LA CIUDAD DE MIS SUEÑOS
De:   Mario Pachajoa Burbano
Lunes 14 de abril, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja


Amigos:

Horacio Dorado Gómez, sigue soñando con el Popayán que se fue y que no regresará..

Cordialmente,

***

  LA CIUDAD DE MIS SUEÑOS
Por: Horacio Dorado Gómez
 horaciodorado@hotmail.com
El Nuevo Liberal
13 de abril, 02014


Me niego a aceptar el destino de Popayán que por estos días se entrecruza, entre amor, odio, pasión, agravio como una agitada novela cuyo telón de fondo son los huecos de sus calles. Para ello, han sacado del baúl de herramientas ciudadanas, todo un arsenal democrático local.

Quienes pensamos con el deseo, soñamos con una ciudad moderna al lado de la otra que nos ofrece el recorrido interesante de historia que se fraguó y desarrolló con la voluntad humana en el crisol de razas y creencias. Una ciudad inundada de símbolos en sus proceras calles.

Sueño con dos ciudades, una grande y otra pequeña, es la alucinación de mi mente abierta. Dos ciudades activas: una llena de progreso con actividades propias de la vida diaria y con los problemas de una metrópoli. La otra, a cambio de verla desvencijada, y sucia, mantenerle su vieja tradición arquitectónica cargada de leyenda, como emblema de Colombia, y altar de la patria.

Sueño con la evolución de mi Popayán a moderna ciudad, pero con sus propias especificidades y no ese progreso que le han dado “a punta de golpes”, es decir, con crecimiento brusco y sin planeamiento urbano. Sueño que es justo reconocerle al burgomaestre de la ciudad, persona agradable, con quien se puede fantasear sobre estas pesadillas. Ha iniciado él, las transformaciones para mejorar los indicadores de la modernización en la ciudad. Reconstruyendo primero las redes del acueducto, otros servicios y el rescate de vías urbanas de cierta importancia, para cambiar la faz de esa ciudad colonial, que había logrado consolidarse hasta 1983.

El centro histórico de Popayán es como las acrópolis de esos lugares más altos de las antiguas ciudades griegas. El sitio más elevado donde se erigían los templos y los edificios públicos. Esa es mi ilusión, aunque sea en sueños ver a nuestra hermosa villa convertida en la parte más alta de la ciudad, como augurio de un agradable y muy probable fructífero cambio. Soñar a Popayán brindando un sinnúmero de lugares para visitar, vagando por cualquiera de sus calles coloniales, sin anuncios de mala suerte o padeceres. Popayán de sueños convertidos en realidades.

No quiero seguir soñando con la ciudad desconocida, atiborrada de sucesos, aunque controversiales a primera vista, que suele tener un fondo de verdad y de realidad. Despierto del sueño mortificante del pueblo grande, desordenado, abarrotado de vehículos y bullicioso, en señal de que tendremos expansión urbana planeada con el objeto de evitar stress a sus habitantes.>Invito a recrear los sueños para que cuando pregunten a los viejos de la ciudad, contemporáneos del escritor, cuenten que en la Popayán crepuscular, siempre escribimos sobre este lugar y sus costumbres.

 Que tantísimas veces en libros y en artículos de prensa, hicimos comentarios positivos de la apacible Popayán, la ciudad donde se apetece volver. La ciudad de clima bondadoso y acogedor. La seductora ciudad, de gente que enamora al turista. La ciudad recogida, alejada, protegida, silenciosa. La ciudad de la calma y del dulce remanso. Una ciudad con imagen literaria potente y sugestiva, y un autor que nunca vio incierto el cielo gris de Popayán.


 ***

    Si desea descontinuar el recibo de estos artículos de la Red  payanesa por favor informar a    mariopbe@gmail.com    To receive no further e-mails, from Red payanesa, please  reply to   mariopbe@gmail.com