OCHO MUSAS EN EL TEATRO VALENCIA
De:  Mario Pachajoa Burbano
8 de mayo, 2015 
 mariopbe@gmail.com 
Popayán, Red Patoja 

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OCHO MUSAS EN EL TEATRO VALENCIA
Por: Guido E Enríquez Ruiz
Asociado al Circulo de Escritores del Cauca.
Proyección del  Cauca,

Año Nro. 394, 2015
Popayán. Cauca.
 

El teatro Guillermo Valencia de Popayán, que según nos cuenta Daniel Arturo Vejarano Varona en su obra de historia que lleva por título el nombre oficial del edificio, fue construido entre 1918 y 1927, tiene en partes sobresalientes de su fachada clásicas estatuas de las Musas que, según la versión más difundida en Occidente, son nueve: Polimnia, de la lírica; Euterpe, de la música; Clío, de la épica; Terpsícore, de la danza; Talía de la comedia; Melpómene, de la tragedia; Urania, de la astronomía; Erato, de la elegía; y Calíope, de la elocuencia. Pero, así sean nueve, el edificio sólo permite que haya ocho en su fachada, donadas por entidades y personas vinculadas a Popayán.

 A la “Tertulia payanesa”, grupo que se reúne indefectiblemente todos los miércoles, a las ocho de la noche, y que ha contado con varios generosos anfitriones, asistía un entusiasta popayanejo, otrora “patojo”, excelente conversador, amante de las tradiciones, persona que a sus abundantes virtudes no agregaba la de muy gastador, el cual en una de esas alegres y elocuentes noches de tertulia expresó que siendo las Musas nueve en la tradición griega y en su aceptación patoja, faltaba una, precisamente la que más convenía a la culta, tradicionalista, semanasantera y señorial capital del Cauca, Calíope, diosa de la elocuencia, de los cantos épicos y de la poesía que se acompaña con la flauta, una de las que mejor trabajo hiciera cuando la disputa lírica de Apolo con Marsias para que el de la “hermosa cabellera”, hijo de Zeus y de Leto, dado a luz entre un olivo y una palma en el monte Cinto, alimentada por Temis con néctar y ambrosía, triunfara y aún hoy continuara triunfando, la que le metiera el hombro a Guillermo Valencia, a Rafael Maya y hasta al autor de la “Trilladora poética” siguiera en su olímpico papel; esa, cabalmente era la que faltaba y era preciso que debía la Tertulia solicitar a quien correspondiera la inclusión de la más encumbrada de las Musas en la cumbre del teatro Guillermo Valencia.

Con censurable talante la Tertulia oyó, escuchó, captó y no deliberó por lo cual el quejoso asistente resolvió enviar una carta al director del teatro en la que exponía suficiente y convincentemente las pesadas razones por las cuales era necesario e inaplazable que Calíope se acomodara entre sus célebres compañeras.

 El director, un prudente, entendido y algo sarcástico arquitecto, le contestó con una muy comedida misiva en la cual le decía que una entidad generosa había donado cinco estatuas de las musas, un desprendido ciudadano se había hecho cargo de dos, una conocida dama amante del progreso había dado la octava y que esperaba la donación por parte del peticionario para completar el número que desde la antigua Grecia completaba la existencia de las Musas, hijas de Apolo.

 Parece que el caballero en mención quedó satisfecho a la vez que insatisfecho con la respuesta y ésta es una de las razones por las cuales en el teatro municipal “Guillermo Valencia” sólo hay ocho Musas.

 Guido E. Enríquez Ruiz de la Asociación Caucana de Escritores Asociado Circulo de Periodistas del Cauca

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