REPUESTEROS DE LA VIEJA GUARDIA
Lunes 24 de febrero, 2014
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

Amigos:

Horacio Dorado Gómez, escritor, columnista, autor entre otros libros de "Popayán en columnas de papel", escarba sus lejanos recuerdos y nos relata los repuesteros de aquella lejana época del inolviddable y epónimo Popayán.

Cordialmente,


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 REPUESTEROS DE LA VIEJA GUARDIA
Por: Horacio Dorado
El Nuevo Liberal
Domigo 23 de 2014


Próximamente celebrará 90 años de existencia la Cámara de Comercio del Cauca, por tal motivo, viene a mi memoria, el gremio de Repuesteros de Popayán con toda la parafernalia que implica la venta de partes para automotores. Es una actividad que gana cada vez más espacio, tanto por la importancia del sector en la economía de la ciudad como por el servicio que con el pasar del tiempo se ha ido perfeccionando hasta conformar una larga cadena de comercialización.

El característico sector cumple más de 60 años de vida desde que empezaron a ubicarse en el corazón de la ciudad, a pocas cuadras del Parque de Caldas. Todo se remonta a la época en que los hermanos Jorge y Humberto Campo, ubican una bomba (surtidor) de gasolina, en la esquina de la carrera 8ª con calle 1ª , anexo a un pequeño almacén de repuestos para vehículos, y con especialidad en la instalación y reparación de arietes para agua.

Fueron muchos años de bonanza para los Repuesteros, a quienes llamo: “la vieja guardia”, pues en aquellas calendas, las entidades del gobierno municipal, departamental y nacional, tenían su parque automotor y maquinaria pesada para cumplir con eficiencia la apertura y el mantenimiento vial. Esa creciente demanda se tradujo en el auge de las fábricas nacionales de autopartes, posibilitando la apertura del comercio dedicado a repuestos del tren delantero, suspensión, motor o frenos y, auto-lujos, entre otros.

Recordemos la esquina de Surmotores, agencia de vehículos, cuyo gerente, Ingeniero Dionisio Velasco, con perfil para alcalde o gobernador del Cauca, pero que nunca aspiró a tales dignidades. En la misma cuadra funcionaba, Luis Silva con su gran vendedor Elvio Muñoz, quien heredó dicho almacén por su conocimiento y servicios prestados.

 Otro comerciante, que aún labora con entusiasmo: Rafael Salazar, conocido con el alias de “Quinientos”, además de buen negociante, gran rumbero, bailador de salsa vieja, era visitante asiduo de todos los “grilles” de esos tiempos. Aquileo Cortés, oriundo de Puerto Tejada, se asentó en Popayán con su almacén de partes de automotor. Cristóbal Chaparro venido de la ciudad señora, Buga, gran empresario próspero y correcto en los negocios. Peláez Hnos, especializados en baterías y bombillería, oriundos de Cali pusieron ritmo a las transacciones comerciales. Jorge Cuellar y su esposa Gladys Ordoñez, nacidos en esta ciudad, también incursionaron en las ventas de repuestos.

 Pacífico Orozco, pionero en los cambios de aceites y lavado de carros. Nelson Martínez con su rectificadora de motores y su agraciada secretaria. Los pintores: Chucho Pomé, tal vez el mejor, y su competencia el maestro Buitrago. Otro para destacar, el maestro Víctor Chará quien revestía bandas de frenos.

Quedan otros más en el tintero, pero habrá espacio para evocar esos tiempos de la vieja guardia, cuando se trabajaba con honestidad. En que ni, los Repuesteros ofrecían CVY, ni los compradores la pedían. Tiempos, en que nadie se enriquecía de manera fácil. Todo un desafió surgido del mandato fundacional de que los cambios se suceden con ritmo constante, y tanto los empresarios como los talleristas no contaban con herramientas adecuadas para traducirlos en productividad.

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