BASTÓN DE MANDO INDÍGENA
De:  Mario Pachajoa Burbano
Jueves 20 de noviembre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Neftali Sandoval Vekarich, nos ha enviado el articulo "El bastón de mando indígena", escrito por Fabio Martínez, columnista de El Tiempo de Bogotá, narrador, ensayista y catedrático. Realizó una maestría en Estudios Ibero-americanos en la Universidad de la Sorbona, París III; posteriormente un Doctorado en Semiología en la UQAM, Montreal de Canadá. Desde hace más de veinte años es profesor titular de la Universidad del Valle. Nuestros  agradecimientos para Neftalí.

Cordialmente,

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EL BASTÓN DE MANDO INDÍGENA
Por: Fabio Martínez
fabiomartinez2002@yahoo.com
19 de noviembre de 2014


Sólo la inversión social en las regiones derrotará la guerra y superará las desigualdades sociales.

El Cauca ha sido una de las regiones del país más azotadas por la guerrilla. Según cifras, de 1979 a la fecha, Toribío, una población que está situada en el norte del departamento, ha sido objeto de 600 hostigamientos, 100 tomas guerrilleras, destrucción de viviendas y en el último mes, el asesinato de dos líderes que hacían parte de la guardia indígena.

El departamento, que en otros tiempos fue cuna de presidentes, poetas e hijo de poetas, y de poderosos terratenientes que despreciaban a los indios, hoy está sumido en un atraso económico sin precedentes donde no hay empleo, la salud es deplorable y la educación es insuficiente.

El atraso económico y social de una región es tierra fértil para que allí pelechen los grupos alzados en armas, que en aras a defender sus cultivos ilícitos y sus rutas de acceso, han sumido a la población en un estado de miedo y zozobra.

La guerrilla jamás ha respetado a la población indígena nasa que tiene su asiento en las poblaciones de Toribío, Páez y Caldono. Es una lucha desigual entre los bastones de mando indígena y las armas letales de la guerrilla. Es una guerra de más de treinta años donde la cultura nasa ha estado sometida a vivir entre dos fuegos: el fuego del Ejército y el fuego de la guerrilla.

Los nasa acaban de castigar en un juicio ejemplarizante a los autores de los asesinatos; pero el tema de la guerra en el Cauca y el respeto de sus territorios ancestrales, debería ser un punto relevante en la mesa de negociaciones de La Habana.

Desde el asesinato del padre Álvaro Ulcué perpetrado hace treinta años por las fuerzas del orden, el Cauca ha sido una de las regiones más azotadas por la violencia.

Si en verdad el país llega al proceso del posconflicto, éste debería comenzar por el Cauca.

El Gobierno Nacional, a través de su ministro de Agricultura, el payanés Aurelio Iragorri y de sus ministros de Educación, Salud y Transporte, deberían trabajar conjuntamente en una estrategia integral para sacar adelante esta importante despensa alimenticia del país.

Solo la inversión social en las regiones derrotará la guerra y superará las desigualdades sociales.

De lo contrario, el departamento del Cauca continuará en esa especie de noria negra, donde la muerte violenta sigue vomitando muertos y acabando con el diálogo y las buenas costumbres del país.

fabiomartinez2002@yahoo.com

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