JOSEFINA MUÑOZ DE BONILLA (DOÑA CHEPA)
Jueves 30 de noviembre, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Josefina de Bonilla (Chepa) recibirá un merecido homenaje el 6 de
diciembre de 2006 en Popayán como una de las figuras más
representativas de la cocina payanesa. Nuestras felicitaciones para Josefina.

El Liberal se refiere a este acontecimiento en el articulo que reproducimos.

Cordialmente,

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 Homenaje
A Josefina de Bonilla (Chepa)
Miércoles 29 de noviembre, 2006
El Liberal. Popayán.


La Corporación Gastronómica de Popayán y la Cámara de Comercio del Cauca, han unido esfuerzos para destacar la tarea de Josefina de Bonilla (Chepa) en un homenaje cívico programado para el próximo 6 de diciembre a las 6:00 p.m. en el auditorio principal de la Cámara en el centro de Popayán.

Según el Presidente de la Corporación, Guillermo Alberto González, “nada hay más justo que reconocer la tarea que por más de 50 años ha realizado Chepa, una de las figuras más representativas de las tradiciones culinarias de esta ciudad. Su amplio saber en las cocinas ha permitido que platos suyos, como los ‘aplanchados’ o el vol-au-vent, se conviertan en referentes de la gastronomía criolla a nivel nacional. La gente de fuera identifica a Popayán con el pipián, con la carantanta y con otros platos regionales, pero necesariamente en la lista hay que incluir lo que con sabias manos prepara esta mujer que es emblemática para la ciudad”.

González recalcó que con este homenaje, “no se hace nada diferente que reconocer los valores que ella representa y al mismo tiempo reafirmar que Popayán es una ciudad que sabe reconocer en la gastronomía criolla una expresión auténtica de la vida cívica, algo que nos ha hecho merecedores de reconocimientos internacionales como el título que nos dio la Unesco el año anterior”.

El homenaje está abierto para todos los que quieran participar en él, y solo se está recaudando un bono de solidaridad por valor de $15.000 que se destinará a un Fondo para que esta meritoria artesana de la cocina, pueda sufragar gastos que le permitan continuar desarrollando su invaluable tarea. Estos bonos pueden adquirirse en la Corporación Gastronómica de Popayán, situada en la planta baja de la Cámara de Comercio.

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Por: RUTH CEPEDA
Josefina Muñoz de Bonilla
10 de diciembre, 2006. El Liberal


Nadie oye crecer la hierba ni los árboles. El sol, la luna y las estrellas brillan en silencio. El aire circula por el universo calladamente. A ellos nunca los convocamos porque su presencia vive fiel e insustituible para todos.

Y así con esa eficiencia y ese recato, Josefina Muñoz de Bonilla se hizo indispensable para la ciudad. La Corporación Gastronómica de Popayán y la Cámara de Comercio del Cauca le rindieron el cinco de diciembre un homenaje. Y a pesar de la lluvia y el frío, muchos de sus amigos estuvimos presentes. Fue muy emocionante escuchar los elogios y la historia de un oficio que por su pulcritud y eficacia le ganó toda la confianza y el cariño de las innumerables personas que conocen los “aplanchados” y demás delicias que sus manos incansables amasan.

“Doña Chepa”, como todos la llamamos, es madre de dieciseis hijos de los cuales viven catorce. Sus nietos y bisnietos son numerosos. Esa tarde ellos hablaron y nos dejaron ver el recuerdo gráfico de esta familia dirigida por una mujer creativa que ha hecho de su trabajo el centro de sus vidas y el ejemplo constante de eficiencia para toda una ciudad, demostrándonos que lo que se haga con transparencia y con cariño, hunde su raíz en la memoria de la comunidad que la ha mirado laborar inalterable y serena en su entorno colmado de aromas y mixturas, haciéndole frente a todos los problemas que una existencia llena de responsabilidades demanda. “Chepita” se ha ganado el cariño y el respeto de Popayán. Ella simboliza ese espacio libre y propio de quien no necesita recomendaciones ni partidos. Siempre, pase lo que pase, ha de liderarlo y entregarlo, limpio y fuerte, a sus descendientes.

En estos tiempos oscuros e inciertos es bueno para la esperanza encontrar una persona que como ella, creyó en su trabajo. Que desde el primer día laboró con la intensidad que nos da la confianza que tenemos cuando amamos lo que hacemos. Porque la vida no es una rutina. Ella es creatividad y alegría. Y esta mujer nos ha enseñado una lección inolvidable. Somos pasajeros. No podemos perder el tiempo. Pero tampoco uncirnos a la carreta de una fe que no sea la nuestra. Ella supo desde un principio cuál era su destino. Y lo tejió, hilo a hilo. No importaba que éste alguna vez se rompiera. Con gran mansedumbre lo recuperaba. Hora a hora. Día a día. Año tras año, hasta llegar a esta maravillosa urdimbre que puede mirar satisfecha desde la cumbre de su discreta vida. Y si tuviera que empezar, lo haría nuevamente. Sin alardes ni afanes. Con la profunda fe que le da su corazón maravilloso y con esa dulzura inagotable que nos regala cada vez que tenemos la suerte de encontrarla.

Se nos hizo un nudo en la garganta cuando el público, su público, fue un solo aplauso y se puso de pie para rendirle su admiración. Ella estaba allí mirándonos con la ternura y la sencillez de siempre.

Así son las cosas del corazón.