HOMILÍADA DEL PADRE ANGEL MESÍAS RAMÍREZ D.
De: Mario Pachajoa Burbano

Domingo de Pascua 20 de abril, 2014
badomariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


Amigos:

Angel Mesías Ramírez D., sacerdote salesiano, Rector del Instituto Don Bosco de la ciudad de Popayán, pronunció la homiliada que reproducimos hoy Domingo de Pascua.


Cordialmente,


***

 HOMILÍADA
De: Angel Mesías Ramírez D.
Sacerdote Salesiano.
Popayán. Abril 2014

Inicio esta reflexión en la noche de Pascua citando a nuestro Nobel  de Literatura, 1982 GABRIEL GARCÍA  MÁRQUEZ  fallecido el jueves santo, 17 de abril en ciudad de México, es solo un trozo de su discurso en la academia de Estocolmo, aquella noche de Gloria para las letras Colombianas:

“Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora algo más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”
 
La Utopía de que habla Gabo, me atrevo a decir un día de gloria como hoy,  no es otra que aquella donde se pueda amar sin fronteras y crear juntos un mundo de solidaridad posible…una paz posible,  este es el sueño del hombre, este es el regalo de Jesús Resucitado, un mundo no irreal sino posible, un sueño no realizado sino en constante construcción el sueño de Dios, el Reinado de Dios sobre la tierra.

En esta noche de Gloria Resucitó el Señor, entra triunfante a nuestro templo la LUZ QUE NO SE APAGADA, LA PRESENCIA FASCINANTE DEL AMOR QUE CAUTIVA Y SALVA… VAMOS A COMPARTIR ESTA INMENSA ALEGRÍA…

En los días anteriores, hemos vivido nuevamente, la cena compartida, la tragedia de la cruz, el dolor del viacrucis, lloramos junto a los testigos de la agonía de la cruz su desesperanza y las siete palabras en agonía  tocaron nuestro corazón… hoy el sentido es otro, la verdad de fe es otra, hoy la esperanza toma forma en la palabra de los apóstoles y en las mujeres testigos de la Resurrección, ahora nosotros somos sus testigos; por más de 21 siglos, las campanas de las iglesias del mundo le gritan a la Historia presente, al mundo secularista, inmanente y descreído que el amor está vivo, la sonrisa del tañir  de las campanas del mundo entero, no se puede apagar Cristo Vive y con él la esperanza de una nueva humanidad, en El Resucitado es posible un mundo justo que brille como   luz  en contra las tinieblas de pecado y de egoísmo que cubre la tierra.

Cristo ha resucitado, por cincuenta días cantaremos el Gloria eterno que rompe las tinieblas, de lo inmanente, como dijo el sabio Albert Einstein, “La física puede hacer formulaciones matemáticas entre tiempo y espacio, Jesús nos regala una dimensión mayor que estas, la  Resurrección, con ella se rompen las coordenadas de espacio y tiempo y se pasa a una dimensión nueva la eternidad… el hombre es una realidad que toca el infinito.”

El Jesús Resucitado, que llevó a las mujeres valientes a correr a ofrecerle perfumes, son envueltas por un perfume nuevo, el perfume de lo eterno, el gozo indescriptible de un aroma inacabado de esperanza para la nueva humanidad, la alegría del que rompe las tinieblas con su luz y vence el pecado y la muerte…
Por eso a partir de esta noche, nace la ciudad de la esperanza, la ciudad de la alegría, somos ciudadanos del cielo, una nueva patria nos espera, un nuevo ágape de amor se debe compartir, en Cristo todo hombre y mujer son mis hermanos, y se debe respetar la dignidad del ser humano en todas sus formas, cada hijo e hija de Dios es patrimonio de la humanidad y ciudadano del cielo.

Hoy es Pascua, es una pascua nueva, es renovar de nuevo la Alianza con aquel amor de Cruz del Resucitado, esta noche debe llegar con nuestra plegaria al corazón de todos los actores de violencia, se debe suplicar por una paz estable y duradera, una paz con justicia y solidaridad.

Hoy hemos de Resucitar con el Resucitado en actitudes nuevas, sepultando la mentira, el engaño, el egoísmo corramos a dejarnos perfumar por el perfume amoroso del Resucitado, sintamos esa alegría de ser puentes de esperanza y no abismos de indiferencia.

Nos recuerda el Papa Francisco: “Luego de la Resurrección, Ya nada es como antes, no sólo en la Vida de los Apóstoles y de aquellas mujeres primeros testigos de la Resurrección, sino también en nuestra vida y en nuestra historia humana. Jesús no está muerto, ha resucitado es el viviente… no es que simplemente haya vuelto a vivir, sino que es la vida misma, porque es el Hijo de Dios, es el hoy eterno de Dios, para la humanidad de todos los tiempos…. En esta noche de fe dice el Papa, invocamos la intersección de la Virgen María que guardaba todas estas cosas en su corazón, hagámosla compañera y testigo de esta noche santa…”

Gracias Jesús Resucitado Señor y Dios nuestro porque vuelves a darle un sentido pleno a nuestras vidas, nuestro camino está tocado por tu gracia y por tu amor de resurrección… Tu eres la Vida plena y la alegría perfecta, ahora lo tendremos vivo en la palabra y lo compartimos en los sacramentos, podemos quedarnos en contemplación mística a través del misterio Eucarístico… y no menos te haces plenamente vivo en el servicio al hermano, pobre, enfermo, necesitado.

Felices pascuas para todos y cada uno de ustedes, para sus familias y amigos cercanos y lejanos. Felices Pascuas para su corazón creyente, felices pascuas para su solidaridad fraternal, para el camino que todos comenzamos libre de todo obstáculo egoísta y proclamar con nuestra voz y nuestras actitudes; Ha Resucitado es nuestra salvación… No está en el sepulcro, venció la muerte, su muerte fue el pago por nuestros delitos se anuncia una nueva humanidad, ya no son las tinieblas del egoísmo nuestra morada sino que es su luz de Resurrección nuestro bastión.

 
PBRO. ANGEL MESIAS RAMIREZ D.
Salesianos



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