TESTIGO DEL TERREMOTO DE 1983
De:  Mario Pachajoa Burbano
17 de abril,2015
 mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Un cuento, narrado con el limpio sentimiento de un niño.

Cordialmente,

***

TESTIGO DEL TERREMOTO DE  1983
Publicado por: Manuel Ignacio Cárdenas Valdenebro
abril 17 de abril, 2015
Popayán, Cauca.


Este cuento, escrito hace 32 años es parte de nuestra historia. Un niño que vivió como muchos de nosotros, 18 eternos segundos de dolor y angustia. 

Clara Inés Sandoval Duque lo ha enviado a la página de Genetica, como un testimonio que perdurará en nuestra cultura urbana. De verdad es fantástico. 

Querido Manuel Ignacio:

Recordando vivencias de nuestra ciudad, te comparto el escrito que se generó a raíz del terremoto de 1983 cuando mis hijos, impresionados por la experiencia sufrida, indagaron sobre la historia de la ciudad y se imaginaron cual personaje seria el testigo más fiel de todo el transcurrir y de la vida de esta urbe. 

LA CAMPANA DE LA TORRE DEL RELOJ.
ESCRITO POR: CÉSAR ENRIQUE VELASCO SANDOVAL (11 AÑOS)
 – EN EL AÑO 1983 . 
FINALISTA DEL CONCURSO “MI PRIMER CUENTO” PATROCINADO POR
EL TIEMPO, CARACOL Y BANCO DE COLOMBIA. 
PUBLICADO POR LA EDITORIAL OVEJA NEGRA EN EL AÑO DE 1.985. 

-Erase una vez una campana que vivía en la torre del reloj ; tenía dos hermanas mayores Y en las mañanas cantaban en coro despertando a la gente de toda la ciudad. 
-La campana nunca supo donde nació pues cuando se dio cuenta  estaba trepada en ésa torre. Le gustaba hacer mucho escándalo y ver cómo la gente corría para empezar sus trabajos del día. 

El primero que pasaba era el Sacristán a quien saludaba con Tilines y tilones de alegría; las abuelas que madrugaban a la misa, Don Silverio el que la celebraba. Desde arriba se daba cuenta de Todo lo que pasaba en la ciudad; Cómo pasaban los señores en sus coches de caballos presurosos. 

-A medida que el sol iba saliendo Los niños llegaban al parque. La Campanita tenía una vida muy feliz. En Diciembre repicaba y repicaba. 

¡Ya viene el Niño Dios! Y los niños al oírla se alegraban. ¡Qué lindo Toca la campana. 

-En Semana Santa, ella participaba de las Procesiones en primera fila y no se perdía ni un poquito. En verano la campana soñaba viendo a los niños jugar con sus cometas en una fiesta llena de sol. Por las tardes se mecía con el viento y a veces se oía un tilín de contrabando: Era la risa feliz de la campana. 

-Un buen día vio que el parque se llenaba de voces, tambores y soldados. Ella se asustó mucho de repente se oyeron varios disparos: eran los patriotas que caían. 

‘Y así transcurría el paso de los años; los años se volvían jóvenes y los jóvenes se volvían viejos y la campanita seguía siendo la misma campanita. 

Un día de abril sintió un arrebato y sonaba y lloraba y la pobre campanita no sabía qué pasaba. De pronto, se fue quebrando y durmiendo su paisaje y cuando ella quiso mirar sólo quedaban ruinas: Era todo un terremoto. -Ya nunca volvería a cantar porque si cantaba se caía la torre que era su casa.- Entonces, la pobre campanita cuando más quiso sonar, tuvo que quedarse muda. 

Ahora duerme esperando que algún día vuelva a salir el sol y la gente a sonreír. 

-Esta es la historia triste de una campana alegre. Yo espero algún día ser de esos Niños que se vuelven jóvenes y después viejos y pasar por la torre y decirle: “Hola campanita soy César el que se perdió un día …te acuerdas? Aquí estoy para ayudarte en tu despertar! 

César Velasco Sandoval 

(Después del terremoto en el mismo año 83 ASOCAÑA en cabeza de Hernán Borrero Urrutia y Cecilia Muñoz de Borrero, donó la suma de $20.000.000=para la restauración de la torre. La señora Aliria Maya de Latorre se comunicó con el arquitecto payanés Luis Eduardo Ayerbe G. en ese entonces asesor del alcalde de Popayán para la reconstrucción del Centro Histórico de la ciudad y le dijo textualmente: “no me dejes conocer el lote de la torre del reloj”. Su hijo Oscar Latorre M. – regaló el proyecto estructural- y la firma ACETAS, regaló la construcción. 
(ACETAS), consorcio de ingenieros Alberto Castellanos, Empresas Técnicas, Ayerbe y Salas, José Manuel Gnecco, Darío Valencia, Roberto Ayerbe y Jose Joaquín Salas L.) 

Abrazos y felicitaciones, 

Clara Inés Sandoval Duque

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