JAIME VALENCIA VALENCIA
De:  Mario Pachajoa Burbano
Mayo 10 2015 
 mariopbe@gmail.com 
Popayán, Red Patoja

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JAIME VALENCIA VALENCIA
Por:  Enrique Jordan  Doria
Proyección del Cauca
Edición 394
Mayo 2015. Popayán

El 19 de febrero del año en curso falleció en la capital de la República, el destacado poeta payanés Jaime Valencia V. Había nacido en nuestra ciudad blanca en el año de 1930. Sus estudios primarios los hizo en el colegio Caldas del recordado pedagogo Carlos Villaquirán, terminó el bachillerato en el colegio Champagnat de los Hermanos Maristas y estudió la carrera de Derecho en la Universidad del Cauca.

 En su juventud fue periodista de estilo elegante y conciso, escribió en varios periódicos, especialmente en “Crónica Universitaria” y El Liberal.

Hijo de la excelente poetisa Ángela de Valencia y nieto del doctor Miguel Valencia Cajiao, bardo de reconocidas improvisaciones, desde muy temprano se distinguió como poeta y figura en el reconocido libro La Poesía en Popayán –(1536- 1954)-, segunda edición, del poeta José Ignacio Bustamante, quien al referirse a sus primeras poesías, expresó: “su estro se mueve hasta ahora dentro de las normas tradicionales, apenas si influido levemente por el sonoro y decantado versolibrismo de las modernas escuelas latinoamericanas, escribe obedeciendo el mandato interior, ínsito, sin preocuparse mucho de nuevas o viejas estéticas románticas.

 Podemos decir que el encanto de su poesía está precisamente en esa llana y limpia espontaneidad, que la hace florecer sin esfuerzo a la sombra de las arcaicas y venerables encinas románticas”.

 Con el paso del tiempo decantó su estilo, conservando la estructura musical y el ritmo del verso libre, tenía una rara facilidad de concepción debido a su alta sensibilidad.

De su primera época es notable su acierto al describir las angustias y sinsabores de la existencia humana y de él mismo con sus propias ansiedades. Ejemplo de lo anterior es el bello poema INDIFERENCIA:

 Íbamos juntos, solos, recuerdas? caían las hojas secas y el viento las llevaba. Tus manos en las mías silenciosas temblaban y estabas como siempre taciturna y callada. Te amé.

 Sólo Dios sabe cuánto te amé esa noche; hay algo de ti misma que se quedó en mi vida; y un instante perdido al que no he de volver. Quién sabe si algún día te veré en mi camino; si sentiré las mismas ansiedades de ayer o si por el contrario, indiferentemente, te miraré pasar como a cualquier mujer.

 Amó intensamente a Popayán y en el libro POEMAS DE AMOR Y DE NOSTALGIA, publicado en el año 2003, figuran poemas de su época de madurez, producciones donde afloró su hondo sentimiento de payanés auténtico, especialmente en los poemas CANTO DE AMOR A POPAYAN, elaborado con motivo del terremoto de 1983, y LEVEDAD DEL RECUERDO del tenor siguiente:

A veces te recuerdo ciudad blanca y altiva circundada en la tarde por plácidas colinas, mientras distante el río discurre lentamente entre piedras y robles fecundando la vida.

 Y no olvido tu rostro diluido en la sombra que en mi vida ha dejado el paso de los años y cuando más me acerco al borde de la muerte, más tus calles añoro al filo de la tarde.

 ¡Oh indecible congoja, oh luz purificada por el paso del tiempo! En la suave distancia borrosa la silueta de tus torres percibo y siento que en la noche olorosa a jazmines el corazón golpea con fuerza en el olvido.

 Sus maneras gentiles y su grata charla de agradables matices fueron cualidades esenciales de su larga existencia y son un símbolo exacto de la antigua Popayán, cuando los hijos de esta tierra eran la representación de amistad sin sombras, que generaba un respetuoso sentimiento de fraternidad. Fue una época diferente a la actual, signada por la incultura de lo superfluo, con distorsiones deplorables en el trato personal y por la indiferencia cómplice ante ciertas acciones ilegales que llega al absurdo de callar ante el delito y la corrupción rampante.

 Jaime Valencia Valencia se casó con Perla Rodríguez, quien le dio dos hijas: Gloria Marcela y María Claudia, fallecida prematuramente, de la cual nacieron Carolina y Santiago. En su condición de jurista ocupó empleos de responsabilidad en la Administración Pública Nacional y se jubiló en un alto cargo del antiguo Ministerio de Gobierno.

 Reciban, en mi nombre, y de parte de PROYECCION DEL CAUCA, una sentida condolencia por su muerte: Perla Rodríguez de Valencia, esposa, Gloria Marcela Valencia, hija, Carolina y Santiago, nietos, su sobrina María Alejandra Méndez Valencia, y Marcela Olano Rodríguez, sobrina de Perla.

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