LUIS HERNANDO LEDEZMA VELASCO
De:  Mario Pachajoa Burbano
Lunes 6 de octubre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


Amigos:

Luis Hernando Ledezma Velasco es el fotógragrafo más importante que la Ciudad Blanca tuvo; ya pasó a formar parte de la historia del Popayán Siglo XX. Siempre ha vivido continuamente en la ciudad que lo vio nacer. Todos los personajes de su ciudad con prestigo, han pasado por la lente de sus cámaras, asi como los locales que han dado lustre e historia a su terruño.

De los muchos articulos sobre Luis H., transcribimos la presentación de uno de las obras de Luis H., "El fotógrafo de la História de Popayán",  del escritor, autor de varios libros, columnista, Horacio Dorado Gómez.  La fotografia fue tomada de "El Cauca Segunda Época".

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"Con motivo del lanzamiento del libro fotográfico de Luis Hernando Ledezma,  me pidió que hiciera la presenntación,  lo cual registré con las siguientes palabras: "

"Nada mas propicio para el reencuentro de la "patojada" que el lanzamiento de un libro. Por eso quienes rendimos culto a la ciudad, hoy nos congregamos, en este recinto  para dar un vistazo a las imagenes del viejo Popayán en.la magia fotográfica de Luis Hernando Ledezma Velasco.

Octogenario, pero completamente 1úcido en la recordación y lúcido con sus placas en blanco y negro de la otrora, "muy noble  y culta  ciudad".  Nació sano y  vigoroso sin la  trimitomanía ni las filas de EPeses, sino con la antigua orden de apoyo de una partera, en el callejón del Barrio Bolivar, arrogante "pitingo". Hijo de Agueda Velasco y Efrain Ledezma, quienes sin subsidio familiar levantaron cuatro hijos. Uno de ellos, socio del "mono" en una carreta de mano para ganarse el sustento con el sudor de la frentc. Con la pata al suelo y pantalón corto, llevaban mercados de la galeria a la Pamba o maletas al ferrocarril.  Sólo las nigüas lograban acelerarlo buscando una piedra en la primera esquina para apaciguar ese delicioso placer o afán de rascarse que sólo conocimos los raizales patojos.

Ahorrando centavo a centavo, logró subir de estrato social, montándose en su primera bicicleta en la que acarreaba rollos le peliculas al Teatro Municipal, levadura Fleishmann del Ferrocarril del Pacifico y como cartero de Avianca.  Alli en donde lo ven con su estado físico, producto de subir y bajar las hidalgas calles payanesas el "mono"  incursionó en el ciclismo. Fue "recordman" de la doble Silvia, Tambo, Puracéy el triángulo Popayán-Timbío-El Tambo. Con agua de panela y pipián, sin mucha proteína fue seleccionado a la I Vuelta a Colombia en bicicleta. Acompañado de Francisco Valenzuela y el carpintero Sivlvio Torres, recorrieron las rutas por Colombia. Derrochó condiciones físicas, huérfano de triunfos y fuera de tiempo, pero brindando a la fanaticada expectativas al poner la oreja en la Voz de Belalcázar para saber la hora de llegada del "mono "Ledezma".

Una maquina Kodak de caj6n con la que tom6 las postales de sus gestas ciclisticas, fue la que infundi6 su amor por el arte. Habia recibido el nombramiento del Registrador de instrumentos públicos Dr. Alvaro Pio Valencia, devengando 50 pesos mensuales. Pero su vida no era esa, porque desde 1949 ya pendfa de su cuello una cámara fotográfica. Fue la bien lograda fotografia del inmortal gigante Valcán de Puracé, cubierta su cresta de nieve y su negra falda, captada desde el campanario de la iglesia de San José la que le dio popularidad. Esa fotografia de importancia relevante, publicada en primera página del periódico de "El Tiempo" y el articulo de Jaime Paredes Pardo en '"lecturas dominicales" lo catapultó, le disparó el prestigio a Luis H. Ledezma. De alli en adelante, una "mano al mono" de otro benefactor la del sastre José Orozco, quien lo albergó en su céntrico lugar de trabajo para que pudiera exhibir junto  a sus trajes, las fotos en 35 milimetros. Desde alli exhibia todos los eventos importantes de la ciudad: desfiles procesionales, eventos politicos, posesiones de gobernantes y magistrados. Todos los momentos más importantes en la vida de los payaneses: matrimonios, bautizos, cumpleaños, hasta pomposos desfiles mortuorios de la "jai". Por la vitrina del prestigioso sastre circulaba la ciudadania para estar al tanto de la moda confeccionada en trajes para hombre y ver las  fotografias de la actualidad de aquella época.

 Quien no ha abierto algún caj6n en casa de los abuelos, encontrando fotografias que parecieran estar olvidadas. ¿Quien es ese señor con sombrero? ¿Y esa señora con ese vestido tan pasado de moda? No los conocen porque vivieron hace ya muchos años, pero cuando oyen hablar de ellos, se pueden imaginar c6mo eran, gracias a esa amarillentas fotografias. Asimismo, la ciudad cambia continuamente. Modifican edificios y plazas. ¿C6mo creen que era la ciudad antes? La respuesta está en las imágenes de Ledezma.

Convertido en el fot6grafo de familias de la sociedad y dada su bonanza clientelista se vio obligado a montar su propia tolda. Con su Rolexflex, tom6 los retratos más seductores de la belleza payanesa cuando empezaba a deslumbrar "El bikini". La primera y única senorita Colombia que ha tenido el Cauca, Elsa Garrido, tambien contribuy6 a que "El mono Ledezma" figurara en primerisimos lugares a la par con la beldad en páginas de los principales diarios de Colombia.

Las miradas desde la lente del fot6grafo Luis H. Ledezma sobre Popayán y el Cauca, han servido para exposiciones configurando un sugestivo imaginario visual del paisaje colombiano a través de una muestra representativa, desde la lente fotográfica, con una vision lucida, lucida y personal de la geografia comarcana.

Pero si en la lente de Ledezma tuvo cabida la galeria de personalidades de distinci6n y alta clase social, también 1ogr6 admitir en su imaginario la colecci6n de personas típicos. No los voy a enumerar aqui, no sólo por la inmensa gama, sino para dejarlos con la gana de adquirir el libro que hoy lanza a luz pública.

La ciudad tuvo célebres personajes tipicos. ¡Hasta en eso se llegó a distinguir Popayán! Sus tipos populares tenian una estampa caracteristica que estaba determinada por su actividad, su vestimenta, su  travesura y  lenguaje. Todos ellos fueron registrados
con el acucioso teleobjetivo de Ledezma, que será motivo de un libro que espero terminar para ustedes.

No incluyó en su registro histórico  el aciago 31 de marzo de 1983, prefirió elegir la memoria gráfica del bello Popayán ahora reconstruido.

La fotografia también escribe la historia. A lo largo de los años, nunca pudo acumular riqueza pero sí una costosa memoria fotográfica de Popayán para la posteridad en más de 15 mil negativos en blanco y negro. Hoy lanza a los cuatro vientos un recorrido temático, un recuerdo cuando Popayán era pequefio, pero muy feliz.

Estamos acostumbrados ha estudiar la historia leyéndola. Ledezma le puso cara, paisaje y lugar. La imagen fotográfica convertids en fuente fundamental, unida a la prensa, cartas y otros documentos escritos, nos ayudan a conocer el pasado y entender mejor el presente."

FUENTE:  HORACIO DORADO GÓMEZ. Nuestros Personajes Típicos. Imprenta Departamental del Cauca. 2012.

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