RODRIGO VALENCIA QUIJANO
De:  Mario Pachajoa Burbano
Domingo 26 de octubre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Rodrigo Valencia Quijano, rvq12@gmail.com, notable poeta payanés, ha ganado la tercera mención en el Concurso Nacional de Poesia organizado por La Casa de Poesía Silva, con sede en la ciudad de Bogotá, Colombia, por su poema El Amor, que transcribimos al final de esta nota. Nos unimos a las numerosas felicitaciones que está recibiendo el poeta Valelencia Quijano.
 
Cordialmente,



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Subject: OTRA MIRADA:RODRIGO VALENCIA QUIJANO
PREMIADO EN LA CASA SILVA POR EL POEMA AMOR...
From: no-reply@blogger.com
To: rvq12@hotmail.com

Omar Lasso te ha enviado un enlace a un blog: 

La Casa Silva ha premiado a nuestro amigo Rodrigo Valencia, por el poema AMOR... (Prueba, un vez más, que nadie es profeta en su tierra) 

 Welcom
RODRIGO VALENCIA QUIJANO
PREMIADO EN LA CASA SILVA POR EL POEMA AMOR...
Posted by Omar Lasso 

Felicitaciones con un abrazo desde los más profundo del corazón, donde siempre ha estado intacto en nuestros afectos.   Lo dijimos en una ocasión, a propósito de una foto en la que aparece  nuestro virtuoso chelista Santiago Cañón Valencia: "De los Valencia en Popayán, quedan los VALENCIA. ¡Vivan los VALENCIA! con mi amigo Rodrigo, el PINTOR, a quien incluyo en la foto. ¡Bravo! 

Conocemos la obra pictórica, poética y narrativa de nuestro amigo Rodrigo; es abrumadoramente hermosa y significativa en el contexto de la cultura universal. Desafortunadamente, y me atrevo a decir, por quedarse en Popayán, de donde no ha salió "nunca", como el filósofo Kant quien hizo también  de konigsberg el mundo entero, su obra y su nombre se quedaron sólo para la admiración de los payaneses. ¿Qué le faltó a este hombre para triunfar en Colombia y en el mundo con su grandioso talento? A más de lo dicho, quizá por un exceso de Antigüedad, Edad Media y Renacimiento; es decir, por un desfase histórico, además de su indefinible misticismo (conocemos su tentativa de reescribir los Evangelios). 

Así como ha tenido mucho tiempo para saborear la admiración local, también ha sufrido el fracaso económico de su pintura, en un medio pobre como el de la Popayán actual, hasta el punto de haber tomado la determinación de abandonarla, tentado a sustituirla por la escritura, otra de sus viejas pasiones, que ahora pareciera haberse apoderado completamente de él, porque en menos de una década ha publicado, como ediciones de autor, media docena de libros de poesía; últimamente, por lo que nos envía al correo se ocupa de escribir cuentos. Creo que sólo una o dos veces aspiró a estar en un Salón Nacional. La adversa "suerte" lo tornaron escéptico de los concursos. Por eso nos cogió de sorpresa el premio de La Casa Silva. Esta vez debió tener una fuerte corazonada por la certeza de haber escrito un buen poema, y de verdad lo es. La poesía filosófica que venía escribiendo, no era de muy buen recibo entre poetas corrientes, muchos de los cuales la atribuían al conocimiento más que a la sensibilidad. 

Este poema, Amor…, premiado por la Casa Silva, con el cual nos sorprende, es otra cosa, viene de su entraña profunda, como manifestación de la humana y contradictoria condición humana, en una confrontación con el  propio ser marcado por el terrible duelo entre la ilusión y la carencia. En este “giro copernicano” usa todas las herramientas estéticas que ha venido afilando en el ejercicio narrativo de una prosa de alto vuelo personal, impronta que antes  aplicaba a la línea, al color, a la plumilla y a la composición.

El poema escrito sobre el amor está repleto de belleza en giros e imágenes del lenguaje que conmueven profundamente; escojo algunos para ilustrar esta nota: “…ahora mi barca vuela a recoger los truenos. Nadie será capaz de reconocer las manos que dieron flores.”    “….Estoy seguro, no caerá una caravana de abrazos; mis últimos amores fueron un vendaval de soledades; mis besos tuvieron el sabor de lo que falta.”  “…El amor es regio para acelerar los ríos…”  “…Se necesitan príncipes azules para despertar el corazón del día.”  “….amor en los lagos donde los rezos nacen; amor en los punteros acelerados de mi reloj.”  “…Escuchemos su parpadeo tras las ojivas eternas, el cielo saldará las cuentas incompletas.” “…si acaso hay caprichos, el amor les tira flores que se secan en el aire.”  “…el celo es el guardián del amor en los extremos de la desolación.” “..El amor es como el arco iris: siempre desaparece hasta el próximo aguacero.”  “ … Enamorarse es perder el nombre en una carta exiliada de sí misma.” “…Tiene su ángel el amor; a veces vuela entre los precipicios, ayuda a sobrevolar el crepúsculo,…”  “…Sin embargo, amarás; tendrás que hacer una coraza para resistir sus estallidos…” 

Rodrigo es una mezcla de esperanza y desesperanza. La primera es metafísica, algo parecido acaso a la “armonía eterna de las esferas”, la segunda es la de lo corruptible que corresponde a la existencia física o biológica del ser humano, como cárcel afortunada o desafortunada, de esa llama eterna que se  siente dentro de nosotros. Es decir, combina en la práctica el  escepticismo existencial con el optimismo metafísico. Categories:

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EL AMOR…
Seudónimo: Nubio
Nombres y apellidos: Rodrígo Valencia Q.

 


No soy de los que cuidan un ritual de amores; mis últimos amores los
agravó el señuelo.
Yo viajé por ellos como un Ulises engañado por el mar, pero ahora mi
barca vuela a recoger los truenos. Nadie será capaz de reconocer las
manos que dieron flores.

En el amor se nace como un desheredado; remendaréis los abrazos y
el final del río será el comienzo perpetuo.
No necesitáis un mapa; todo lo enseña vuestra propia brújula; las
lúnulas le harán caso desde el vértigo, y entonces encontraréis las
palabras precisas.

Comenzad a deshilachar el campo con su árbol; la huerta será
entonces una serenata, la bailarina alucinada tocará la luna, el
jugador solitario oirá las parcas, el pensador abandonado volverá el
camino sobre sí.

Estoy seguro, no caerá una caravana de abrazos; mis últimos amores
fueron un vendaval de soledades; mis besos tuvieron el sabor de lo
que falta.

Siempre habrá un caminante regresando, y entonces las palmera
regresarán más fácilmente al cielo.
El amor es regio para acelerar los ríos; moja el estrépito de las nubes
dulces.|

Sortilegio es el amor; entre más lo llamas, más se esconde.
Los ojos del amor nacen sin párpados; no quieren cerrar un instante
la puerta del olvido, el agua no los lava en la cuna de las cenicientas.
Se necesitan príncipes azules para despertar el corazón del día.

Quizás habrá un espectacular renacer de aves migratorias, la estepa
resucitará, incluso con todos sus espantapájaros.

Amor en altamar, amor en bajamar; amor en los castillos destruidos
por la antigüedad; amor en los lagos donde los rezos nacen; amor en
los punteros acelerados de mi reloj.
Cantar al amor es oír los cántaros cuando madrugan llenos de
alucinaciones.
Encontrar el amor es olvidar el resto de palabras difíciles; caerán
debajo de la cama mientras el ojo sube a los tejados.

Se excita el diccionario con la esencia de las sinrazones, el amor
las permite cuando se levantan temprano y una mano es capaz de
acariciarlas.

El amor tiene un ojo prohibido: ronda lo inevitable, las almohadas
reservan el poder de la entrada.

Escuchemos su parpadeo tras las ojivas eternas, el cielo saldará las
cuentas incompletas.

Abrirse al amor es cerrar la puerta de las batallas; si acaso hay
caprichos, el amor les tira flores que se secan en el aire.
Recoged los pétalos, guardadlos en las estribaciones, un farol puede
cuidarlos sin interferencias ni celos.

En verdad os digo, el celo es el guardián del amor en los extremos de
la desolación. Nunca oigáis un celo; puede petrificar miradas,
fermentar las estaciones del año.

La luna es un trineo que viaja de noche a noche vigilando los amores
dormidos.

Mucho hay de luna en el amor; tiene ella cara de lumbrera
aunque él no alumbra; oscurece los catalejos y los miradores.

El amor es como el arcoirirs: siempre desaparece hasta el próximo
aguacero.

Cerrad los ojos cuando aparezca el amor; quizás podáis reconoceros
sin el florero de las siete lunas.

Enamorarse es perder el nombre en una carta exiliada de sí misma.
Oiréis las canciones como si fueran vuestras, regresando a las espinas
del rosal.

Tirad una flor a una mano sedienta, quizás retorne delirando en los
desiertos.

La escalera para subir al amor es un bajar a todos los despojos.
Tiene su ángel el amor; a veces vuela entre los precipicios, ayuda a
sobrevolar el crepúsculo, el apagarse de las sonrisas.
Sin embargo, amarás; tendrás que hacer una coraza para resistir sus
estallidos.



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