¿OTRA VEZ? III.
De: Mario Pachajoa Burbano
Lunes 3 de noviembre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


Amigos:

Horacio Dorado Gómez, historiador, autor de varios libros, columnista, se refiere a la defensa de los patrimonios históricos y dice que en este caso, el lote donde se propone la nueva edificación de la Universidad del Cauca, es un  estacionamiento de vehiculos y que el Rector de la Universidad ha dicho que: "Si el edificio no reúne las características”, la “patojada” en una cruzada con El Nuevo Liberal, y todos los medios de comunicación con fundamentos y hechos razonables pueden criticarla o apoyarla".

Cordialmente,

***

¿Otra vez?
Por: Horacio Dorado Gómez.
horaciodorado@hotmail.com
El Nuevo Liberal
Noviembre, 2014
Popayán.

Así tituló mi dilecto amigo Jaime Vejarano Varona su artículo defendiendo el patrimonio arquitectónico de la amada Popayán, haciéndome recordar otro personaje típico que recorría las apacibles calles. Era una activa mujer que tan pronto daba a luz sus hijos, volvía a quedar preñada. Pedía limosna mostrando la chorrera de hijos. Su medio de sustento era permanecer embarazada para implorar la caridad pública. Por lo que, antes de soltarle una moneda, se le preguntaba: ¿Otra vez? Y ella, muy oronda, respondía: ¡Si señor, otra vez!

Como en la anécdota, antes de soltar mi artículo, acudí a la Universidad del Cauca para preguntar “si otra vez”, el patrimonio arquitectónico estaba amenazado.

Patrimonio arquitectónico, es el conjunto de edificaciones heredadas del pasado, por lo que tienen un valor cultural y estético inapreciable, siendo obligación de las autoridades protegerlos. En Popayán, eso no ocurre, por ese afán de renovación que se impone sobre las pocas y débiles voces de defensa. En otras partes, preservar la arquitectura legada por generaciones anteriores, es una gran preocupación, porque joya arquitectónica que se derriba significa demoler una pieza de incalculable valor histórico, pero aquí no lo entienden. ¿En que quedó la Estación del Ferrocarril?

Una vez más se pone de presente la escasa importancia que le prestamos al centro histórico de la tenue luz de sus faroles, revestida de blanco, con un pasado glorioso y con un estilo propio, pero saturada de cuchitriles que publicitan baratijas en pendones, lábaros y avisitos.

Ciertamente, en Popayán, la destrucción de su vieja arquitectura, ha sido progresiva. Cada fin de semana con puente incluido, insensatos arrasan edificaciones, cambiando la atrayente identidad de Popayán. Y nadie dice ni hace nada ante defensores del modernismo que se imponen sin encontrar resistencia alguna en la institucionalidad pública.

Cuando reaccionamos, hace algunos años, el daño ya estaba hecho sin lograr detener este crimen arquitectónico, por lo que todo lo reconstruido se compone de “falsedades históricas”.

 Luego entonces, Popayán no puede ufanarse de conservar la belleza arquitectónica, porque hoy, muchas de nuestras tradicionales edificaciones no son de 1814, aunque creamos que son emblemáticas.

Claro, debemos proteger lo poco que queda, pero a quien le corresponde ponerse al frente impidiendo todo intento de demolición, es al gobierno municipal. Conservarlo es rentable para la imagen de la ciudad, pues es un atractivo para los turistas. Demoler significa renunciar a nuestra propia historia. La arquitectura de Popayán debió ser protegida por alcaldes conservacionistas, (ojo al término), quienes dejaron pendiente la tarea de hacer un inventario minucioso del patrimonio arquitectónico. Inventario para que los ciudadanos supiéramos dónde está cada casa, cada edificio, su estado, sus características, y su año de construcción.

Pero, lo que motiva este escrito, es que no hay “edificación en peligro”. En el lote de una casa derruida por el terremoto en 1983, hoy convertido en parqueadero, donde antes quedaba la casona de un piso, perteneciente a doña Ana Julia Ortega de Grueso; en esa esquina, calle 5ª con carrera 4ª, dirección patoja: frente a la casa de Otón Sánchez, con aprobación y re aprobación de la Junta de Patrimonio histórico, Junta de monumentos, y de la curaduría, la Universidad del Cauca, invertirá diez y seis mil millones de pesos, para una de sus sedes mejorando el entorno. Sin embargo, el rector ha dicho: “Si el edificio no reúne las características”, la “patojada” en una cruzada con El Nuevo Liberal, y todos los medios de comunicación con fundamentos y hechos razonables pueden criticarla o apoyarla. 

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