POPAYÁN SIGLO XXI: III
De:  Mario Pachajoa Burbano
Jueves 21 de agosto, 2014
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Amigos:

 Álvaro Grijalba Gómez, nos ofrece comentarios sobre el Popayán del Siglo XXI.

Cordialmente,


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¡UNA CIUDAD SANA PARA LA GENTE!
 Por: Álvaro Grijalba Gómez
Columna del sábado 23 de agosto, 2014.
Diario El Nuevi Liberal de Popayán.


 Ante el desbordado crecimiento de nuestra ciudad, su acelerado y sorprendente desarrollo urbanístico, fruto de la inversión de grandes capitales, nunca antes vistos, que se traducen en asombrosas construcciones de conjuntos residenciales, bloques de lujosos apartamentos, locales comerciales, vivienda de clase media, de interés social, bodegas, centros comerciales, basares, restaurantes, hoteles, hostales, moteles etc., tiene que entrar a operar la sensatez y la visión equilibrada de la administración pública, elegida para gobernar y establecer un desarrollo planificado, que nos permita vivir en una ciudad correctamente concebida, con pulmones naturales de oxigenación y sana.
 
Nadie, absolutamente nadie, se opone al desarrollo de la ciudad, y mal podría entenderse, que defender los intereses de las comunidades y de los seres humanos que habitamos esta ciudad, es resistirse al progreso, específicamente cuando lo que buscamos es salvaguardar espacios verdes para la recreación, en una ciudad que se siente ahogada y asfixiada por su desbordado avance.
 
Hay obras de obras, y espacios de espacios, y criterios de criterios, para que esas obras y esos espacios, sean debidamente utilizados pensando esencialmente en la gente, previendo que el uso que a estos se les dé, sea el más conveniente, correcto y primordialmente beneficioso para la sociedad misma, por encima de cualquier interés, provecho, ganancia o utilidad privada o personal.
 
Y ese es el criterio que debe primar, en el caso del interesante proyecto propuesto por la prestigiosa firma Arinza, de ampliación del Centro Comercial Campanario, que implicaría escindir parte de la Villa Olímpica, una de las bellas obras que tiene el Departamento para la recreación, el deporte y el sano esparcimiento de los payaneses, verde pulmón que merece conservarse sin discusión alguna para bien nuestra ciudad y sus habitantes.
 
Es herencia que nos pertenece a todos, especialmente a las futuras generaciones que no perdonarían, si nos quedamos callados ante un proyecto como la construcción de un atractivo Homecenter allí en la Villa, dispuesto más sobre el interés comercial y económico de sus promotores, que sobre el general y comunitario que debe primar, el cual podría traer, además, muchos problemas adicionales de movilidad, intranquilidad residencial, entre otros, pues estaría desarrollado en el lugar equivocado.
 
Popayán se está expandiendo raudamente en todas direcciones, y ello determina que la planeación debe operar con excepcional rigidez, dentro del más alto grado de tecnicidad, para que el equilibrio entre la naturaleza y el cemento que pretende desplazarla, impida que este se apodere de ella.
 
No podemos destruir nuestros humedales, ni las cuencas de los ríos, ni los bosques nativos, las montañas y cerros, nuestra fauna silvestre, ni nuestras zonas verdes o los campos de deporte que existen, para abrirle paso a esa nueva ciudad de cemento, que debe irse construyendo, sí, porque es la evolución inevitable de sociedades como la nuestra que están cambiando su estructura económica, y el tiempo no lo podemos detener, pero debemos edificarla, preservando y defendiendo nuestro patrimonio natural, humano y paisajístico, por encima de cualquier consideración.
 
Allí no es el sitio para construir ese proyecto respetados señores de Arinza y Sodimac Colombia. Nuestra geografía municipal urbana es supremamente amplia. El Seguro Social en liquidación, por ejemplo, ha sacado a remate, otros lotes que bien valdría la pena que miraran y estudiaran para ejecutar sus generosos y ambiciosos proyectos comerciales.
 
Esa obra, allí, acabaría con un hermoso reducto de campos de futbol, tenis, basquetbol, bellamente arborizado que tenemos los payaneses y es parte de esa Popayán que no podemos permitir se siga destruyendo sistemáticamente en aras de un mal entendido progreso.  Hay otros sitios para hacerlo.
 
Confiamos plenamente en la siempre bien ponderada perspectiva administrativa de nuestros mandatarios locales, para defender los intereses de la comunidad, y estamos seguros que en esta ocasión, el señor Gobernador del Departamento el doctor Temístocles Ortega y el señor Alcalde Francisco Fuentes, no fallarán al tomar la decisión más acertada, que será seguramente la de agradecer cortésmente la oferta de compra, y conservar este legado, que por escritura notarial está destinado para lo que hoy es y debe seguir siendo, área deportiva, con el respaldo mayoritario de la opinión pública que así lo quiere y necesita.
 
Compartimos la posición fijada por nuestro diario, frente al proyecto de ampliación del Centro Comercial Campanario, por la defensa de una ciudad sana para la gente.

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