PASCUAL DE ANDAGOYA
Viernes 1 de diciembre, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano


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 Pascual de Andagoya, Conquistador español, es uno de los personajes que más historia novelesca tiene. Ocupó a Popayán, descubrió tierras en el Perú que dominaban los Incas. Fue muy rico varias veces, estuvo a punto de ser ejecutado otras tantas: se enfrentó a Sebastián de Belalcázar en Popayán y Cali, contrajo dos veces matrimonio, fundó la ciudad de Panamá (?) y Buenaventura (?).  "Fue hombre de temperamento fuerte, taciturno, "antipático" dirían algunos y sincero amigo y defensor de los indígenas".

Nació en la aldea Andagoya, en el valle de Cuartango, provicia de Alava, en 1495 y murió en Cuzco, Perú, el 18 de junio de 1548. A los 19 años partió a las Indias, 11 de abril de 1514, con la expedición de Pedro Arias de Ávila compuesta de dos mil hombres y 22 naves, con la misión de colonizar la hoy Centroamérica. Pascual fundó la ciudad de Panamá en 1519 con 400 colonos. En esta época Andagoya se casa por primera vez. Entre 1521 y 1523 Andagoya penetra en el occidente de Colombia y se instala como Gobernador en San Juan. Fue allí en donde oyó hablar por primera vez del Imperio de los Incas quienes eran completamente desconocidos en Europa y tomó la decisión de conquistar sus tierras para recolectar oro y joyas de ellos. Andagoya informó de su plan en Panamá a Francisco Pizarro y a Diego de Almagro y fueron estos últimos con Hernando de Luque, quienes emprendieron la conquista del Perú, 1524,  sin Andagoya, pero cancelándole antes una suma a Andagoya por las tierras reclamadas por Pascual.

En 1527 Andagoya fue electo alcalde de Panamá (1527) para más tarde, por culpa de enemistades y envidias, ser denunciado por el nuevo Gobernador, Pedro de los Ríos, ante la Audiencia de Santo Domingo, a la vez que se le confiscaban sus cuantiosos bienes. La acusación fue de malversación en la alcaldía. Pero con hábiles intrigas logró que la Audiencia lo rehabilitara y, ya vuelto a casar por segunda vez, lo devolviera a Panamá (1534) donde acrecentó sus riquezas, gracias a sus recuas de mulas que hacían el transporte por el itsmo que separaba los océanos Atlántico y Pacífico.

En 1536 el juez de residencia de Panamá lo vuelve a denunciar y cargado de cadenas lo envía a España para ser juzgado por el Consejo de Indias. Pero el Consejo lo declara inocente desagraviándolo y le dá el título de gobernador y adelantado de la jurisdicción del río San Juan que comprendía las tierras del Darién hasta el Perú.

Don Pascual de Andagoya se dirigió a las tierras de su gobernación con 140 soldados, cuarenta caballos, un galeón, una carabela y dos bergantines y funda la ciudad de Buenaventura; donde dejó a su hijo, Juan de Andagoya, y a su cuñado, Peña, al mando de unos pocos hombres, mientras él se internaba en el territorio.

En Popayán, se tropezó con huestes de Pizarro sitiadas por los indios. Rompió el cerco y se creyó con derecho a ocupar la ciudad no obstante pertenecer ésta a Belalcázar. La ocupó y lo mismo hizo con la villa Santa Ana de los Caballeros, a la que dio el nombre de San Juan. Pero ya antes había entrado en Cali, por lo que las iras de Belalcázar estaban desatadas contra él. No hubo enfrentamiento porque los frailes del lugar, se interpusieron. Sin embargo, el Cabildo falló contra Andagoya y Belalcázar lo apresó fundamentándose en que la provisión que a él le dio el Rey abarcaba la gobernación de Río de San Juan, la misma que después le había sido otorgada a Andagoya.

Afortunadamente se encontraba de paso en Buenaventura el Comisionado real para el Perú, don Cristóbal  Vaca de Castro quien se hizo amigo de Andagoya. El Comisionado logró en Popayán entrevistarse con Belalcázar y logar que este liberara a Andagoya. Castro le recomendó a Pascual viajar a España para aclarar con el Consejo de Indias  los problemas de jurisdicción que tenia con Belalcázar.

Cuando regresó a España, dejando altas deudas, lo hicieron una vez más prisionero. Después de 5 años volvió a América con el Pacificador Pedro de la Gasca quien salía para el Perú con plenos poderes reales para pacificar las luchas intestinas que siguieron a la muerte de Pizarro. En América sólo le quedaban a Andagoya Buenaventura y la virtual gobernación del Río de San Juan, a cargo de su hijo.

Andagoya no se quedó, en su gobernación, en donde había enterrado una fortuna sino que continuó con Gasca hacia el Perú al comando de la mitad de la caballería real. De Tumbes subió a Cajamarca, donde los españoles habían ajusticiado a Atahualpa y de allí siguió a Jauja, para luego participar al lado del pabellón Real en la batalla de Jaquijahuana, donde fueron derrotados Gonzalo Pizarro y sus rebeldes.

A órdenes del Pacificador don Pedro de la Gasca, incursionó el alavés por el Alto Perú (hoy Bolivia) y por un tiempo se asentó en el Cuzco, la capital del reino que él entrevió y pudo ser suyo, para pasar, siempre con Gasca, a la ciudad de los Reyes (Lima). Allí o en el camino (nada se sabe de él en aquellas fechas sino que salió del Cuzco con el Pacificador), murió Don Pascual de Andagoya el 18 de junio de 1548. Así, oscuramente, desapareció de la historia el vasco que descubrió y dio nombre al Perú. "Fue un hombre de su tiempo al que el destino le dio y le quitó honras y agravios, riquezas y miserias y al que nadie le podrá negar el derecho a ser llamado defensor de los indígenas".

Cordialmente,