NUESTRO VERDADERO CAUCA
De: Mario Pachajoa Burbano
Miércoles 8 de mayo, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:


Javier Enriqure Dorado Medina, columnista de Proclama del Cauca, presenta una nueva generación caucana que crearía un verdadero y nuevo departamento.

Cordialmente,


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  NUESTRO VERDADERO CAUCA
Por: Javier Enrique Dorado Medina
Proclama del Cauca
Mayo 2014

Si queremos descubrir a nuestro verdadero departamento del Cauca, hagamos uso de nuestra imaginación, nuestra aliada impertinente, “la loca de la casa”, como alguien la definió en su verdadera esencia y armados de un buen buril, un escoplo afinado y cuanta herramienta sea necesaria para hacer un trabajo adecuado de un verdadero escultor y llenos de la paciencia de Job o la de un profesor en estos tiempos difíciles para educar, procedamos a nuestra depuración departamental exhaustiva.

Lo primero que debemos quitar de una vez por todas de nuestro inconsciente colectivo es esa mala imagen que tenemos los caucanos en el concierto nacional, cuando se nos endilgan todos los malos epítetos habidos y por haber, como por ejemplo: “zona roja”, “tierra hostil”, “departamento muy pobre”, “tierra de nadie” y así por el estilo. Lo segundo es quitarnos ese pesado lastre histórico que no nos deja progresar, de haber tenido muchos ex presidentes de apellidos ilustres y de abolengo, siendo verdades históricas ya pasadas, que pertenecen a los archivos oficiales, pero nada más. Lo tercero es extirpar de una vez por todas, los cánceres  de la corrupción y la desidia oficiales, que no dejan avanzar al departamento en la verdadera dirección del progreso y el desarrollo a que tenemos derecho los caucanos.

 Pruebas de esto, son por ejemplo: el camino de trocha entre Popayán y Pasto, en la llamada carretera Panamericana (que de carretera no tiene nada y de Panamericana, peor), y la ansiada carretera al mar, de la cual apenas por estos días se está planteando (la cual hace rato debería estar terminada), a no ser que la quieran convertir en otra carretera eterna, como sucedió con la carretera de El Bordo-Bolívar, que sólo ahora la terminaron de pavimentar, después de “cien años” de espera. Para terminar ese trabajo de depuración departamental, nos queda la extirpación de los males endémicos de siempre: la falta de empleo, la mala salud, el acoso de la guerrilla, etc.

Ahora sí, libres de todos esos males, y siempre usando nuestra imaginación desbordada, tenemos de verdad al Cauca que queremos, al verdadero, con progreso en los cuatropuntos cardinales, con obras de progreso tantas veces añoradas, con el dinamismo y talento de los caucanos, con un turismo desbordante en todas las regiones caucanas, con su gastronomía, su cultura popular, sus bailes típicos, etc. Sería de verdad un paraíso caucano, un departamento paradisíaco, un lugar soñado. Como dijo alguien: “el Cauca es una Colombia chiquita”. ¿Será que estos sueños caucanos algún día serán realidad?. Dios quiera que así sea. Nos lo meremos. Y pensar que esta columna de opinión vino a mí, al observar embelesado unos comerciales caucanos de turismo, muy bien editados, con imágenes fantásticas de las regiones caucanas, con sus gentes alegres y cordiales, con sus industrias, con todo. El verdadero Cauca, nos está esperando…

Javier Enrique Dorado Medina, Columnista

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