LA FLOTA DE INDIAS
Martes 5 de diciembre, 2006
De Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

La Flota de Indias, durante los siglos XVI a XVIII,  llevaban las riquezas de las colonias españolas en América a España. Los productos transportados eran plata, oro, gemas, especias, cacao y otros. Fueron creadas mediante la Real Cédula del 10 de julio de 1561, estableciéndose que se organizarían en la costa andaluza (Sevilla, Cádiz y San Lúcar) y partirían del río de Sevilla, custodiadas por una Armada Real haciéndoles escolta y guarda. Una flota, llamada de la Armada o Flota, tenia como destino final el puerto de Veracruz (México) y debía zarpar de España en abril. La segunda, Flota de los Galeones y después solo Galeones, destinada a Tierrafirme, cuyo terminal era Nombre de Dios y luego Portobelo (ambos en Panamá), pasando antes por Cartagena de Indias y esta flota partía de España en agosto.

Tras completar el descargo de sus productos (productos manufacturados, pero después también esclavos), las flotas se reunían en la isla de Cuba, para el viaje de vuelta.

La Flota de Indias tenía un equivalente en el ahora Océano Pacifico, para el comercio entre Nueva España (México) y Filipinas, conocido como el Galeón de Manila, y que se usaba para cambiar bienes chinos por plata mexicana, El puerto era Acapulco. De allí se contactaban mediante transporte terrestre con Veracruz en el ahora Océano Atlántico.
Esta flota zarpaba de España en agosto.

El control del comercio con las colonias estaba fuertemente controlado.  Por ley, las colonias españolas sólo podían comerciar con un puerto en España (primero Sevilla, luego Cádiz). Los ingleses, holandeses y franceses trataron de romper el monopolio, pero este duró durante más de dos siglos. Gracias al monopolio, España se convirtió en el país más rico de Europa. La riqueza permitió sufragar diversas guerras contra casi todos los países de Europa.

En el siglo XVII, el sistema económico español empezó a declinar. La agonía del sistema de flotas comenzó tan pronto como dejaron de transportar los dos artículos claves que justificaban su existir: la plata de América y los artículos suntuosos para los criollos. Las flotas transportaban cada vez menos plata a su metrópoli. Además España perdió el monopolio de introducir artículos suntuosos en América, pues aparecieron competidores ingleses, franceses y holandeses, que los ofrecían a mejores precios, ya que no tenían que pagar tantos impuestos, ni los gastos de las flotas y el contrabando a gran escala y  ... aparecieron los piratas. Las flotas españolas pasaron de 17 barcos en 1550 a 100 de mayor tamaño a finales del siglo XVI. A mediados del XVII constaban de unos 25 barcos, y continuaron disminuyendo en tamaño. La amenaza de las potencias coloniales rivales aumentó estableciendo bases en el Caribe (fundadas o tomadas a los españoles). Inglaterra adquirió San Cristóbal y Nieves en 1624, y Holanda a Curazao en 1634. La flota de 1628 fue capturada por el holandés Piet Hein, y las de 1656 y 1657 fueron capturadas por Robert Blake. La de 1702 fue destruida durante la Batalla de Rande. España dejó de ser capaz de proteger sus colonias a mediados del siglo XVII. En 1739, el almirante Edward Vernon atacó Portobelo en Panamá, durante la Guerra de la oreja de Jenkins. En 1762, durante la guerra de los Siete Años los ingleses ocuparon La Habana y Manila, impidiendo el paso de la flota.

Durante la Guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1748) se enfrentaron las flotas y tropas coloniales de Gran Bretaña y España (a quien auxilió Francia enviando una flota de guerra) y la acción más significativa de la guerra fue el Sitio de Cartagena de Indias de 1741, en el que fue derrotada la flota británica. Los británicos reunieron en Jamaica la mayor flota vista hasta entonces, compuesta por 186 naves (60 más que la famosa Gran Armada de Felipe II) a bordo de las cuales iban 2.620 piezas de artillería y más de 27.000 hombres, entre los que se incluían 10.000 soldados británicos encargados de iniciar el asalto, 12.600 marineros, 1.000 macheteros esclavos de Jamaica y 4.000 reclutas de Virginia dirigidos por Lawrence Washington, hermanastro del que sería padre de la independencia de los Estados Unidos. La historia no volvería a ver una batalla anfibia de tal magnitud hasta el Desembarco de Normandía, más de dos siglos después. Esta trágica campaña causó tal vergüenza a Jorge II que el propio rey prohibió escribir sobre el asunto a sus historiadores y el imperio español se mantuvo en pie casi un siglo más, sin que los ingleses volvieran a amenazarlo seriamente.

La última flota, de cuantas España envió a Nueva España y a Indias, fue en 1776 al mando de don Antonio de Ulloa y de la Torre-Giral (nació en Sevilla, enero 12, 1716 y murió en la Isla de León, Cádiz el 3 de julio de 1795;  fue Oficial Naval, explorador, historiador, astrónomo, científico y  Gobernador de Luisiana). La flota transportaba 8.176 toneladas, encontrando las mismas dificultades de las anteriores, que fue vender toda su mercancía, pues siempre había sobrantes de las antecedentes. Finalmente, el 12 de octubre de 1778 se dio el llamado Reglamento de Libre Comercio para América que clausuró el sistema de flotas.

"En más de 250 años de flota, las pérdidas por ataques fueron mínimas. Puede calificarse así la flota de Indias como una de las operaciones navales más exitosas de la historia".

Cordialmente,