Un Adiós a Marcela Ayerbe
Por: Amalia Grueso de Salazar
20 de marzo, 2015

 

Marcela Ayerbe González nació en Popayán, hija de Carlos Ayerbe Arboleda y Josefina González Varona.  Curso sus estudios de bachillerato en el Colegio de San José de Tarbes de Popayán y sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Universidad del Cauca.

 Marcela ejerció su profesión por corto tiempo en Popayán como Juez Primero Municipal de Popayán y como abogada de la División de Menores en donde se destacó por su señorío, su honestidad y su don de gentes heredados de sus antepasados.

Qué triste me siento al hablar de Marcela pues desde jóvenes en nuestro Popayán pudimos compartir tantas cosas, con nuestras familias, en el colegio y por  corto tiempo en la Facultad de Derecho.

 Marcela mientras ejercía su profesión conoció en Popayán al diplomático americano Burt Burson, con quien se casó  y desde ese momento su vida trascurrió en el exterior, lejos del solar nativo.  Una  de las cosas bellas para recordar de Marcelino, como así la llamaba,  fue que ella  nunca perdió su amor por Popayán, por su gente, por su familia a quien tanto quiso y con quien permanentemente estuvo en contacto en cada circunstancia de su vida.

El papel que Marcela siempre jugo en la Sociedad en que ella funcionaba  fue como la conciencia del saber, por esa  energía  que sentía e irradiaba para sus amistades y para la sociedad.

A Marcela siempre se  la buscaba como orientadora de una conducta social, en el marco de unas tradiciones que  heredo de sus padres y supo interpretar  a lo largo de su vida. Su ética orientadora  fue predominante  y  marcaba el rumbo que se debía seguir en momentos difíciles del conjunto social, como también para traer claridad en la solución de los problemas que requieren con tanta frecuencia en el día de hoy una mejor luz para transitar más seguros en nuestra vida cotidiana.

Marcela viajo con Burt por muchos países de Europa y de América en donde fue apreciada por todos los colegas y compañeros de su esposo  y en donde tuvo la oportunidad de establecer su amistad,  con su bondad  y sensibilidad entre las señoras del cuerpo diplomático en los diferentes países  y misiones que tuvo Burt en su Carrera Diplomática.

Burt y Marcela tuvieron dos hijas Patricia  y Diana que fueron su adoración y apoyo.  Ambas competentes, con el conocimiento de los diferentes idiomas, su consagración a los estudios, el soporte permanente de sus padres y  talentos personales que fueron y son el orgullo de la familia Burson-Ayerbe.

Recuerdo a Marcelino hablando no sólo de sus hijas, ambas profesionales sino también de sus dos nietos adorados Benjamín y Lily quienes hoy lloran su ausencia.

 Marcela y Burt se radicaron definitivamente en Washington, D.C. al terminar su misión diplomática lo que nos dio  la oportunidad de afianzar  los lazos de familia y amistad  y por otro lado iniciar desde hace más de 13 años La Fundación Popayán Corporación.

 Marcela fue la Tesorera  de la Corporación desde Marzo del 2006 hasta Octubre del 2013 cuando tuvo conocimiento de su enfermedad y nos dijo que ella no podría seguir ejerciendo sus funciones.  Con toda la pena la Junta Directiva la relevo de su cargo y la nombro como Vicepresidenta, cargo que ejerció hasta su deceso en el día de hoy 19 de Marzo de 2015.

Otra de las actividades de Marcela fue en la organización de nuestro Costurero Amanecer. Este fue de especial interés en su constante coordinación,  dirección y profundo amor.  Hasta hace 10 días en su lecho de enferma nos pedía no dejar el costurero y seguir adelante.

 En esta reunión de amigas de varios países no sólo nos apoyamos mutuamente al estar todas lejos de nuestros países, sino que mensualmente colaboramos con las becas de los niños del Instituto Don Bosco de Popayán. 

 Hoy le podemos decir: Marcelino no estarás presente físicamente pero tu interés, tu liderazgo, tus instrucciones  y tu arte en enseñarnos muchas cosas tendrán permanente presencia entre nosotros.

 Bien sé que hoy Burt, tu esposo adorado y especial a quien le dedicaste tu vida y lo amaste entrañablemente lamenta tu ausencia. El con su bondad y dedicación seguirá al lado de tus dos hijas y tus dos nietos y así como les enseñaste, ellos también tratarán de exaltar tus virtudes.

Marcelino sabemos que tu vida fue bella, llena de valores de tu profundo amor a nuestras creencias religiosas y tu muerte nos llena de nostalgia pero sabemos que estarás mejor disfrutando de la presencia de Dios y al lado de Carlos y Josefina tus padres a quienes tanto quisiste en tu vida  y tantas glorias les diste.

No quiero terminar sin antes expresarles a Burt, Patricia, Diana, Benjamín, Lily y enviarles a tus hermanos  y sus respectivas familias: Carlos (ya fallecido) Roberto, Mayito, Santiago, Samuel y Luis Eduardo nuestro más sentido pésame y decirles que será imposible olvidar a Marcelino a quien tanto quisimos.

En nombre de José María mi esposo, de nuestros hijos, de Popayán Corporación, del Costurero Amanecer y en el mío propio te decimos adiós Marcelino y que descanses en paz. 

Con todo mi cariño,

Amalia  Grueso de Salazar Bucheli