerario, decidió organizar sistemas de protección y apoyo para los refugiados de la violencia política de los años cuarenta, que llegaban desde las áreas rurales a buscar protección y seguridad en la capital del Cauca. No volvería a abandonar jamás su innata decisión de ponerse siempre al lado de los mas débiles. En la lucha contra la dictadura de Rojas Pinilla, encabezaría con una bandera tricolor en la mano, las manifestaciones populares que demandaban el retorno a la civilidad perdida y las libertades conculcadas. Mas tarde fundaría la Acción Social Liberal destinada a la formación de jóvenes de los estratos populares en áreas que como la enfermería, les pudieron proporcionar conocimientos y destrezas para encontrar una oportunidad laboral.

En 1983, pasadas las primeras etapas del aciago terremoto que destruyó buena parte de Popayán, Stella Mosquera con la entereza que ponía a cualquier empresa que tomaba en sus manos, afrontó la tarea de reconstrucción como Alcaldesa de su ciudad. Tenia todas las condiciones para alcanzar el éxito en la difícil tarea que se le encomendaba. Por las dos vertientes de su sangre, por un lado, reunía el carácter necesario para gobernar una sociedad en crisis y por el otro, la sensibilidad para comprometerse en una empresa signada por una tragedia que estaba destinada a modificar para siempre las añejas estructuras de una comunidad aletargada con su pasado. Fue una forma más de demostrar su inconmensurable capacidad de servicio. Y bajo su liderazgo fueron apareciendo los nuevos asentamientos humanos que empezaron a reconstruir la averiada fisonomía de una ciudad inclementemente golpeada por la naturaleza.

Su otra gran pasión fue el campo. Logró consolidar un merecido prestigio como Secretaria de Agricultura del Cauca y como Gerente del Fondo Ganadero. Hablaba del agro con la fluidez de quienes lo han trabajado sin ausentismos y defendía ardorosamente a un sector que necesitaba voceros de su convencimiento y prestigio.

Tenía la rara cualidad de combinar a la perfección su campechano provincianismo con los modales y el señorío de una dama de gran mundo. En dos oportunidades representó a Colombia acompañando a su esposo Víctor Cháux Villamil en Embajadas rutilantes en Suiza y Canadá, en donde brillaba su espléndido anfitrionazgo y su conversación inteligente y culta.

Cuando la ciudad se enteró de su muerte en marzo de 1998, todos los sectores sintieron que quien había desaparecido era uno de los pilares fundamentales para sostener las estructuras morales y cívicas de una ciudad, que en múltiples ocasiones se había identificado con su positiva rebeldía y su energía que no se concedía pausas ni medias tintas.