LA HERMANA CECILIA ARCILA
Miércoles 14 de noviembre, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

La Hermana Cecilia Arcila de la comunidad Vicentina es la primera mujer que
ostenta el alto grado de Capitán en el Cuerpo de Bomberos de Popayán. Durante
más de 40 años ha cumplido diversos y ejemplares servicios en el Cuerpo de
Bomberos. El Liberal publicó el articulo que se reproduce en esta oportunidad.

Saludos,

***

Una vida al servicio de la comunidad
Única Capitana y religiosa del país
El Liberal, noviembre, 2007


Foto: El Liberal
Narra la hermana Cecilia Arcila: El ingreso a los bomberos fue algo de mi Dios, cosas que uno hace sin darse cuenta. En una ocasión fui a pedir un servicio, cuando entré me mostraron la institución y sus funciones, después de varias horas con ellos me propusieron que me quedara e hiciera parte de la tropa.

Les respondí “cómo se les ocurre no ven que soy religiosa, además no tengo conocimientos de enfermería ni siquiera”.

Meses después me llamaron para que les ayudara a preparar una navidad. En ese aspecto si pude colaborar y finalmente se organizó un pesebre. Después de la temporada decembrina los muchachos siguieron insistiendo en que los acompañara por más tiempo; realmente me daba temor informar en el convento que estaba yendo a los bomberos, porque de pronto me sacaban de la comunidad Vicentina a la cual pertenezco.

Pero un día me animé a contarle a la superiora y me dijo: “pues si a usted le gusta eso, quédese, yo le doy mi aprobación y veré en qué le puedo ayudar”. Poco a poco me fui encariñando con la institución y los oficiales me invitaban a que los acompañara al consejo, y así no tuviera voz ni voto, entraba con ellos a las reuniones.

Cuando decidí quedarme en los bomberos les advertí: “La única condición que pido es que sea respetada en todo el cuartel”. Inmediatamente accedieron y de esa manera continué mi camino junto a los socorristas. Con el tiempo uno de ellos me informó que me ascenderían para poder tener autoridad sobre la tropa y desarrollar mi misión como bombera activa y religiosa. Así fue como llegué a subteniente.

Mi misión dentro de la institución era orientar y asesorar moralmente al personal; ese trabajo hizo que fuera una de las más queridas dentro del Cuerpo de Bomberos.

El Capitán Jorge Medrano Cardoso, uno de los que durante varias décadas compartió con ella, ratifica que en el transcurso de los años la hermana Cecilia ha demostrado tener un gran corazón. “Ha estado pendiente de todo el personal de bomberos, se preocupó siempre por la parte espiritual de todos nosotros” agregó.

“Cuando uno de nosotros se enfermaba, ella era quien hacia las visitas y si teníamos algún problema en el hogar, Sor Cecilia mediaba entre los esposos o los hijos; siempre buscaba que hubiera armonía y amor entre las parejas. Así mismo, dentro de los bomberos recomendaba practicar buenos principios morales dentro y fuera de la institución”. Añade Medrano, uno de los bomberos que desde su vinculación tuvo la amistad y compañía de la religiosa.

Del mismo modo el Capitán Orlando Ante Garcés recuerda como hace un poco más de 40 años se vinculó la hermana Cecilia a la institución y comenzó a apoyarlos. Él también trae a colación la primer navidad que la religiosa participó en el Cuerpo de Bomberos. Ante Garcés, haciendo memoria añade que en un aniversario de la institución ella les dio un desayuno en el claustro de San Agustín. “Con ese detalle acabó de ganarse nuestro cariño” adiciona.

Sor Cecilia Arcila a través de los años ha obtenido los distintos grados hasta ostentar el de capitán que es el máximo grado que otorgan los bomberos actualmente. Ella llegó a ponerse el casco en varias oportunidades, escoltó a los socorristas quizá no en la línea activa del fuego pero sí con el acompañamiento físico y espiritual. De la misma manera ha hecho uso de su rango imponiendo disciplina dentro de la institución, incluso acuartelando a varias unidades por alguna falta

La caldense que resolvió apoyar a los bomberos, al principio no entendía bien su función, se sentía como rara, pero pronto se dio cuenta que la tarea inicial era luchar contra los que bebían licor al interior del organismo de socorro.

La hermana Cecilia narra: Había una ‘cantinita’ en el cuartel que tocaba extinguir; en ocasiones llegaba, saludaba y algunos muchachos estaban tomando o encontraba canecas con licor por ahí escondidas. A pesar de ser tímida, le pedía fuerza a mi Dios para lidiar con esa situación. Y así sucedió, cuando los volví a encontrar bebiendo recogía las botellas y las vaciaba en un lavamanos. A penas me miraban pero todos quedaban en silencio.

Fuera del alcoholismo, la falta de integración entre los mismos compañeros era un asunto que había por mejorar. Cuando tomé confianza con los oficiales les hice caer en cuenta que todos somos humanos respetables que cometemos errores, además todos están sacrificando y arriesgando su vida por los demás, esa es una razón para estar más unidos.

Como anécdota recuerdo, dice la hermana Cecilia, en una ocasión se incendió un restaurante en el barrio Bolívar y allí estaban por explotar 5 cilindros de gas. A mí no me tocaba enfrentarme al fuego, pero si debía estar cuidando las maquinas; de repente dieron la orden de evacuar a todo el personal porque las pipas estaban por explotar. Varios me tomaron de la mano e intentaron retirarme del sitio, pero yo no me dejé, estaba resuelta a morir allí.

Ese fue el momento más difícil pero al mismo tiempo el mejor de mi vida porque me sentí bombera. Tuve las dos sensaciones en un mismo lugar; todos gritaban para que me alejara de la zona pero me aferré a una máquina y no la solté por nada del mundo. Afortunadamente se pudo dominar el fuego.

El Capitán Jorge Medrano Cardoso en conversación con El Liberal afirma que ella más que una monja es una amiga. “La gran mayoría de los compañeros en algún momento de su vida le han contado sus problemas personales esperando recibir de la hermana algún consejo como mujer y como religiosa. La sinceridad de ella nos da confianza”.

Del mismo modo, Orlando Ante Garcés Capitán activo del Cuerpo de Bomberos, aseguró que el estado de salud de Sor Cecilia fue muy delicado hace unos meses, incluso requirió una intervención quirúrgica en Cali. Sin embargo logró salir adelante y el cuartel bomberil hizo una misa en agradecimiento a Dios por tenerla de nuevo con sus compañeros y a ella por toda la ayuda de tantos años.