VIENEN LOS TURISTAS, MAQUILLEN A POPAYÁN.
De:  Mario Pachajoa Burbano
Lunes 7 abril, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


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 Vienen los turistas, maquillen a Popayán
09:15 am 31-marzo
Por: Carlos García
El Nuevo Liberal
Marzo, 2014

Corren por estos días a pintar las paredes de blanco. La orden fue clara: embellecer el Sector Histórico. Vayan, maquillen porque vienen los turistas. Ellos son los que importan, los payaneses qué.

Pedirán refuerzo policial para las calles de la Ciudad Blanca para que a los señores turistas no los  vayan a robar. Qué vergüenza que se dieran cuenta de que a los payaneses nos atracan en cada esquina. No, esa ropita sucia se lava en casa.
Rogarán al Presidente para que públicamente invite a visitar Popayán. Esos apátridas e hijos no deseados que muestran la realidad de la ciudad en las redes sociales, seguramente están exagerando con oscuras intenciones.

Controlarán de alguna forma el comercio informal, que dirán los turistas si conocen el deshonroso segundo lugar de Popayán en desempleo. Maquillarán y ocultarán incluso a los ‘profanos’ artistas callejeros. Sí, profanos, hoy en pleno siglo XXI. Convertirán las desbaratadas calles en una colcha de retazos.

Reparcheo es la palabra de moda en mi ciudad. Tapen, tapen. Veo a la oficina de prensa de la Alcaldía desesperada publicando fotos sin ninguna vergüenza al usar esta palabra ni mucho menos de mostrar las fotografías.

Pongamos los términos claros. Reparchear significa poner parches. ¿Qué es un parche? Varias definiciones entrega la Real Academia de la Lengua Española y me quedaré con ésta: “retoque mal hecho, solución provisional y a la larga poco satisfactoria que se da a algún problema”.

Maquillarán cuatro cuadras a la redonda, las mismas que nos han detenido en el tiempo alejándonos del progreso. El resto de la ciudad no importa, los turistas no se acercan a los barrios. Y mejor, así no se someten a la tortura de tomar la calle quinta hacia el sur, de esquivar los cráteres de la carrera sexta al norte, o el bochornoso espectáculo de atravesar el Barrio Bolívar.

A los turistas decirles que es mejor caminar por el centro, allí donde se supone que están vigilados y acompañados. Prevéngales de alejarse del perímetro porque corren el riesgo de conocer la  realidad, de desesperarse con el transporte público o de ser asediados por el transporte informal, en el mejor de los casos.

Dirá el comité de aplausos usando los micrófonos comprados que estamos en obra y que es menester incomodarnos mientras reorganizamos la casa. ¡Mentira! Quien tenga dos dedos de frente entenderá que a Popayán la descuartizaron y la abandonaron a su suerte.

Mea culpa, nuestra culpa. Primero ser cómplices de una vieja hipocresía confesional y politiquera, y segundo por permitir que un inexperto improvisara con la ciudad que nos vio crecer.

Históricamente hemos sido tratados como ciudadanos de tercera categoría, nos hemos conformado con migajas y hemos dejado que el poder ponga sus pies y su basura sobre nuestra humanidad.

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