CATALINA DE BELALCÁZAR
De:  Mario Pachajoa Burbano
4 de marzo, 2015
 mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


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EL CRIMEN DE CATALINA DE BELALCÁZAR,
ESCÁNDALO PASIONAL EN POPAYÁN.
Por: Revista Credencial Historia, Nro. 269

Uno de los crímenes pasionales de mayores repercusiones en tiempos coloniales fue el cometido por el capitán don Lorenzo de Paz Maldonado, caballero español nacido en Salamanca. Luego de prestar diferentes servicios a la corona, Paz de Maldonado se estableció en Popayán, donde se casó en 1576 con Catalina de Belalcázar, nieta del conquistador Sebastián de Belalcázar, fundador de esa ciudad.

En palabras de Carlos Rodríguez Maldonado, doña Catalina “era perfecto exponente de la mujer criolla, una de esas ñapangas payanesas, provocativas como una fruta en sazón, llena de encantos, brillante cabellera negra, chispeantes ojos aterciopelados, cutis moreno mate, nariz pequeña y respingada, boca voluptuosa de rojos labios…”.

Don Lorenzo empleó su prestancia y fortuna como encomendero de Caloto y de Calibía para lograr este enlace, no consentido por aquella mujer pretendida por otros, particularmente por Francisco García de Tobar.

Luego de quince años de matrimonio crecieron los rumores sobre furtivos encuentros de doña Catalina con García de Tobar. El 11 de octubre de 1591, en momentos en los que Lorenzo de Paz Maldonado visitaba a su tío Álvaro Botello Maldonado, García de Tobar llegó a visitar a doña Catalina. La esclava Bárbula recibió la instrucción de vigilar en la ventana el regreso de Paz Maldonado.

 “Estando la pareja sola en la alcoba del capitán, se impone de su regreso intempestivo, anunciado por la esclava… Ante las sospechas que últimamente venían embargando su espíritu, maquinalmente saca su espada de los tiros, movimiento que advirtió la esclava, aumentando su pavor… Encuentra a su esposa azorada, conturbada; sigue rápidamente a la sala, pasa a su alcoba y observa que en la puerta hay una caperuza de luto; con ímpetu prosigue hacia adentro y se encuentra frente a un hombre: don Francisco García de Tobar, su amigo, …

Ciego de ira, don Lorenzo, atraviesa, de una banda a otra, el pecho del intruso. Don Francisco, herido, huye, siendo perseguido hasta el portón por el iracundo esposo, quien le proporciona una nueva herida. Vuelve loco sobre su mujer, a quien encuentra en la puerta de la cocina, y sin pensar en lo que hace, la cose a estocadas, causándole catorce o quince heridas…Considera su honor ultrajado y justifica así su agresiva actitud y consiguiente castigo”. Los adúlteros mueren poco después.

Este crimen conmovió a la sociedad payanesa. Concluido el proceso, la sentencia contra el capitán Lorenzo de Paz Maldonado, lo condenó, además de la pérdida de sus bienes, a que “de la cárcel donde está sea sacado, y en una bestia de silla sea traído por las calles acostumbradas de esta ciudad con voz de pregonero que manifieste su delito, y sea llevado a la plaza de esta ciudad donde en lugar eminente, que pueda ser visto de todas partes, el dicho capitán Lorenzo de paz y Maldonado sea degollado por mano de verdugo con un tajón u otro instrumento de hierro, con el que dicho verdugo le corte por la garganta y el cuello y carne hasta que naturalmente muera…”.

 La apelación realizada por Paz de Maldonado le salvó la vida. A pesar del uxoricidio cometido, continuó gozando de su fortuna y se casó luego con Catalina de Zúñiga, hija del conquistador Francisco de Mosquera y Figueroa.
N.L.S. y J.C.R.G

Fuente: Rodríguez Maldonado, Carlos. Un pleito pasional en tiempos coloniales. Bogotá, Editorial El Gráfico, 1949.
Título: El crimen de Catalina 

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