CECILIA QUIJANO DE VALENCIA
Miércoles 13 de diciembre, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos de la Red:

Nos unimos a la familia Valencia Quijano en este primer aniversario de la muerte de Chila como todos sus amigos la llamábamos. Los que tuvimos la oportunidad de compartir con ella no podremos olvidar esos ojos expresivos, bellos, que su hijo Rodrigo me ha hecho recordar al contemplar el retrato que con este motivo del aniversario ha pintado. La casa de Luís Carlos y Chila fue nuestra casa de reuniones desde los primeros años, de los días de juventud, de colegio, de cumpleaños, de aguinaldos, de bailes, de tertulia y de amistad en el sentido de la palabra. Sólo quedan gratos recuerdos de ellos y que sus hijos no dejarán que se pierdan en la historia ya que cada uno de ellos tiene grandes cualidades y talentos heredados de sus padres. Siempre escuchamos a Chila hablando con gran orgullo y emoción de los triunfos y talentos de cada uno de sus hijos y nietos. Nos unimos a la celebración que con tal motivo Margot ha preparado en la ciudad de Dublin para que todos recemos por Chila.

Para cada uno de los hijos, de sus nietos les envió en mi nombre y en el de los amigos de la Red y de " Popayan Corporation" un saludo cariñoso.

Amalia Grueso de Salazar

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TE LLAMÁBAMOS ILA
Por Rodrigo Valencia Quijano

 Te llamábamos cariñosamente Ila. Tu rostro era fecundo, asomaba infinitas gamas del tiempo y la ternura. Hablabas desde el alma y tejías para los niños pobres. A veces, tu memoria, que no mermaba con la edad, nos situaba en placenteras remembranzas, ratos para ponderar tu maravillosa compañía, y tu risa se entrañaba igualmente de tristezas, algo indefinible entre esos muros de la casona, aquel lugar mágico donde creció nuestra curiosidad y la aventura que nos arraiga en este mundo, amplio lugar para encontrar y descubrir los pensamientos, el arte y la belleza, el estupor y los intrincados juegos del misterio.

A un año de tu partida, tu recuerdo es interminable. La casa se ha vuelto cada vez más grande, como la profunda soledad o el alma que se torna añoranza utópica, más allá de todo lo que se dice nuevo y más allá de toda vicisitud pasajera, porque te llevamos inolvidablemente en el corazón, en la sangre y en nuestros mejores propósitos.
Tú fuiste nuestra bendición, el abrazo del cual nació el amor, el ejemplo perdurable y el nombre que adorna nuestra casa: Cecilia Quijano de Valencia.