CÓMO TRANSFORMAR EL CAUCA DESDE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA.
Domingo 16 de febrero, 2014
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


Amigos:

El Profesor Apolinar Figueroa Casas, doctorado de la Univesidad de Valencia en ciencias biológicas y metodologia de evaluación de impacto ambietal para ecosistemas tropicales, en su articulo seminal "Cómo transformar el Cauca desde la ciencia y la tecnologia", se refiere a un tema abandonado por los que tienen el
poder y el dinerlo y de esa forma descansa en silencio a través del tiempo que pasa y pasa.

Cordialmente,

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CÓMO TRANSFORMAR EL CAUCA DESDE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA.
Por: Apolinar Figueroa Casas
Especial para El Nuevo Liberal
Domingo 16 de febrero, 2014.

Las líneas que aquí expreso corresponden al trabajo de muchos académicos que, desde el Sistema Regional de Ciencia y Tecnología, propenden por un Cauca diferente, incluyente y exitoso, donde el conocimiento sea la línea de orientación para las actuales y futuras generaciones, entendiendo que cualquier cambio está basado, hoy en día, en la calidad académica y científica de nuestros jóvenes, ellos no pueden ser inferiores a los retos que el presente demanda.

Hoy asistimos al florecimiento de un nuevo paradigma, en él los conocimientos juegan un papel privilegiado en los procesos productivos, sociales, culturales y gubernamentales de cada contexto geopolítico, hasta el punto en que, ahora, se les denomina “sociedades del conocimiento”. En 2005 la UNESCO planteó: “las sociedades emergentes no pueden contentarse con ser meros componentes de una sociedad mundial de la información y tendrán que ser sociedades en las que se comparta el conocimiento, a fin de que sigan siendo propicias al desarrollo del ser humano y de la vida. Si nos referimos a sociedades en plural, es porque reconocemos la necesidad de una diversidad asumida”.

Es innegable que el advenimiento de estas sociedades del conocimiento conlleva enormes desafíos económicos, políticos y culturales, en los que la diversidad de formas de pensamiento, lenguas y modelos de desarrollo se niegan a aceptar la supremacía de un único referente de conocimiento legítimo. Estas sociedades ofrecen aspectos esperanzadores, pero algunos muy inquietantes; las posibilidades surgen del potencial ofrecido por la utilización razonable y resuelta de la innovación –entendida como el arte de transformar el conocimiento en riqueza y calidad de vida– que abre auténticas perspectivas al desarrollo humano sostenible, así como a la edificación de sociedades más democráticas; pero preocupa y siembra dudas, porque son manifiestas las limitaciones y las trampas en la conquista y apropiación social de sus esquivos beneficios, y casi siempre se pierden sus esfuerzos en los entresijos del poder o poderes que quieren dominarla o controlarla  con intenciones claras de beneficio propio.
 
Ahora bien, aunque no discutimos la importancia del conocimiento hoy, no está claro a qué conocimiento hacemos referencia: ¿Cuáles conocimientos son los esenciales para el desarrollo humano en nuestra región? ¿Debemos aceptar la hegemonía del actual paradigma técnico y científico en la definición del conocimiento pertinente para nuestras necesidades? Estos son algunos de los interrogantes que están actualmente en el foco del debate para no perder de vista la pertinencia del enfoque que debemos construir.

En el Cauca, las potencialidades derivadas de la diversidad cultural, étnica, lingüística y biológica no han sido aprovechadas suficientemente, aceptamos, sin mucho debate, la preponderancia del actual referente técnico-científico para definir el conocimiento legítimo. Sin embargo, en los últimos años, en la región se han venido fortaleciendo dinámicas y conceptos que proponen y desarrollan otra mirada, en consonancia con nuestra multiculturalidad.

Es fundamental tener en cuenta para nuestra región un conocimiento que asuma su pertinencia y viabilidad, acorde con la cultura y diversidad imperante en el Cauca, lo cual implica afianzar conceptualizaciones y prácticas incluyentes que sitúen, el conocimiento producido, en una perspectiva concordante con las discusiones y problemas que se viven en nuestro país en función de sus particularidades, y a partir de éstas proponer alternativas que, además de avanzar en la producción de conocimiento, permitan sustentar y articular el desarrollo de innovaciones en los procesos de mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades y sus organizaciones.

Evidentemente estamos ante una complejidad social, económica y tecnológica que implica especiales dificultades en la gestión del conocimiento; por ello, el reto será encontrar mecanismos adecuados de innovación y aprendizaje colaborativo para enfrentar los desafíos del nuevo siglo. Con el compromiso y participación en procesos sistemáticos y continuados de articulación, coordinación e integración de esfuerzos en pro de la innovación, aportamos al país y sus regiones en la construcción de verdaderas sociedades del conocimiento. Sólo la renovación de las instituciones y la política podrá hacer realidad la transformación del Cauca actual.

Si bien conocimientos y educación son factores esenciales para la prosperidad de las sociedades, la piedra angular del éxito para la edificación de sociedades del conocimiento es asegurar que las políticas y las instituciones propicien un escenario de reglas claras y estímulos que permita a los individuos y colectivos desplegar su capacidad innovadora y percibir sus beneficios; esto lo corroboran las tesis expuestas por Robinson y Acemoglu en su libro “Por qué fracasan los países” (Acemoglu, 2012).

De acuerdo con su análisis, no son ni la economía ni la cultura lo que explica la prosperidad de una sociedad; es el desarrollo de instituciones políticas con voluntad integradora Estado-Ciudadanía las que conducen a instituciones económicas incluyentes que generan ambientes de estrecha colaboración, en los que la innovación puede florecer y ser la esencia de la transformación en sociedad del conocimiento.

De acuerdo con el postulado de Schumpeter, el cambio tecnológico, basado en el conocimiento y materializado en la innovación, propicia una “destrucción creativa” que además de ser un proceso transformador es desestabilizador, en el que aparecen perdedores y ganadores tanto en el plano político como económico; por tanto, para evitar que los perdedores – económicos o políticos que ven minados sus privilegios y erosionado su poder – entraben esta dinámica, se requieren instituciones políticas “fortalecidas” e incluyentes.

Así, países y regiones mejoran cuando le apuestan a instituciones políticas adecuadas que favorecen y alientan la “destrucción creativa”, pero fracasan y sumen a sus habitantes en el subdesarrollo cuando dichas instituciones se anquilosan o no logran adaptarse a los tiempos y condiciones cambiantes; no hay que olvidar que en todo tiempo y lugar, quienes detentan el poder procuran tener total control del Estado, menoscabando el desarrollo inclusivo por favorecer mezquinos intereses. El ritmo avasallador de las sociedades del conocimiento sólo podrá tener un efecto transformador en nuestro territorio si reinstitucionalizamos el Estado y hacemos de la relación Estado-Ciudadanía la piedra angular de esta nueva construcción social.

No basta con apropiar el conocimiento y formar mejores talentos humanos, es indispensable fortalecer la institucionalidad científica tecnológica en el Cauca, hacerla participativa, democrática e incluyente para garantizar el influjo de los beneficios del poder transformador de la innovación hacia todos sus actores sociales; no hay que permitir que nuevamente se entrabe el proceso en el cual la sociedad caucana tiene grandes oportunidades y sustenta con bases firmes sus opciones de futuro.
 
La construcción de una verdadera institucionalidad científico-tecnológica en el Cauca es un reto que no se puede encarar aisladamente, corresponde al Estado establecer las políticas y directrices para este proceso de regionalización; aunque existe un marco normativo específico que instituye la obligación de apoyar este proceso, que deviene de la promulgación de la Ley 29 de 1990 de Ciencia y Tecnología, continua en la Constitución Nacional, con su énfasis en un país de regiones, y se refrenda en la pasada Ley 1229 de 2009.

 Los avances son incipientes y los resultados, en más de dos décadas, son precarios y en el presente,  a pesar de los esfuerzos hechos  y haber logrado una gran visibilidad nacional con los proyectos de regalías, aun persisten las miradas coloniales y los haceres amañados que chocan con el hacer de la ciencias y sus actores.

Es imperativo superar estas dos décadas perdidas y liderar, desde la sociedad civil, dicha construcción. Un planteamiento central del Plan de Ciencia y Tecnología del Cauca: Con Ciencia Cauca es la generación de una política e institucionalidad regional de Ciencia Tecnología e Innovación incluyente, participativa y democrática, que abra espacios para crear condiciones favorables a una cultura de innovación y que promueva prácticas incluyentes que favorezcan la apropiación social de los beneficios de la innovación desde sus diferentes opciones, para que no fracasen las regiones y sigamos desperdiciando, de forma triste y en menoscabo de nuestras generaciones actuales, las oportunidades de ser y vivir en mejores condiciones y de transformar con sentido social a un Cauca que tanto lo requiere.

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