LA CRUZ DE BELÉN  Y LAS MALDICIONES A POPAYÁN.
De: Mario Pachajoa Burbano
Martes 8 de julio, 2014
mariopbe@gmail.com
Bitácora Patoja

Amigos:

Marco Antonio Valencia Calle nos ha enviado un capitulo más, de su libro inédito "Leyendas Extraordinarias de Popayán". Esta vez ha escogido el tema de la Cruz de la Iglesia de Belén y las maldiciones escritas en el pedestal de la  Cruz, en el atrio de la iglesia mencionada. Nuestros agradecimientos para Marco Antonio.

Cordialmente,

***

 LA CRUZ DE BELÉN  Y LAS MALDICIONES A POPAYÁN.
Por: Marco Antonio Vlencia Calle
twitter:  @valenciacalle 
EMAIL: valenciacalle@yahoo.com
Popayán, 7 de julio,2014>



 En una enorme cruz que hay frente al atrio de la iglesia de Belén de Popayán está escrito: “Un Padre Nuestro a San José para que nos consiga buena muerte”; “Una Ave María a la madre de Misericordia para que no sea total la ruina de Popayán”; “Una Ave María a Santa Bárbara para que nos defienda de rayos”; “Un Padre Nuestro a Jesús para que nos libre del Comején”. Inscripción que ha dado pie a múltiples leyendas, como la que hoy deseo compartirles.

 Para mucha gente, esta solicitud a orar por la ciudad, es (todavía) necesaria para librar a Popayán de las muchas maldiciones que “le echaron” los monjes y sacerdotes desterrados del país por el General Tomás Cipriano de Mosquera, en un proceso que incluyó subastar bienes eclesiásticos en lo que se llamó “la desamortización de manos muertas”. Una ciudad maldecida al punto que ya son siete los terremotos en menos de tres siglos, y no ha faltado quien diga, que el día que esta cruz se derrumbe, será la destrucción total de Popayán.

Las leyendas que circulan alrededor de la iglesia de Belén comenzaron un día de septiembre de 1681 cuando se colocó la primera piedra en ceremonia romana que incluyó bendecir el cirio, enterrar un tesoro bordado de quimeras e ilusiones y una lámina de plata escrita en latín. Una vez construida la iglesia con dineros de los fieles, se instalaron las imágenes de José, María y el Niño Dios en tamaño natural. Luego, vendrían las imágenes de El Calvario, Santa Gertrudis, el Señor Caído y el Eccehomo.

 En 1789 Miguel Aguilón, un hombre con cara de duende y lunar con pelos en la frente, construyó a las afueras de la iglesia de Belén la cruz sobre una base de piedra, donde está inscrita la oración mencionada para salvar la ciudad de Dios de las maldiciones de los pastores de su iglesia, que incluye una que dice que Popayán se hundirá por estar construida sobre un humedal; y don Antonio García, en 1907 ornamentó con árboles la cuesta a la iglesia con los famosos quingos (palabra quechua que significa camino de recodos) con imágenes empotradas de las doce estaciones del calvario de Jesús, que millones de pecadores han recorrido de rodillas los Viernes Santo, camándula en mano y rosario en boca, como penitencia, para el perdón de sus pecados, siendo un evento tradicional de la más pura estirpe patoja, católica y cristiana, finalizar orando frente a la Cruz de Belén por la protección de Popayán.

 También se cuenta que por más de ciento cincuenta años la capilla de Belén se caracterizó por celebrar fastuosas novenas de aguinaldo y una espectacular misa de Gallo, pero resulta que después de misa (o antes o durante, vaya uno a saber) las niñas aprovechaban para verse con sus enamorados entre arbustos y sombras, y las casadas con sus amantes entre sombras y arbustos; entonces el arzobispo Ángel Velarde, un hombre de barbas largas, por razones de moral, acabó con la pompa y los ritos nocturnos navideños en 1800.

 Pero las mujeres porfiadas en su fe, no dejaron de seguir realizando una famosa procesión el día 8 de diciembre, día de la Virgen, que terminó por llamarse “la fiesta de las comadres” y que consiste (porque gracias a Dios todavía hoy se realiza) en “bajar” en procesión la Virgen María de Belén hasta la catedral de la ciudad; y el día 25 se realiza “la subida de la Virgen con su niño”, con una imponente ceremonia dedicada a la fecundidad y el amor maternal.

En el año 1717 la imagen en madera del Amo Eccehomo fue donada a la iglesia, pero al poco tiempo tuvieron que envenenarla con permiso del arzobispo. “Envenenar” es el proceso de inyectarle plaguicida a la madera para evitar que la plaga del comején se la coma. Y para más, por precaución, el presidente Guillermo León Valencia, mandó a hacer una réplica nueva al escultor español José Lamiel, que sale en las procesiones de Semana Santa.

 El Amo Eccehomo, es el patrono de Popayán, y el protector contra las maldiciones del comején, los rayos y los terremotos que se anuncian en La Cruz de Belén, y todo tipo de tragedias, catástrofes y flagelos que pudieran ocurrir. Y curiosamente, es la única imagen católica cristiana, de las muchas que existen en esta ciudad, a la que se le atribuyen milagros verdaderos y reposa en sitio preferencial dentro de la iglesia por orden del Papa Pio IX, ante una solicitud expresa de sus devotos.

Los domingos de ramos, miles de personas participan en la “bajada del Amo” de la iglesia de Belén hasta la Catedral en una bella procesión diurna, pero sin duda, el rito católico cristiano más imponente (y extraño) de Popayán, es “la subida” del Amo el primero de mayo, donde tradicionalmente sólo participan varones, en agradecimiento por librarnosa los pa yaneses de todo mal y peligro, pero también como la forma más inusual de celebrar el día mundial del trabajo.

 *Escritor. Nota: El texto hace parte del libro inédito LEYENDAS EXTRAORDINARIAS DE POPAYAN, de próxima publicación.twitter:  @valenciacalle 
EMAIL: valenciacalle@yahoo.com

***

   Si desea descontinuar el recibo de estos artículos de la Red
 payanesa por favor informar a 
  mariopbe@gmail.com 
 
     To receive no further e-mails, from Red payanesa, please
 reply to   mariopbe@gmail.co