SABAS CASARAN
Martes 4 de septiembre, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

En la pluma de Guillermo Alberto González Mosquera
se presenta su nota sobre el conocido e importante hijo de
Puerto Tejada, Cauca, Sabas Casarán. Sabas era nieto
de Isidro Casarán, casado con Catalina Hernández de
Casarán, que hicieron parte de los primeros pobladores de
Puerto Tejada.

Cordialmente,

***

SABAS CASARAN
(1905 - 1998)
Por: Guillermo Alberto González Mosquera.


 
Si Puerto Tejada puede considerarse el núcleo negro de mayor importancia en la Colombia continental, Sabas Casarán - o mejor Casamán como debe decirse con mayor corrección - es su exponente más auténtico desde una visión étnico-cultural. No se trata de un líder político, a pesar de haber ocupado por dos veces la alcaldía del Puerto y de la vecina Padilla y haber sido en varias oportunidades concejal en representación del partido liberal. Lo realmente destacado de su larga vida, es la constante fidelidad a sus orígenes africanos y su búsqueda de las raíces de sus corraciales en Colombia. Sabas lo hizo como el rebelde que fue siempre. El permanente denunciante del odioso esclavismo a que fueron sometidos sus antepasados y de la segregación, discriminación e intolerancia que se practicó luego y de la cual aún quedan, infortunadamente, reductos que no han acabado de ser vencidos.

Sabas fue ante todo un maestro de la tradición oral. Conocedor de episodios inéditos de la historia colombiana - siempre sostuvo una posición adversa frente a la historia oficial - y a través del relato supo mostrar lo bueno y lo malo de la saga de su raza, a veces con manifestaciones que no concuerdan con la rigidez que hoy se demanda al historiador académico, pero siempre coherente con su pensamiento y su perspicacia para analizar los hechos que marcaron los siglos XVII y XVIII.

Tenía una figura imponente, como correspondía a sus antepasados senegaleses, y sus muchas lecturas le daban un grado de erudición que lo hizo respetable en la cultura afro-colombiana. No escribió ni crónicas, ni ensayos, ni testimonios, pero otros se ocuparon de transmitir sus largas vigilias en las que habló de muchas cosas, pero especialmente sobre el Norte del Cauca, región a la que siempre consideró como el sitio en donde se han dado decisivas manifestaciones para entender la historia del negro en Colombia, en la minería, en la agricultura, en la utilización de la mano de obra para el desarrollo de esa zona geográfica del valle del Cauca.

Sabas fue sargento de la Policía Nacional en varias regiones de Colombia, de donde salió su sobrenombre de "El Capi" como se lo conoció por sus conciudadanos. Fue servidor público por muchos años y cultivó una permanente amistad con personajes como Rómulo Gallegos, Manuel Zapata Olivella y con todos los intelectuales que han querido investigar la apasionante historia de los descendientes de africanos en América. William Mina Aragón, quien ha dejado un vibrante testimonio sobre Sabas, afirmó con razón que era "el líder más descollante de la cultura negra no sólo en el Cauca, sino en Colombia." Sabas murió en Puerto Tejada en 1998 a los 93 años de edad.