BITÁCORA PAYANESA
  EL AVIÓN DE LA BELLA DURMIENTE.
De:  Mario Pachajoa Burbano
Viernes 19 de diciembre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Gustavo Arango en su artículo escrito para Cronocopio de Colombia",  "El despertar de las bellas durmientes", se  refiere a la exmodelo brasileña Silvana de Faria que dio origen para uno los mejoes cuentos de Gabriel José de la Concordia García Márquez (Aracataca, 6 de marzo de 1927 - México, D. F., 17 de abril de 2014). Después de muerto el Nobel, Silvana descubrió que su encuentro fugaz con el autor colombiano se convirtió en literatura. Silvana aún no sale del desconcierto que le inspira ese mensaje que permaneció escondido mucho tiempo entre las líneas de un cuento peregrino.

  Gustavo cuenta que "cuando murió Garcia Márquez, Silvana de Faria sintió que despertaba de un largo encantamiento. Expresó su tristeza en su página de Facebook y recordó un encuentro que tuvieron, a finales de 1990, en el aeropuerto Charles de Gaulle. Su familia y sus amigos reaccionaron incrédulos. Silvana nunca había dicho que conoció a García Márquez."

"Para convencer a los suyos de que no mentía, Silvana trató de buscar en Internet alguna prueba de que García Márquez estaba en París por los días en que ella situaba su recuerdo. Así encontró «El avión de la bella durmiente»:
«Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que de los Andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias»".

"Al principio, Silvana no podía creer lo que leía. La descripción de sus rasgos y su atuendo era precisa. Recordaba bien la blusa y los zapatos rojos de Kenzo que llevaba aquel día. Pero eso no era todo. Dispersa entre las líneas de ese cuento estaba la conversación que sostuvieron mientras el caos del aeropuerto se solucionaba. «Es un vampiro», pensó. «Lo estaba absorbiendo todo». La historia en general tenía poco que ver con lo ocurrido. Silvana pensó que la escena del avión debía corresponder a otra experiencia, a otra mujer. Pero estaba segura de que Gabo —como él le pidió que lo llamara— le había enviado un mensaje, la había complacido en su pedido de que le escribiera un cuento. Lo triste era que el mensaje le había llegado tarde".

"Desde entonces Silvana no ha parado de volver a ese recuerdo. Ha leído y releído «El avión de la bella durmiente» en todos los idiomas que conoce. Ha descubierto que el relato tuvo una versión temprana que prefigura el encuentro (una columna de prensa publicada en 1982). Se ha vuelto una experta en aspectos precisos de la vida y la obra de Gabriel García Márquez".

"Silvana nació en Acre, un pueblo del Amazonas brasilero, cerca de las fronteras con Perú y Bolivia. Sus abuelos caucheros tuvieron una enorme fortuna. Eran dueños de embarcaciones y de enormes casonas en la selva. En 1910, cuando nació su padre, la fortuna familiar empezaba a declinar. Las compañías internacionales se habían llevado las semillas de caucho a Malasia, donde la explotación y el transporte eran más fáciles, y la abuela de Silvana terminó de criar a sus hijos vendiendo las joyas de sus antepasados. Hace cincuenta años, cuando nació Silvana, ya todas las riquezas se habían evaporado".

"La familia se mudó a Belém, al norte del Brasil, y Silvana creció con el sueño de vivir en París. Quería ser profesora, investigar, escribir libros. Pero sus padres no tenían recursos para enviarla. En 1984, un golpe de suerte le permitió a Silvana conocer al director inglés, John Boorman, quien le dio un papel pequeño en la película Emerald Forest. Con lo que le pagaron, compró el tiquete de avión. Tenía veinte años cuando llegó a París con la intención de estudiar Historia del Arte en la Sorbona".

"Gracias a su belleza exótica, Silvana encontró trabajos de actuación y modelaje que le ayudaron a sobrevivir y a pagarse los estudios. También tuvo una incipiente carrera como cantante. Tenía la ilusión de ingresar a la exigente Ecole du Louvre, pero le resultaba muy difícil estudiar y trabajar. El cansancio la abrumaba, pasaba mucho tiempo de un lado para otro, viajando en el Metro y viviendo en casas de amigos o en cuartos alquilados. Al final, se enamoró del director francés Gilles Behat, quedó embarazada y se alejó de los estudios. Su hija, Oona, tenía siete meses cuando Silvana conoció a García Márquez".

El cuento de Garcia Márquez : "EL AVIÓN DE LA BELLA DURMIENTE" AQUI

Cordialmente,

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