CHIRIMÍA, IDENTIDAD PATOJA
Domingo 5 de enero, 2014
De: Mario Pachajoa Burbano
mariopbe@gmail.com
mariopbe.com

Amigos:

Horacio Dorado Gómez,, escritor y columnista, nos ofrece interesantes comentarios sobre los grupos chirimiistas payaneses.
    Las fiestas más importantes de Popayán son las de fin y principios de año y las celebraciones de Semana Santa. En las fiestas de navidad y fin de año es frecuente ver en las calles los conjuntos de músicos chirimiistas. Los indígenas aprendieron a construirla en forma rudimentaria, colocándole como boquilla un trozo de pluma de ave, generalmente de pavo; como Chirimía se usó aproximadamente hasta los años cincuenta, de allí en adelante se dio el nombre de Chirimía al conjunto musical formado por flautas traversas (hechas de carrizo una que da los tonos altos y la melodía y otra que da los sonidos bajos), por tamboras de madera cubiertas de piel de ganado u oveja, por caja o redoblante, por triángulo de hierro, por "carrascas", quijada de bovino o equino, ocarina y pífanos, mates (maracas) y carrascas ó charrascos.
    Fotografía: Alcaldía de Sotará, Cauca, Colombia.

Cordialmente,

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CHIRIMÍAS, IDENTIDAD PATOJA
 Por:  Horacio Dorado Gómez,
El Nuevo Liberal
Enero 5, 2014

Popayán es una ciudad que habla por sí sola de la historia, marcada por sus tradiciones, vivencias y su pasado opulento. Antes que llegaran los españoles, estaba ocupada por diversos grupos indígenas que vivían “en medio de una naturaleza exuberante”. Después de su fundación en 1.537 se convirtió en un lugar de poderío y de esclavización. Por razones administrativas y de esclavitud, emanadas de la Corona Española, obtuvo un gran liderazgo, estableciéndose en el siglo XVI en una localidad de fuerte influencia de la iglesia, como centro de poder clerical.

A finales del siglo XIX, la ciudad perdió su hegemonía, y con el período de estancamiento, nuestro territorio dejó de ser el gran Cauca. Sin duda, el terremoto de 1983 la trasformó y, aunque reconstruyeron físicamente sus construcciones coloniales, Popayán no volvió a ser la misma. Transformación que hoy se evidencia incluso en las diversas expresiones culturales, en donde la música juega un papel dominante.

La música de la chirimía es una tradición payanesa, que la identifica con la historia de antaño, con el pasado de Popayán. Pero, la transculturización, que no es más que el proceso mediante el cual, los rasgos propios de nuestra cultura, los asumen otras, en muchos casos adjudicados como propios. Hoy es un fenómeno común debido al desarrollo tecnológico alcanzado por las telecomunicaciones, y el intercambio rápido y casi inmediato, que nos perfila como “Aldea Global”, término acuñado para describir las consecuencias socioculturales.

Durante la época de la Colonia, la música estaba ligada a las “fiestas solemnes”, religiosas, patronales…. A través de vestidos y adornos de autoridades militares, el poderío militar, indígenas y el común de pueblo, se mostraba la jerarquía del Rey. Pero las verdaderas fiestas en Popayán, han sido siempre la Semana Santa y las de fin de año.

La música religiosa estaba muy ligada a las tareas evangelizadoras, por lo tanto, la música eclesiástica y conventual era interpretada por coros de voces e instrumentos de viento como el fagot y la chirimía; siendo ésta una especie de oboe cuyo sonido era agudo, que más adelante sería apropiado por los indígenas y por nuestras generaciones. Narra Carlos Miñana, en su texto “De fastos a fiestas”, que pese a la importancia de la Semana Santa, las manifestaciones populares se dieron en las Fiestas de fin de año. Desde entonces, grupos bulliciosos recorren las calles entonando bambucos, villancicos y otros aires nacionales, acompañados de flautas, tiples, guitarras, panderetas y la chirimía, ese instrumento de viento que no era propiamente melódico.

 Y no lo era, “porque quien lo tocaba no ejecutaba en él piezas musicales o aires diversos, sino una especie de preludio monótono, en tono mayor que parecía un lamento chillón; nostálgico estribillo que se imponía entre pieza tocada por las flautas, mientas éstas descansaban para romper con otro aire nuevo”. Fue entonces, a partir de esas fiestas y manifestaciones, que el instrumento chirimía fue incorporado como elemento tradicional para interpretar aires autóctonos de la región andina.


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