CIUDAD DE LEYENDAS EXTRAORDINARIAS
De:   Mario Pachajoa Burbano
Martes 15 de julio, 2014
mariopbe@gmail.com
Bitácora Patoja

Amigos:

Marco Antonio Valencia Calle nos ofrece en El Nuevo Liberal, el prólogo del libro inédito "Leyendas Extraordinarias de Popayán", de próxima publicación.

Cordialmente,

***

 CIUDAD DE LEYENDAS EXTRAORDINARIAS
Por: Marco AntonioValencia Calle.
 @valenciacalle
El Nuevo Liberal
15-julio, 2014
Popayán.  Cauca.



“La realidad no existe sin imaginación para verla”. -Paul Auster-

Oficialmente, Popayán se fundó un 13 de enero de 1537 por el español Sebastián de Belalcázar, y con el paso del tiempo se convirtió en una sociedad rica de nobles con título, gracias a las ganancias de la explotación del oro y el comercio de esclavos.

Fue tanto su poder, que se construyeron monumentales casonas, haciendas, iglesias y capillas con portentosas obras de arte en sus decorados, y con ellas nacieron fascinantes leyendas como las momias de la iglesia San Francisco, donde también se dice había una campana de cuatro arrobas de oro donada por un conde para el perdón de sus pecados, o la capilla de Belén, que tiene en su atrio una cruz de piedra donde se implora la protección celestial contra la plaga del comején, los rayos, los terremotos y para que la ruina de la ciudad no sea total.

Sobre el nombre Popayán los historiadores no se ponen de acuerdo, unos dicen que es un vocablo azteca que significa “tierra del gran cacique Payán”; otros dicen que es la unión de vocablos quechua que significan “valle –paso- del rio”; y no ha faltado quien diga que la palabra Popayán es del dialecto guambiano y traduce “caserío de paja”.

El valor de Popayán en el escenario nacional esta testimoniado en su sector histórico, allí cada casa, cada portalón, cada calle… tiene su leyenda de tesoros enterrados, de fantasmas y espantos que gravitan en el imaginario colectivo; pero también están las hazañas heroicas y reales debidamente documentadas, como el fusilamiento de los próceres ilustrados de la Independencia Camilo Torres, Francisco José de Caldas y Pedro Felipe Valencia (entre muchísimos otros), por las fuerzas realistas comandadas por el General Pablo Morillo, que gritaba histérico que España no necesitaba sabios cuando le suplicaron que no matara a Caldas, a quien hoy se le rinde homenaje en una estatua con su figura en el parque central.

Y si alguien pregunta por qué se le llama “ciudad Fecunda” va a encontrar como respuesta que en Popayán nacieron 16 presidentes de la república: Camilo Torres Tenorio, Joaquín Mosquera, Froilán Largacha, Tomás Cipriano de Mosquera (4 periodos), José Hilario López, José María Obando (dos periodos), Julio Arboleda Pombo, Andrés Cerón Serrano (designado en reemplazo del titular), Julián Trujillo Largacha, Diego Euclides de Angulo Lemos (designado en reemplazo del titular), Guillermo León Valencia, Víctor Mosquera Chaux (designado en reemplazo del titular) y Carlos Lemos Simmonds (designado en reemplazo del titular).

Los que recorren el sector histórico de la ciudad se asombran frente al peatonal Puente del Humilladero, una obra de ladrillo de 240 metros de largo y casi seis metros de ancho que sirve de escenario para conciertos musicales de todo tipo y que la gente suele decir, sin mayor explicación, que a pesar deno tener columnas nunca se caerá, porque sus ladrillos fueron pegados con clara de huevo y sangre de esclavos.

En la Casa Museo Valencia, declarada patrimonio nacional, de bellos jardines y balcones habita la poesía racional y profunda del poeta Guillermo Valencia, el hombre que ayudó a construir la fábula del Quijote de la Mancha enterrado en la Torre del Reloj de Popayán, para exaltar el ánimo taciturno, bohemio, poético y romántico de los patojos.

Popayán es una ciudad que guarda celosamente la historia en sus casas solariegas, haciendas coloniales y extraordinarios museos, pero sin duda el Museo Arquidiocesano de Arte Religioso nos llena de asombros insospechados: cada una de sus pinturas y esculturas traídas de España, Italia o Quito, son evidentes alegorías de la importancia de la religión en el Nuevo Mundo desde la llegada de Colón; así como las coronas y las custodias de oro y plata forradas de diamantes y esmeraldas allí exhibidas, reflejan el poder y la riqueza de una ciudad que jamás ha dejado de ser espiritual, al punto que desde 1964 es el epicentro de uno de los festivales de música religiosa más importante de los que se realizan en el mundo, y tiene el prestigio de realizar desde el siglo XVI, las más bellas e imponentes procesiones de Semana Santa del continente americano. Y como si fuera poco, la Unesco en el 2005 la nombró Ciudad Gastronómica de Colombia, por el nivel artístico y cultural de su Congreso Gastronómico anual.

En Popayán todo lo cierto es asombro y parece irreal, pero allí están el Panteón de los Próceres donde están las cenizas y placas conmemorativas de hombres que dieron la vida por verdaderas causas revolucionarias, las musas fantasmagóricas del arte iluminando el teatro Guillermo Valencia, los museos dedicados a Negret, Efraín Martínez, Caldas, Mosquera, Guillermo León, y el fantástico Museo de Historia Natural donde los niños aprenden a conocer animales de todos los tiempos y lugares del planeta.

Quien ama a esta ciudad, quien la camina y aprende amarla desde su historia y sus leyendas, la respeta y hace respetar su historia, poniendo en su alma, en su mente y en sus ACTOS diarios, el lema y mandato de su Universidad del Cauca a sus estudiantes: “quien tenga una luz, que la legue a la posteridad (“Posteris Lumen, Moriturus Edad”).

Nota: El texto hace parte del prólogo del libro inédito LEYENDAS EXTRAORDINARIAS DE POPAYAN, de próxima publicación.

***
   Si desea descontinuar el recibo de estos artículos de la Red
 payanesa por favor informar a 
  mariopbe@gmail.com 
 
     To receive no further e-mails, from Red payanesa, please
 reply to   mariopbe@gmail.com