CRISTINA MAYA Y RODRIGO VALENCIA QUIJANO
De:  Mario Pachajoa Burbano
Sábado 1 de noviembre, 2014
mariopbe@gmail.com
Popayán, Red Patoja

 

Amigos:

Margot Valencia de Prada ha tenido la amabilidad de enviarnos el articulo de la escritora y poetisa Gloria Cepeda Vargas que reproducimos a continuación. El Maestro Rodrigo Valencia Quijano participó en el evento de que trata el articulo, logrando, como él nos lo ha manifestado, "la Tercera mención" por su poesia "El Amor" y el primer premio a Cristina Maya (Hija del payanés Rafael Maya) por el "Amor como un Rio", que reproducimos hoy.
Información adicional hacienco clic en palabras en azul.


Cordialmente,

***

CRISTINA MAYA Y RODRIGO VALENCIA QUIJANO
 Por: Gloria Cepeda Vargas.
cepedagloria@hotmail.es
El Nuevo Liberal
30 de octubre, 2014
Popayán.Cauca.

Una vez más el Cauca hace su historia. Dos poetas de estirpe payanesa: Cristina Maya y Rodrigo Valencia, se impusieron en el concurso poético 2014 que auspicia la Casa Silva de Poesía en Bogotá.

Cristina, hija de nuestro universal escritor Rafael Maya, nació en Bogotá en 1951. Licenciada en Filosofía y Letras, catedrática universitaria de literatura colombiana, hispanoamericana, cultura griega y latina y lírica reconocida nacional e internacionalmente, obtuvo el primer premio en este evento con su poema El amor como un río: El amor como un río sin fronteras ni límites/ el desvelado amor que aun palpita en el vacío de la noche/ en el rincón oscuro/ en el rincón donde el fuego se aviva/ en la inquietante ondulación del aire/ Amor que no se atreve, que mira de soslayo, que se esconde… Así empieza la poeta a deshilarse. A hablarnos de su transfiguración, a inclinarse sobre el abismo de la más grande de las desmesuras.

En julio de este año me la topé en el Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas de Roldanillo. Ahí la escuché por primera vez y constaté que en ese momento me encontraba ante una voz que honra este país donde la poesía femenina empieza a repicar: Crece la noche/ en su fragor secreto de resinas/ como un hilo de sangre en la espesura/ crece la noche… dice en un fragmento del poema titulado Desolación.

Ya es tiempo de que la mujer sea partícipe de excelencia en la crítica poética de Colombia. Ni más arriba ni más abajo que su compañero, sorteando baches y rompiendo muros casi inexpugnables, empieza a conquistar lo que le pertenece. Ya Cristina Maya, heredera directa de sangre inteligente, se desdobla en Ciudad nocturna, ejemplo de poesía urbana tocada por el ángel del misterio: Todo duerme/ en esta noche de lluvia/ bajo la luna lenta que apenas se vislumbra.

El poeta no se hace, nace con la experiencia melodiosa que le imparten siglos en vilo; su oído abierto al diapasón universal, lo convierte en registro imbatible. Poderoso como el mar, guarda memorias tiernas y coléricas, anda sobre las aguas, siempre en vela más allá de oráculos y calendarios.

Rodrigo Valencia, el iluminado payanés, para quien ninguna vertiente del arte guarda secretos, conquista un lugar honroso en este importante certamen con “Amor”, un perturbador texto poético donde su sentir baja con estruendo de río: No soy de los que cuidan un ritual de amores; mis últimos amores los agravó el señuelo/ Yo viajé por ellos como un Ulises engañado por el mar; por ahora/ mi barca vuela a recoger los truenos. Nadie será capaz de reconocer las manos/ que dieron flores/ En el amor se nace como desheredado…

A los payaneses, conocedores de su obra y estirpe, no debería sorprender el galardón obtenido por él. Casi a diario nos deslumbra con sus dibujos y pinturas de noble factura, sus poemas anchos y hondos como un cántaro, su sencillez a prueba de espejismos. Es uno de los personajes más interesantes de este Popayán de “piedra pensativa”. Un hombre verdadero hecho del silencio más elocuente que recuerde.

El triunfo logrado por estos dos exponentes de lo más puro de la esencia caucana, no es producto del azar. Los dos vienen de lejos, los dos responden a una selección germinativa y renovada. Hace poco mi sobrino Andrés me decía: lo más parecido a la eternidad son los genes. Entonces pienso que el proceso depurativo de esta especie errática que somos los humanos, es tan poderoso como la eternidad.

Bien por Cristina Maya y Rodrigo Valencia. Por izarnos con tanta elegancia y maestría. Por sus deslumbramientos fructíferos y su empeño de hierro y seda. Por su erguida manera de explorar triunfalmente los sueños y la vida.

***

EL AMOR COMO UN RÍO
De: Cristina Maya.
Casa de poesia Silva (Bogotá)
Octubre, 2014.




El amor como un río sin fronteras ni límites,
 el desvelado amor que aún palpita en el vacío de la noche,
 en el rincón oscuro, en el refugio donde el fuego se aviva,
 en la inquietante ondulación del aire.

 Amor que no se atreve, que mira de soslayo, que se esconde,
 amor de la mirada, que ansía, que deleita y delir,
 amor que aguarda siempre, que olvida las palabras,
que solo pronuncia un mismo nombre repetido.

 Amor a la distancia estando cerca, amor sombrío, el de la noche extinta.
 Amor que imagina lejanos mares
 naufragado  en una playa de noches siderales, “de lejanos relámpagos,”
 el siempre ausente, el que vuelve y se aleja:
 “Como otra nave entre tus naves, regresa siempre mi nostalgia.

” El que divaga en tumultuosas calles, en extranjeros mundos.
 El de las tierras desiertas, el de la muerte
El de las noches con “una estrella de menta que enciende toda sangre.”
 Amor taciturno, como una flecha hincada en la piel,
aprisionado en la estancia secreta,
 en un bosque de almendros donde la primavera nunca muere,
 amor que no claudica, el que se vierte en la primera sangre
 y aguarda en la alcoba entre los blancos velos.

 Amor traicionado, tormentoso, el de los amantes furtivos,
 el que se niega, y se oculta…
Amor perdido, ignorado, olvidado por siempre entre las fechas de un oscuro almanaque.

 El que nos punza y nos hiere,
el que nos acoge y redime.
 El amor como un río, 
                          que no cesa,
                                       que no cesa… 

***
     Si desea descontinuar el recibo de estos artículos de la Red
 payanesa por favor informar a 
mariopbe@gmail.com 
 
     To receive no further e-mails, from Red payanesa, please
 reply to   
mariopbe@gmail.com