AVELINO ROSAS, EL TEMIBLE OLVIDADO
De: Mario Pachajoa Burbano
16 de mayo, 2015 
 mariopbe@gmail.com 
Popayán, Red Patoja 


Amigos:

Exterior de la iglesia de Dolores (Cauca)
a mediados del sigo XIX.
Grabado de Riou en: America Pintoresca




Leonidas Arango Loboguerrero,  Periodista, Instituto Internacional de Periodismo Werner Lamberz, Berlín, autor de temas históricos sobre  Farmacia. Miembro Activo de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina, ofrece el articulo: "Avenilo Rosas, el Temible Olvidado, del cual henos tomados los párrafos que reproducimos hoy. General de División nació en Dolores, hoy Rosas, Cauca  el 15 de abril 1856 y el  20 de septiembre de 1901, el avance de sus tropas fue cortado en las montañas de Puerres, Nariño, por fuerzas gobiernistas muy superiores, bien armadas y hábilmente dirigidas por el general pastuso Gustavo Guerrero; herido y prisionero, fue llevado a la casa que servía de sede al mando conservador de la localidad. Allí, maniatado en un camastro, lo remataron a tiros junto con su secretario José María Caicedo. La muchedumbre se ensañó en vejaciones al cadáver. que fue conducido a Ipiales en donde tuvo  el sepelio.

Avelino Rosas Córdoba era:  Radical, panfletista, guerrillero, conspirador, internacionalista, aventurero, masón, maestro del disfraz, valeroso y arrogante, Rosas demuestra –después de un siglo largo de su muerte– el grado de su compromiso con la libertad en Colombia y en América Latina. Por miedo, por celos o por odio, muchos han pretendido borrar las huellas de Avelino Rosas para que nunca se haga realidad el compromiso de honrar su memoria.

Ciento catorce años despues de su muerte, sobre la memoria del general Avelino Rosas permanece una nube de olvido tendida por quienes le temieron o le odiaron: los conservadores que fueron el blanco principal de su acción; los jerarcas de la Iglesia que arrojaron contra él turbas fanatizadas; sus copartidarios liberales repetidamente frustrados en conspiraciones de salón; los militares celosos de su pericia y de los laureles que cosechó en el exterior.

En el Cauca del Siglo XIX, tierra de caudillos, era fácil tomar las armas como vocación: al estallar la rebelión conservadora de 1876, Rosas se alistó como soldado raso en el ejército caucano que defendía al gobierno radical de Aquileo Parra.

  Bajo el mando de Julián Trujillo tomó parte en el combate de Los Chancos el 31 de agosto.  Siguió en persecución de los rebeldes y en abril de 1877 participó en la toma de Manizales. Firmada la paz, allí mismo contrajo matrimonio con Teresa Patiño.

Se dedicó al comercio sin marginarse de los enfrentamientos entre los liberales del Estado del Cauca: a comienzos de 1879 se alineó como sargento mayor en la Guardia Colombiana , cuerpo dependiente del Ejecutivo Central, y con ella se sublevó bajo el mando de Eliseo Payán para derrotar en abril al presidente del Estado, Modesto Garcés.

Ascendido a teniente coronel, Rosas fue elegido al Congreso seccional. Montó un negocio fotográfico en Cali y emprendió largas exploraciones por la Cordillera Central en busca de nuevas rutas hacia el Tolima.

 Cuando sus copartidarios se alzan contra el presidente Rafael Núñez en enero de 1885, Rosas organiza una fuerza de 400 hombres y se levanta en los pueblos de Candelaria y Florida. Rodeado por fuerzas superiores, escapa a Cali por los mismos días en que un batallón de la Guardia Colombiana se pasa al bando rebelde y ocupa la ciudad.

 Huyendo casi solo, se abre paso hasta internarse en la inhóspita zona de Zanjón Oscuro, cerca de Puerto Tejada. Desde la clandestinidad, cercado y gravemente enfermo, rechaza la oferta del agradecido Rafael Reyes de un cargo diplomático a cambio de abandonar su lucha..

Terminada la contienda y aplastado el radicalismo, en junio de 1886 está de nuevo en Popayán para asumir, según sus palabras, “no solo la dirección en jefe del ejército rehabilitador, sino también las consecuencias de la guerra”

En 1890 está en San Cristóbal, Venezuela, a la cabeza de centenares de liberales exiliados en el Táchira. Interviene en el derrocamiento del general Raimundo Andueza Palacio en 1892 e intenta que el nuevo presidente, el general liberal Joaquín Crespo, otorgue “algunas ventajas para el Partido Liberal de Colombia”. Ante la tibia respuesta de Crespo, divulga su protesta en el folleto Por la honra militar , por lo cual es capturado y paseado por diferentes cárceles, entre ellas la tenebrosa prisión caraqueña La Rotunda, antes de salir expulsado del país.

El 8 de enero del 97 es ascendido a general de División y designado jefe de la División de Matanzas, en el Occidente, en sustitución del general José Lacret.

A partir de ese año, y hasta su muerte,  participa en acciones bélicas en Venezuela, Costa Rica, Panamá, Cuba, además en regiones de Colombia.

Ref: Revista Credencial Historia. 
(Bogotá - Colombia). 
Edición 218
Febrero de 2008


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